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Españoles, bienvenidos en la Argentina

En los últimos dos años llegaron 5000 y suponen el tercer grupo de inmigrantes no latinoamericanos, detrás de los de EE.UU. y China; pocas restricciones para su ingreso

Sábado 06 de noviembre de 2010

Proteger los puestos de trabajo. Ese es uno de los objetivos que tiene en mente el gobierno español. Y con esa protección, las barreras migratorias se recrudecen. En el último mes, la inadmisión de dos docentes argentinas sin intenciones de trabajar allá puso sobre el tapete la realidad laboral entre ambos países, una realidad que es muy distinta de la de años atrás.

"La crisis económica se manifestó con crudeza en 2009", explica Anna Terrón Cusí, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración española. "En el caso español, el elemento diferenciador es que se ha manifestado principalmente como una crisis del empleo, con tasas concentradas especialmente en ciertos sectores productivos, directamente vinculados con el ciclo expansivo reciente de la economía española."

Pero los españoles, a pesar de estar atravesando una profunda crisis, no ven a la Argentina como un destino laboral atractivo: en los dos últimos años, sólo 5000 llegaron con la intención de quedarse, el 1% del total de inmigrantes que llegaron al país en ese periodo, según datos de la Dirección Nacional de Migraciones. Constituyen el undécimo origen de los extranjeros que llegaron para radicarse el año pasado y el tercero de fuera de América latina, por detrás de EE.UU. y China. La inestabilidad laboral, la gran diferencia de sueldos en comparación con los europeos y la distancia geográfica entre ambos países son factores de peso.

Jorge Mariné, consejero económico y comercial de la embajada de España en Buenos Aires, arriesga las razones de la poca afluencia de sus connacionales a la Argentina: "Primero, no hay una oferta laboral homogénea. Además, los salarios no son comparables con los de Europa. Hay muchísima diferencia de dinero. Y un desempleado prefiere ir a un país más cercano. La única barrera que tienen en el resto de Europa es la idiomática porque en ningún otro país del continente se habla el castellano".

A pesar de la mala coyuntura, Mariné informa que siguen llegando inversiones españolas a la Argentina, aunque de menor importancia que en el pasado. "Con el momento de crisis, las empresas sienten la necesidad de internacionalizarse. Hay organizaciones que llegan a la Argentina, pero al momento de la contratación optan por empleados argentinos porque se encuentran muy bien calificados y un expatriado español costaría tres veces más. No se justifica semejante gasto", explica.

Una de las excepciones es Manuel Nieto, que nació en Madrid hace 33 años. Está casado con una argentina y antes de que la crisis española comenzara decidió armar sus valijas y mudarse al barrio de Belgrano, en Buenos Aires. Los motivos fueron varios. "En España ya había llegado a mi techo y necesitaba empezar de cero. La crisis se venía venir. Tarde o temprano iba a suceder", comenta.

Nieto forma parte del millón y medio de españoles que viven fuera de su país. También se suma a los 322.000 que residen en la Argentina, el país con mayor presencia de ibéricos en el mundo, contando a quienes tienen doble nacionalidad y nacieron en este país. Francia y Venezuela siguen en la lista, según los datos del Padrón de Españoles en el Extranjero.

La fuerte presencia de españoles en el país está relacionada con la gran inmigración que ocurrió a mediados del siglo XX: seis de cada 10 españoles que residen en el extranjero no nacieron en España.

Requisitos divergentes

Para que un extranjero pueda ejercer cualquier actividad laboral en España es necesario tener un visado y permiso de trabajo y residencia. Este permiso le permitirá residir y trabajar en ese país. Así lo informa el consulado español en Buenos Aires.

La gran diferencia con la Argentina es que cuando se solicita el permiso por primera vez en la madre patria "es necesario demostrar que no existen trabajadores disponibles en España para ocupar la oferta de empleo" a la que aspira el extranjero. De obtener el visado, en algunos casos será necesaria la homologación del título universitario y, en otros, también la colegiación. Para obtener más información sobre los requisitos necesarios, se recomienda visitar la página web www.embajadaenargentina.es.

En cambio, en la Argentina la cuestión es diferente. Si bien es necesaria la visa y el permiso de residencia, no existen restricciones en cuanto a la cantidad de trabajadores que pueden ingresar, siempre y cuando cumplan con lo establecido por la ley de contrato de trabajo.

En cuestiones de visa por estudio ambos países llegaron a un acuerdo reciente. Luego del incidente de las dos docentes que viajaron en octubre, pero no les permitieron el ingreso a España, se acordó que no es necesario realizar el trámite de visa de estudio para estancias inferiores a 90 días, siempre y cuando no impliquen actividades remuneradas.

Operación retorno

Para los que se fueron en busca de mejores oportunidades a España, pero ahora quieren volver a la Argentina, desde octubre funciona el Programa de Retorno Voluntario de Personas Inmigrantes, coordinado por el Ministerio de Trabajo e Inmigración español. Según establece el programa, el gobierno español ayudará a volver a inmigrantes que se encuentren en "riesgo de exclusión social".

Para eso, el gobierno español garantizará el retorno digno de las personas y, de esta manera, "favorecerá su reasentamiento en la sociedad de la que partieron". Para los argentinos, España dejó de ser promesa de futuro.

Con la colaboración de Adrián Sack (en Madrid)

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