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Libros / Anticipo

Aportes del diálogo interreligioso

Enfoques

 Sobre el cielo y la tierra (Sudamericana) reúne las conversaciones entre el cardenal Jorge Bergoglio, máxima autoridad de la Iglesia católica argentina, y el rabino Abraham Skorka, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano. En este fragmento, sus reflexiones sobre el valor de la política y las responsabilidades sobre los años 70

Skorka : A mi entender, el religioso tiene que mantenerse al margen del mundo de la política, salvo cosas muy puntuales, como cuando Marshall Meyer se involucró para defender los derechos humanos en la Argentina. Pero siempre fue algo muy puntual y bien definido, él no quería ser diputado, senador ni nada. Acompañó a Raúl Alfonsín y a otros políticos en el camino para la recuperación de la democracia. Pero nunca trabajó en aras de un puesto gubernamental. Hay que ser muy cuidadosos, nunca se debe utilizar la tribuna religiosa para satisfacer un interés político.

Bergoglio : Todos somos animales políticos, en el sentido mayúsculo de la palabra política. Todos estamos llamados a una acción política de construcción en nuestro pueblo. La predicación de los valores humanos, religiosos, tiene una connotación política. Nos guste o no, la tiene. El desafío del que predica está en marcar esos valores sin inmiscuirse en la pequeña cosita de la política partidaria. Cuando dije, el día del aniversario de Cromañón, que Buenos Aires era una ciudad vanidosa, casquivana y coimera, alguno exigió que señalara con nombre y apellido, pero ahí estaba hablando de toda la ciudad. [...] En esa homilía estaba hablando de un defecto de la ciudad, no estaba haciendo política partidista. El problema es, en verdad, de los medios, que a veces reducen lo que uno dice a lo coyuntural. Hoy cada medio arma algo distinto con dos o tres datos: desinforman. Lo que uno dice en el púlpito refiere a la política con mayúscula, a la de los valores; pero los medios, con frecuencia, suelen sacarlo de contexto y coyunturalizarlo en provecho de la pequeña política. Recuerdo que después de un Te Deum usted me dijo: "¡Qué valiente!". A mí me parecía normal hablar así, pero usted ya estaba mirando la traducción que iban a hacer los medios de mis dichos. Al día siguiente, los diarios les dieron las más diversas interpretaciones contra algunos políticos pero, cuando yo hablé de los dirigentes, utilicé un nosotros inclusivo.

Skorka : Me acuerdo de esa homilía, fue un 25 de Mayo, y fue la que trajo como consecuencia que no se realizara más el Te Deum en la Catedral metropolitana. Lamentablemente, los medios no le informan a la gente el real sentido de las palabras del religioso, que en verdad clama para que se sostengan ciertos valores. Un religioso no habla sólo para una coyuntura específica, sino que proyecta hacia el futuro, para la trascendencia, clama por valores muy profundos. [...] Por otro lado, hay que reconocer que dada la importancia de la Iglesia católica en la Argentina, no puede eludir el diálogo con los factores de poder ni ignorar que, a su vez, el poder interprete políticamente sus dichos.

Bergoglio : El riesgo que debemos evitar los curas y los obispos es caer en el clericalismo, que es una postura viciada de lo religioso. La Iglesia católica es todo el pueblo fiel de Dios, incluidos los sacerdotes. Cuando un cura expresa la palabra de Dios o cuando se hace cargo del sentir de todo el pueblo de Dios, está profetizando, exhortando, catequizando desde el púlpito. Ahora, cuando un cura conduce una diócesis o una parroquia, tiene que escuchar a su comunidad, para madurar las decisiones y conducirla en ese camino. En cambio, cuando se impone, cuando de alguna manera dice "acá mando yo", cae en el clericalismo. Desafortunadamente, vemos algunas modalidades de conducción en sacerdotes que no responden a la pauta de buscar la armonía en nombre de Dios. Hay curas con tendencia a clericalicalizar con sus declaraciones públicas. [...]

Skorka : En mi caso, soy muy crítico y escéptico con respecto a los distintos partidos políticos en la República Argentina. Lamentablemente, la historia de los últimos años, casi desde que tengo memoria, me está dando la razón. No estoy impregnado de fidelidad hacia algún partido. Pero cuidado, siempre pensé y sigo pensando que el mejor sistema social es el democrático. Cuando hablo desde el púlpito acerca de la Argentina, lo hago de una manera muy genérica: todos somos culpables de lo que está ocurriendo. No puede ser que un país que puede producir alimentos para 300 millones de personas no sea capaz de alimentar a sus 38 millones de habitantes. Eso demuestra un quiebre de valores. Veo permanentemente luchas de intereses y no tantas luchas por el bien del prójimo. Tampoco encuentro instituciones políticas que tengan una profunda convicción para transformar la realidad. [...] Tenemos una Argentina enferma. Me duele en el alma, tendríamos que tener una realidad totalmente distinta. Lo digo sin embanderarme con nadie, y con la firme esperanza de que en algún momento surjan los líderes capaces de revertir esta realidad.

