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No es fácil ser joven

Miércoles 27 de octubre de 2010
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LA NACION
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Son nuestra herencia y nuestro futuro. Algo así como dioses olímpicos que reinan sobre sociedades adoradoras de la belleza y la vitalidad, se diría que hoy ser joven es el valor supremo...

Pero a juzgar por los datos que reúne el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sobre el Mercosur, no es fácil la vida de los jóvenes en los países de la región: frecuentemente viven situaciones familiares dramáticas, se sienten discriminados, no imaginan la posibilidad del progreso económico, acceden a niveles educativos deficientes y en gran número son "invisibles" para el sistema de salud.

Todo esto surge del estudio "Innovar para incluir: jóvenes y desarrollo humano", que recorre múltiples dimensiones de la calidad de vida de los 64 millones de muchachos y muchachas que viven en la Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil. Aunque hay avances, todavía muchas de las conclusiones son descorazonadoras:

Por ejemplo, que en la Argentina, Brasil y Uruguay los desempleados de ese grupo de edad representen casi el 60% del total (y de los que tienen trabajo, una alta proporción padece altos niveles de informalidad); dos de cada diez no estudian ni trabajan.

El nuestro es el país de la región con mayor porcentaje de jóvenes que completan el ciclo terciario, pero en los niveles de desempeño medidos por las pruebas internacionales el 64% sólo alcanza los niveles básicos de competencia en matemática.

Aunque la mortalidad descendió en las últimas décadas, subsiste una alta prevalencia de muertes maternas por abortos mal realizados en comparación con otros países.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en América latina la probabilidad de que un joven muera víctima de un homicidio es 30 veces mayor que en Europa y 70 veces superior que en países como Grecia, Inglaterra, Austria, Japón o Irlanda.

Gozan de menor cobertura de seguridad social y reciben ingresos inferiores a los de los adultos en un mercado incierto y excluyente. De allí que la mitad estime "difícil" o "muy difícil" conseguir un empleo que le permita progresar en la vida, incluso entre los que acceden a educación universitaria o de posgrado.

Entre el 20 y el 40% afirma haberse sentido discriminado por la pobreza, la forma de vestir, la forma de hablar o el color de la piel.

Más del 80% desconfía de los partidos políticos, los sindicatos y la policía. Por el contrario, los establecimientos de enseñanza, los medios, las organizaciones no gubernamentales y los movimientos estudiantiles les inspiran mayor confianza.

Un dato sugerente: con seis millones, la Argentina tiene el mayor número de usuarios de Facebook de la región y se ubica en el décimo lugar del mundo. Esto ¿será positivo o negativo?

nbar@lanacion.com.ar

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