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Tres policías, detenidos por el secuestro de un peruano

Se sospecha que también robaban comercios haciendo boquetes

Jueves 18 de noviembre de 2010
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LA NACION
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El expediente comenzó por el secuestro de un ciudadano peruano. Pero la sorpresa para los investigadores fue descubrir a los presuntos responsables: integrantes de la Policía Federal. Y la sospecha es que no sólo se dedicaban a secuestrar gente, sino también a robar comercios con la modalidad de los boqueteros. Así lo informaron a La Nacion fuentes judiciales.

La investigación, a cargo del juez federal Norberto Oyarbide y del fiscal Patricio Evers, ya tiene tres policías presos, que fueron detenidos ayer.

También ayer, por orden del juez Oyarbide, se hizo un allanamiento en la comisaría 23a., en Palermo, donde se desempeñaba el presunto jefe de la organización, un agente que hacía el curso para ascender. Los investigadores judiciales inspeccionaron el locker del imputado, afirmaron a La Nacion fuentes vinculadas con la pesquisa.

Los otros dos detenidos son un subinspector, de la comisaría 8a., y un agente que había sido exonerado de la fuerza. Hay un cuarto sospechoso que logró escapar de la comitiva de la Superintendencia de Asuntos Internos de la Policía Federal que lo fue a buscar. Es un sargento mayor retirado, que huyó por los fondos de su casa. Al escaparse, se deshizo de cuatro armas, agregaron las fuentes judiciales consultadas.

"Las detenciones fueron hechas por personal de la Superintendencia de Asuntos Internos. Nosotros somos los primeros en querer meter presos a los policías que están fuera de la ley. No vamos a proteger a delincuentes", afirmó a La Nacion un jefe de la Policía Federal.

No es el único expediente abierto contra personal de la seccional 23a., situada en avenida Santa Fe y Gurruchaga, en Palermo. El juez de instrucción porteño Mariano Scotto investiga a nueve uniformados de esa comisaría por apremios ilegales. Entre los imputados, hay una oficial ayudante acusada de obtener una confesión de un sospechoso a través del paso de corriente eléctrica con una picana portátil.

Según informaron a La Nacion fuentes judiciales, los captores hicieron dos llamadas extorsivas a la familia del ciudadano peruano secuestrado. En la primera comunicación le exigieron 3000 pesos. En la segunda, 7000.

"Lo liberaron antes de que se pagara el rescate. La madre hizo la denuncia en una comisaría", agregó el vocero judicial consultado.

Un jefe policial no descartó que la víctima del secuestro sea un presunto narcotraficante al que los sospechosos quisieron extorsionar. "Lo levantaron [sic] en cercanías de la villa 1-11-14", dijo una fuente policial.

Pero la investigación no termina en los detenidos y el prófugo. Fuentes de la Policía Federal informaron a La Nacion que, en las próximas horas, podría haber varios uniformados pasados a disponibilidad por su presunta complicidad con los sospechosos.

Escuchas telefónicas

A partir del secuestro y liberación del ciudadano peruano, la investigación tuvo un giro inesperado. El análisis de las escuchas telefónicas determinó otros hechos delictivos, como el robo en un supermercado. El asalto fue hecho con la modalidad de los boqueteros.

Ahora, según agregaron las fuentes consultadas, se investigarán otros hechos ilícitos que podría haber cometido la banda delictiva.

La complicidad de otros uniformados tendría vinculación con haber liberado las zonas donde actuaban los policías-delincuentes.

"El agente que está sindicado como líder de la organización delictiva se encargaba de llamar a los jefes de calle de las seccionales con jurisdicción en los lugares donde iban a actuar para que les liberaran la zona", afirmaron fuentes judiciales.

Pero otro dato llamativo surgió de las escuchas telefónicas incorporadas al expediente judicial. No sólo llamaba el presunto líder de la banda a los jefes de calle para que le liberaran las zonas. "También hubo llamadas en el sentido contrario. Le decían: «Hoy estoy a cargo. ¿Tenés algún laburo?», como avisándole que le podían liberar la zona", explicó una fuente judicial.

Este nuevo caso que sale a la luz se suma a otros hechos que, como informó La Nacion en agosto pasado, generan preocupación en el ámbito judicial. Hay fiscales que, ante el poco avance de investigaciones de la Policía Federal, se deciden a llamar a otras fuerzas de seguridad para que les aporten una solución.

En agosto pasado, La Nacion publicó una investigación sobre corrupción policial que detallaba que cada 24 horas se había abierto un expediente interno contra un miembro de la Policía Federal por cometer alguna "falta administrativa grave", denominación reglamentaria de lo que, para la Justicia, son delitos castigados con altas penas de prisión.

Así lo había informado una fuente con acceso a los expedientes de la Superintendencia de Asuntos Internos de la Policía Federal. "Si continúa la proyección actual, antes de diciembre habrá más de 300 sumarios abiertos", había agregado el informante.

Una de las causas judiciales que mayor repercusión dentro de la fuerza federal de seguridad tuvieron este año fue una investigación por corrupción en la comisaría 49a. Después de una investigación del fiscal José María Campagnoli, la Sala IV de la Cámara del Crimen porteña ordenó detener a nueve uniformados acusados de integrar una asociación ilícita que, entre otros delitos, exigía dinero a los comerciantes a cambio de seguridad, brindar protección a delincuentes y "liberar zonas", es decir, dejar que se cometieran robos e infracciones.

Con la colaboración de Gustavo Carabajal

300 sumarios

según fuentes con acceso a la Superintendencia de Asuntos Internos, es la cantidad de expedientes por irregularidades graves que podrían contabilizarse al cabo de este año.

24 horas

es el promedio de tiempo en el que se abre un expediente por faltas graves dentro de la fuerza federal de seguridad contra un uniformado

9 detenidos

son los policías presos en una causa por corrupción en la comisaría 49a. Se trata del expediente con mayor repercusión dentro de la fuerza de seguridad. Entre los detenidos hay un comisario y dos subcomisarios.

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