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Inquietante y perturbadora

Los errores de Noé es una propuesta brillante, en un ámbito atípico

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LA NACION
Viernes 22 de octubre de 2010
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Los errores de Noé . Libro y dirección: Yoska Lázaro. Intérpretes: Fernando García Valle, Irene Bazzano y Ariel Núñez Di Croce. Soporte artístico: Adrián Cabral y Carlos Roggerone. Asistente de dirección: Mariana Santellán. Vestuario y escenografía: Cecilia García La Gárgola. Realización musical: Marcelo Medina y Fernando García Valle. Sábados, a las 21.30, en El Laberinto del Cíclope, México 1718 (4924-2359). Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: muy buena

El plan de Osvaldo Bayer, a través del cual pensaba, junto a otros hombres de la cultura, asestar un golpe a la dictadura militar, fue inspirador para crear Los errores de Noé. Allí, en un sótano, recluidos, están un modisto, una chica y un director de teatro. Este último planea aprovechar los festejos por el primer año del gobierno militar para hacer una obra de teatro que pueda mostrarle al mundo el terror y la violencia que se vivía. Allí abajo esperan la llegada de los intelectuales, ansiosos por concretar su plan artístico e ideológico. Pero esa espera los ahoga, los abruma y los llena de incertidumbre.

Yoska Lázaro encontró en ese delicioso sótano artístico que es El Laberinto del Cíclope el lugar ideal para su idea. El sitio mismo y la ambientación de Cecilia García hacen que el espectador ingrese con cierto escalofrío, descolocado, desconcertado.

Ariel Núñez Di Croce, un actor dúctil para manejar tanto la ternura como la violencia
Ariel Núñez Di Croce, un actor dúctil para manejar tanto la ternura como la violencia.

Ya en los primeros minutos, poco ocurre, el silencio invade la escena, pero hay un imponente halo de misterio. Todo inquieta en ese sótano convertido en vivienda precaria, momentánea y, a su vez, en improvisada sastrería.

Durante un buen rato no se sabe del todo qué planean, hasta que uno va reconstruyendo ese dilema en base a datos. Se sugiere a Haroldo Conti, a Julio Cortázar, a El rey león ... Ese misterio atrapa y seduce. El autor maneja perfectamente el concepto de lo desconocido. Eso atrae. Hay algo afuera, no se sabe qué es, pero perturba. Es en ese esquema dramatúrgico donde se combinan perfectamente el thriller y el misterio psicológico. A uno lo inquietan por distintos flancos. Es como en aquellos años, donde algunos no veían pero sabían.

Yoska Lázaro logra que la acción y la dramaturgia se sostengan, a su vez, por los climas. En un ámbito íntimo, uno se ve captado por la acción y siendo parte de la misma.

Gran mérito tiene el elenco, compuesto por tres actores brillantes. Descubrir a Ariel Núñez Di Croce es un placer. Es un actor minucioso capaz de manejar tanto la ternura como la violencia con la misma intensidad. Por su parte, Fernando García Valle es el perfecto contrapunto y quien lleva al espectador de las narices a través de las sensaciones que pretende la dramaturgia. Irene Bazzano, a su vez, realiza un trabajo interno que se transmite y enriquece el clima de misterio.

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