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Coinciden en que 2011 viene con buenos pronósticos

Bein y Arriazu afirmaron que la economía global seguirá derramando beneficios sobre el país

Jueves 18 de noviembre de 2010
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El mundo renovará en 2011 la invitación de hecho que hace 9 años realizó a la Argentina para que se siga beneficiando del impulso que el cambio estructural producido desde entonces generó en la oferta y demanda mundial de materias primas.

Fue la conclusión que ayer mostraron los economistas Miguel Bein y Ricardo Arriazu, al coincidir en que las posibilidades de que las economías centrales vuelvan a caer en recesión son “casi nulas”, lo que despeja el horizonte en ese sentido. Ambos fueron convocados por el Banco Industrial para Descifrar el Futuro, un evento cada vez más multitudinario que esa entidad ofrece como un servicio a sus clientes, en especial aquellos que desarrollan alguna actividad empresaria, comercial o profesional.

Allí pintaron un panorama particularmente favorable para los países emergentes, en lo que consideran la continuidad de una tendencia de fondo que modificó la estructura de la economía mundial, aunque adjudicándola a factores distintos: para Bein, se debe al aumento sistemático que vaticina para la demanda de commodities, y para Arriazu, a la “fenomenal transferencia de recursos” que provoca el elevado nivel de envejecimiento de los países desarrollados.

El economista Miguel Bein, al exponer ayer en la conferencia
El economista Miguel Bein, al exponer ayer en la conferencia. Foto: BANCO INDUSTRIAL

“La mejor noticia es que se confirma que, aunque el superávit comercial se va a achicar, a la Argentina le van a seguir sobrando dólares”, dijo Bein, convocado a pronosticar sobre el futuro de la economía local.

En este sentido, vaticinó para 2011 un crecimiento del 6,5% (contemplando 1,5% de arrastre estadístico de este año) y, puesto a explicar razones, adjudicó casi todo al “reinado de la soja”. “El otro aporte fue el desendeudamiento que, aunque hecho «a la argentina» (en relación con el ahorro provocado por la adulteración del índice CER), nos deja con una deuda flotante inferior al 20% del PBI. Eso hay que reconocérselo a Néstor Kirchner y, si aprendiéramos a ser más amigables, nos transformaría ya en investment grade.”

Si bien reconoció que la Argentina necesitaría dotarse de una agenda para el desarrollo, aun con sus desequilibrios actuales (entre los que identificó a la inflación y el peligro de rezago del tipo de cambio) “con esas condiciones mundiales está lanzada a crecer”.

Arriazu, encargado de evaluar la macro mundial, dijo que la recuperación es “más fuerte de lo que se cree”, básicamente por el aporte de países emergentes. Pero no se privó de advertir que no cree que el aumento en la demanda de materias primas esté asegurado. “Estructuralmente sólo aumentó por los intentos para desarrollar biodiésel”, indicó. Y pidió a no equivocarse con China. “No demanda alimentos, los produce. Lo que le falta es soja”, dijo.

Antes Sergio Berensztein (Poliarquía) había explicado a los presentes que el deceso de Kirchner generó las condiciones para que la opinión pública se reconcilie con la Presidenta. Pero juzgó ese cambio como “contingente y temporal”.

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