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"Delincuentes con fachada"

Javier Miglino Para LA NACION

Viernes 12 de noviembre de 2010
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La mafia de los trapitos es una organización delictiva perfectamente organizada que ha tomado por asalto vastas zonas de la ciudad autónoma de Buenos Aires y que obliga a vecinos, a turistas y a todo aquel que necesita estacionar su auto a pagar una suma de dinero en efectivo por el "uso" de la vía pública.

Pero si la vía es pública y el espacio público es gratuito por definición, queda claro que cuando nos cobran por estacionar en Buenos Aires fuera de los lugares señalizados como de estacionamiento medido y controlado estamos frente a delincuentes que actúan bajo la fachada de "buenos muchachos" que buscan una "changa" ante la falta de trabajo.

Muchas son las historias, sufrimientos, penurias y sinsabores de los vecinos que han debido interactuar con esta mafia urbana. Desde el muchacho que fue atacado en octubre de 2009 dentro de la parrilla Estilo Criollo, en la zona de Palermo Soho, y que terminó internado en el hospital Fernández por negarse a pagar por estacionar en la zona, a los 150 pesos que exigió la mafia de los trapitos por estacionar en los alrededores del estadio Monumental en la previa del primer recital de Paul McCartney.

Las características son siempre las mismas: el abuso, la amenaza, el daño, la lesión y el miedo que motorizan necesariamente el pago de una especie de "protección" mafiosa.

Una organización de esta naturaleza no puede ser reglamentada ni aprobada de ninguna manera por las autoridades porteñas, porque a las mafias no se las legaliza: a las mafias se las combate.

Desde Defendamos Buenos Aires hemos impulsado hace más de un año el proyecto de ley para modificar el Código Contravencional porteño. En ese momento, y luego de un arduo trabajo, conseguimos recoger más de 32.000 firmas, tanto en la vía pública, en planillas, como a través de Internet. Merced a la inoperancia de los legisladores, la iniciativa perdió estado parlamentario.

Nuestro proyecto planteaba varias innovaciones al actual artículo 79 del Código Contravencional, que hoy exige que la carga de la prueba y todos y cada uno de los riesgos de la denuncia de los trapitos corran por cuenta del vecino y que hace que todas las garantías y ventajas queden a favor del "trapito", que hasta la fecha goza de una impunidad cercana al ciento por ciento.

El autor, abogado, es presidente de la ONG Defendamos Buenos Aires

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