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"Dilma tendrá una política muy activa en América latina"

Lo afirmó a LA NACION Marco Aurelio García, asesor especial de Lula en asuntos exteriores

Lunes 01 de noviembre de 2010
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RIO DE JANEIRO (De nuestro corresponsal).- No sólo en cuestiones internas se espera que Dilma Rousseff se mantenga en el camino que abrió el presidente Luiz Inacio Lula da Silva. En términos de política exterior, la mandataria electa también buscará la continuidad, poniendo énfasis en América latina, pero sin dejar de lado la vocación universal de este Brasil que aspira a consolidarse como potencia global. "Tendrá una política exterior muy activa en el ámbito de América latina, pero no dejará de hacer oír su voz en otros temas y conflictos mundiales", afirmó a LA NACION Marco Aurelio García, asesor especial de Lula para asuntos internacionales y principal formulador en esa área del programa de gobierno de Rousseff.

Uno de los ejes de la política exterior de Dilma está relacionado con la inestabilidad económica mundial. En dos semanas, la presidenta electa acompañará a Lula a Seúl para la cumbre del G-20, ámbito en el que Brasil quiere influir cada vez más para la reestructuración del sistema económico internacional. "Estamos frente a un gran desorden, necesitamos reformular las instituciones financieras internacionales. El arreglo de la «guerra de monedas», como la llamó nuestro ministro de Economía, es clave para relanzar las negociaciones comerciales internacionales y reactivar la economía mundial", destacó García en una conversación telefónica desde Brasilia.

-¿Cómo será la política exterior de Dilma Rousseff?

-En los últimos años Brasil adquirió un peso que es absolutamente compatible con las ideas de Dilma y con su personalidad. Tendrá una política exterior muy activa en el ámbito de América latina, pero no dejará de hacer oír su voz en otros temas y conflictos mundiales

-¿Brasil seguirá buscando un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?

-Sí, ésa es una posición que nosotros heredamos. Pero más que luchar por un asiento, nosotros planteamos un cambio total del Consejo de Seguridad, la necesidad de acomodarlo a la nueva realidad internacional. No puede ser que esté todavía prisionero de una correlación de fuerzas de 1945.

-En los últimos años, Brasil tuvo varios roces diplomáticos con Estados Unidos. ¿Cómo será su relación con Washington?

-No los caracterizaría como roces. Lo que hubo fueron posiciones distintas sobre un problema específico: el programa nuclear de Irán. Tuvimos muchas más dificultades con Washington cuando comenzó el gobierno de Lula, que participó activamente en contra del ataque de Estados Unidos a Irak. Y también tuvimos diferencias muy fuertes en torno al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Pero la gente tiene que perder la percepción de que cuando un país latinoamericano tiene una divergencia sobre política exterior con Washington eso representa un deterioro en las relaciones; no es así. Creo que Dilma tendrá una relación muy buena con Estados Unidos.

-¿Qué se puede esperar de su presidencia respecto del Mercosur, sobre todo después de las fricciones que hubo a raíz de medidas proteccionistas argentinas?

-Los problemas que tuvimos con la Argentina fueron muy residuales. Y siempre que hubo alguna diferencia comercial tuvimos mecanismos permanentes de resolución de conflictos. Ahora incluso avanzamos en el sentido de buscar una política industrial común que nos permita agregar más valor a nuestros productos. Eso va a continuar. Pero tanto en el Mercosur como en la Unasur deberíamos avanzar mucho más rápido en construir instituciones formales. Debemos fortalecer la secretaría del Mercosur en Montevideo; hay que crear un Parlasur más representativo. Estoy seguro de que Dilma trabajará para fortalecer el Mercosur.

-¿Continuará Dilma la estrecha relación con Irán de Lula?

-No la caracterizaría como estrecha. Lo que hubo fue una iniciativa que llevamos adelante junto con Turquía para buscar una solución del conflicto que había por el programa nuclear iraní. Pero esa vía no avanzó porque los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad no quisieron y prefirieron impulsar sanciones contra Irán. Vamos a insistir en esa mediación, pero no es un rubro esencial de nuestra política exterior.

-¿Se puede esperar que Rousseff, que actuó en la lucha armada contra la dictadura, le dé más importancia a la defensa internacional de los derechos humanos, a diferencia de Lula, que no criticó los abusos en Irán, Cuba o Venezuela?

-Discrepo en su apreciación; los derechos humanos fueron un valor esencial de nuestra política exterior. La forma en que nosotros tratamos esas cuestiones no es la misma que en otros países. Conseguimos la liberación de muchos presos políticos en Irán y en Cuba. Creemos que la mejor forma de resolver eso es con el ejemplo; los cambios que se hacen dentro del país para garantizar el pleno goce de los derechos humanos. En la medida en que avancemos con eso, podremos proyectar un ejemplo al mundo.

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