Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Borghi, en el diván

En 13 fechas, el DT de Boca amagó tres veces con dejar su cargo y mañana el superclásico puede ser decisivo; canchallena.com charló con psicólogos especializados en deporte para saber cómo repercuten sus declaraciones en el grupo; todos coinciden puede generar confusión en sus jugadores y se resiente su autoridad;

SEGUIR
LA NACION
Lunes 15 de noviembre de 2010 • 09:47
Borghi espera el superclásico
Borghi espera el superclásico. Foto: Archivo
0

"El partido ante Vélez será determinante", dijo, luego de que Boca cayera ante All Boys, en el estadio de Huracán, por la tercera fecha del torneo Apertura. "Me cuesta seguir", graficó, tras la derrota, en la Bombonera, ante Lanús, sobre la hora, por la novena jornada. "No sé si dirijo contra River", declaró el lunes último, cuando la cuenta regresiva para el superclásico de mañana empezaba a encenderse. Claudio Borghi, DT de los xeneizes, dirige en el club de la Ribera hace 13 fechas y, en sus propias palabras, dejó en claro que aún no se siente cómodo, ni logró los resultados que esperaba, después de llegar a Boca como último técnico campeón en el fútbol argentino.

Cuando dirige, al Bichi se lo nota preocupado, aunque sereno en sus gestos y, luego, al enfrentar los micrófonos es sincero, reflexivo, a corazón abierto y autocrítico, pese a que no tuvo mayores oposiciones de los dirigentes, hinchas o jugadores. Sin embargo, ¿cómo repercuten sus palabras, sus amagos de dejar el cargo, en sus dirigidos?, ¿lo sobrepasó la exposición mediática que hay en Boca y no tenía en Argentinos? Canchallena.com consultó a psicólogos especializados en deporte y principalmente en fútbol para intentar analizar las actitudes de Borghi y sentarlo por un rato en el diván.

“La pequeña duda del entrenador es la gran duda del dirigido. Un entrenador no debería mostrar dudas y menos al conducir a Boca, uno de los equipos de mayor exposición mediática del país”, señala Marcelo Roffé, presidente de la Asociación de psicología del deporte. “Es demasiado sanguíneo y emocional y, sin querer, genera incertidumbre en su grupo de jugadores”, se suma Pablo Pécora, reconocido psicólogo del deporte, quien, por ejemplo, trabajó con Gastón Gaudio. “Es franco y desdramatiza. Dice todo como lo vive y se embarca en su sinceridad. Esas actitudes lo exponen mucho”, dice Carlos Giesenow, vicepresidente de APDA.

Borghi fue presentado como técnico en Boca, el 20 de mayo de este año, unos días después de consagrarse con Argentinos Juniors. Oficialmente, condujo al equipo por primera vez en el empate ante Godoy Cruz, en Mendoza, en la primera fecha del Apertura, el 8 de agosto. El Bichi se expuso en los medios y su palabra entre conferencias de prensa o notas exclusivas en diferentes medios es escuchada al menos tres o cuatro veces por semana desde que conduce a los xeneizes, con los que consiguió 17 puntos, con cinco victorias, dos empates y seis derrotas, cuatro de ellas en la Bombonera.

"Para considerarme íntegramente el técnico de Boca, me falta sentirme más cómodo y con más confianza”, declaró el lunes pasado el Bichi, en otra de sus largas exposiciones. “Borghi muestra constantes vaivenes en su estado de ánimo y posiblemente genera inseguridad en el grupo que dirige. El líder debe llevar el timón que siguen los jugadores”, grafica Roffé, quien es psicólogo especializado en deportes y escribió siete libros sobre este temática. “Esas dudas que presenta en su discurso pueden repercutir en su autoridad ante el grupo. Está en un barco con sus dirigidos y a ellos les puede dar la sensación que quien conduce el timón está siempre a punto de saltar”, coincide Giesenow, quien trabaja en Argentinos Juniors.

Los especialistas se refieren a un rasgo distintivo de Borghi, el hecho de intentar desdramatizar el fútbol. “Esa visión está confundiendo al grupo, aunque es difícil juzgarlo”, opina Pécora. “Su discurso fue superado por el stress de conducir a uno de los equipos más grandes de la Argentina. En Argentinos, lograba desdramatizar. En Boca, le cuesta más por la exposición. Además, no empezó bien y debe lidiar con figuras”, considera Roffé.

Justamente, la exposición mediática no es un tema menor. “Por cómo son los medios actualmente, sufre una presión que no tenía en otros equipos a los que dirigió”, sostiene Giesenow, quien cuenta que las veces en que analizó directores técnicos las mayores preocupaciones de ellos eran la manera en la que llegaba el mensaje que pregonaban y la credibilidad ante el grupo.

Por último, Roffé define cómo debería ser la personalidad de alguien que dirija a Boca o a River: “Además de ser un conocedor de la táctica, saber elegir a los jugadores y trabajar con los preparadores físicos adecuados, para estar a cargo de estos dos equipos hay que saber liderar, comunicarse y manejarse muy bien mediáticamente. Es importante resolver correctamente los pequeños detalles”. Borghi, en el diván, que pase el que sigue.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Las más leídas