Bergoglio : Hace unos años, los obispos franceses escribieron una carta pastoral cuyo título era "Rehabilitar la política". Se dieron cuenta de que había que rehabilitarla porque estaba muy desprestigiada, creo que lo mismo vale para nosotros. El desprestigio del quehacer político es necesario revertirlo porque la política es una forma más elevada de la caridad social. [...] Reconozco que es difícil abstraerse del clima electoral cuando se acercan los comicios, sobre todo cuando algunos vienen a golpear la puerta del Arzobispado para decir que son los mejores. Como cura, frente a una elección, mando a leer las plataformas para que los fieles elijan. En el púlpito me cuido bastante, me ciño a pedir que busquen los valores, nada más.

Skorka : Yo también propongo que lean las plataformas y que cada uno las analice con su capacidad de discernimiento. No tengo un puesto de exposición política tan importante como usted, monseñor, pero cuando me invitan a distintos actos de políticos que no tienen connotaciones electoralistas, voy. Creo que es una manera de honrar la política y la Patria.

Bergoglio : Por supuesto que participar de la vida política es una manera de honrar la democracia.

Skorka : A veces, cuando ocurren ciertos acontecimientos importantes en el país, que tienen una connotación política, nosotros emitimos algún tipo de opinión. Y a veces es una opinión crítica. Cuando hay una actitud reñida con los valores, esa manifestación debe ser criticada por nosotros, pero no con argumentos políticos sino religiosos. Como se trata de valores humanos, en ocasiones resulta difícil discernir entre unos y otros. De ninguna manera nos podemos abstraer. [...]

Bergoglio : Habría que distinguir entre la política con mayúscula y la política con minúscula. Cualquier hecho que un ministro religioso haga es un hecho político con mayúscula, pero algunos se meten en la política con minúscula. El religioso tiene la obligación de marcar los valores, las líneas de conducta, de la educación o decir alguna palabra, si se lo piden, frente a una situación social determinada. [...]

Skorka : Hay un doble juego de algunos políticos, que por un lado piden que la religión no opine, pero en la campaña quieren la bendición de los ministros religiosos.

Bergoglio : Cuando recibo a los políticos, algunos vienen bien, con buena intención, y compartiendo la visión de la Doctrina Social de la Iglesia. Pero otros llegan sólo para buscar lazos políticos. Mi respuesta siempre es la misma: la segunda obligación que tienen es dialogar entre ellos. La primera es ser el custodio de la soberanía de la Nación, de la Patria. [...]

Los años setenta

Skorka: Lo que se cuestiona durante la época del Proceso de Reorganización Nacional es el proceder de la estructura política de la comunidad judía, de la DAIA específicamente. Pero es justamente en esa década cuando comienza a tener un gran peso el Movimiento Conservador y la figura de Marshall Meyer, quien sí salió a defender a los desaparecidos. El mismo decía que era una lucha solitaria. Se involucró hasta donde pudo; por eso, después, Raúl Alfonsín, cuando fue elegido presidente, lo reconoció al invitarlo a formar parte de la Conadep. Marshall nos contaba que, después de horas de testimonios, volvía enfermo de escuchar los horrores que se cometieron. Junto a él, recuerdo, un grupo de rabinos que éramos sus discípulos íbamos a firmar una solicitada pidiendo la libertad de Jacobo Timerman, pero la DAIA se oponía y finalmente no se publicó. Es muy difícil juzgar esas actitudes de la dirigencia. [...] Pero cuando, en circunstancias como las del gobierno militar, alguien ocupa un cargo jerárquico en una comunidad y se calla, y permanece en su puesto, merece un análisis crítico. [...]

Bergoglio: En el caso de la Iglesia católica es más complejo por la histórica relación que mantuvo con el Estado. La Iglesia privilegió, de entrada, realizar gestiones antes que declaraciones públicas. Aunque también las hubo, y al poco tiempo del golpe: en el libro que se editó con motivo de los veinticinco años del documento "Iglesia y comunidad nacional", en el tercer capítulo habla sobre los derechos humanos y se mencionan las declaraciones ya de mayo de 1976. Hubo obispos que se dieron cuenta enseguida de lo que pasaba, el caso más típico fue el de monseñor Zazpe, que supo que al intendente de Santa Fe lo torturaron salvajemente y se movió con rapidez. Otros que también se dieron cuenta enseguida, y lucharon, fueron hombres muy meritorios como Hesayne, Jorge Novak, Jaime de Nevares. También hubo metodistas, como Aldo Etchegoyen. [...] Hubo otros que hicieron mucho, que no hablaban tanto pero salvaban personas; iban a los cuarteles, se peleaban con los comandantes. En aquella época yo tenía 39 años y era provincial de los jesuitas desde 1973. Tenía una visión muy parcial de lo que sucedía, porque es muy distinto que ser obispo de una jurisdicción. [...] En ese lugar de San Miguel se ayudó a mucha gente. [...] Ahí es donde yo pude ver lo que pasaba. ¿Qué hizo la Iglesia en aquellos años? Hizo lo que hace un organismo que tiene santos y pecadores. [...] Los horrores que se que cometieron durante el gobierno militar se fueron conociendo a cuentagotas, para mí es una de las lacras más grandes que pesan sobre nuestra Patria..

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