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La estrategia del poder K: victimizar a la viuda

LA NACION
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Fernando Laborda
Viernes 19 de noviembre de 2010
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Como en los peores momentos económicos desde la reapertura democrática de 1983, la Argentina se quedaría sin ley de presupuesto para el año entrante. A diferencia de la época de Raúl Alfonsín o de las postrimerías del gobierno de Fernando de la Rúa, la economía hoy se ve impulsada por un viento de cola que no da señales de cesar. ¿Qué más puede pretender, entonces, un gobierno cuyo hobby ha sido la posibilidad de distribuir recursos sin consultar a nadie? No habrá presupuesto 2011, pero habrá un presupuesto básico: la discrecionalidad K.

El oficialismo buscó sacar otra tajada de los desaguisados parlamentarios que concluyeron en la falta de sanción de la llamada ley de leyes. Intentó mostrarlos como parte de las maniobras de la oposición para no dejarla gobernar a la Presidenta. Un elemento más para la estrategia de victimización de la viuda de Kirchner.

Cristina Fernández tradicionalmente recurrió a las cuestiones de género para persuadir a la ciudadanía de que gobernar un país es más difícil para una mujer. Se trata de un argumento de una relatividad absoluta en un siglo XXI donde cada vez más mujeres rigen los destinos de los países. En cambio, puede compartirse la idea de que no es sencillo gobernar habiendo sufrido la pérdida del compañero de toda la vida, sobre todo cuando, además, cumplía una insustituible función en el armado del poder.

Semejante situación despertó un sentimiento de solidaridad que el kirchnerismo ha buscado capitalizar y que moderó a la oposición. Frente al reciente escándalo por los supuestos sobornos en la Cámara de Diputados, nadie se animó a apuntarle directamente a la jefa del Estado. La táctica de la victimización de la viuda ha comenzado a dar algún resultado.

El kirchnerismo desató una guerra de encuestas, prematuras y poco confiables en muchos casos, con el fin de generar la sensación en la dirigencia peronista de que Cristina Kirchner ha consolidado una imagen positiva en la opinión pública que la torna prácticamente imbatible en una nueva elección presidencial. El mensaje oficialista apunta hacia dentro del justicialismo. La intención es persuadir a cualquier dirigente de que ir contra la corriente, oponérsele a Cristina, sería una equivocación imperdonable.

Si fuera realmente así, cabe preguntarse por cuánto tiempo las emociones primarias de la población influirán más que los problemas cotidianos que el Gobierno no atina a resolver, como la inseguridad o la inflación. Claro que desde el oficialismo se responderá que seguramente por mucho tiempo si la oposición sigue envuelta en sus propias torpezas.

Dirigentes del oficialismo, incluso desde antes de la muerte de Néstor Kirchner, planifican una estrategia electoral que pase por un acuerdo con José Manuel de la Sota en Córdoba, con Carlos Reutemann en Santa Fe y hasta con Fernando "Pino" Solanas en la Capital Federal. La idea pasaría por alentar a esas figuras en sus respectivos distritos, a cambio de que despejen el camino para la reelección de la Presidenta.

Las negociaciones con el Proyecto Sur podrían ser claves. Es que muchos temen en el oficialismo a la fuerte concentración de candidaturas de centroizquierda (Cristina Kirchner, Ricardo Alfonsín, Solanas). Ese sería el sueño de Mauricio Macri, que aún no comparten todos en el Peronismo Federal, donde la crisis derivada del regreso de Carlos Reutemann a boxes está forzando a algunos dirigentes de la segunda línea a desear la emergencia de un candidato muletto que pueda unificar a todo el peronismo, kirchnerista y no kirchnerista.

Twitter: @flaborda

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