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Proponen 5 estrategias para bajar la mortalidad materno-infantil

Miércoles 01 de diciembre de 2010
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Sebastián A. RíosLA NACION

La mortalidad materna no sólo no ha bajado en los últimos 20 años, sino que incluso experimenta picos como en 2009, año en el que el ya de por sí elevado número total de muertes se incrementó alrededor del 30% como resultado de la gripe H1N1 y de las complicaciones de los abortos, que lejos de caer han vuelto a subir. En cuanto a la mortalidad infantil, si bien mantiene desde hace décadas una tendencia decreciente, aún hoy el 60% de la registrada en bebes prematuros podría evitarse con estrategias conocidas.

¿Cuáles son entonces las medidas de alto impacto para reducir la mortalidad infantil, pero también la mortalidad materna? No son nuevas, pero el desafío es implementarlas: regionalizar la atención materno-infantil; implementar el seguimiento de los recién nacidos de alto riesgo; instituir una asignación universal de protección social para embarazadas y puérperas; incrementar el número de enfermeras y capacitar a las existentes, y hacer cumplir las leyes de salud sexual y reproductiva.

Estos cinco puntos son los que promueve la Alianza Argentina para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño (Asumen), entidad que agrupa a sociedades médicas relacionadas con la salud materno-infantil, como la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la Asociación Argentina de Perinatología (Asaper), la Federación Argentina de Enfermería (FAE), la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (Sogiba), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Unicef.

"La enorme mayoría de las muertes infantiles son precoces, ocurren en el período neonatal y afectan a niños prematuros. El 60% podría evitarse con intervenciones probadas y eficaces que debieran estar al alcance de todos, como mejorar los servicios de neonatología, críticamente deficitarios en recursos humanos de enfermería; organizarlos en redes perinatales según el nivel de complejidad, y asegurar la asistencia de los recién nacidos de riesgo una vez que son dados de alta", dijo ayer la doctora Celia Lomuto, neonatóloga de Asaper, en una conferencia de prensa en la que Asumen presentó sus propuestas.

Uno a uno

En cuanto a la crisis crónica de recursos de enfermería que afecta a la Argentina, la licenciada Elena Perich, presidenta de la FAE, recordó que en el país hay una enfermera por cada 4,8 médicos, cuando a lo que se aspira al menos es a alcanzar el uno a uno. "La mayor morbilidad y mortalidad de los pacientes es una de las consecuencias de esa escasez", dijo Perich.

"En la apertura de las sesiones legislativas de 2008 -recordó-, la Presidenta resaltó la necesidad de una política de formación de enfermeros y de profesionalización de auxiliares, y reafirmó este compromiso con su discurso al elevarse al legislativo el proyecto de ley de emergencia de enfermería, que aún espera su aprobación en el Senado, y que es probable que este año tampoco sea aprobado."

Otro proyecto de ley que respalda Asumen es el que está siendo elaborado por profesionales de los Consultorios de Seguimiento de Recién Nacidos de Alto Riesgo, de los hospitales públicos porteños.

"La asistencia de los recién nacidos de alto riesgo, como los prematuros o los chicos con cardiopatías congénitas, ha mejorado, y el resultado es que hay un número mayor de chicos que son dados de alta tras haber estado internados en unidades de cuidado intensivo, y que presentan un alto riesgo de secuelas en su evolución posterior", explicó el doctor Luis Novali, coordinador de los citados grupos de seguimiento.

"El proyecto apunta a asegurar su acceso a centros de diagnóstico y de tratamiento -agregó-, que, en este momento, son insuficientes. Propone la creación de grupos donde no los haya y sean necesarios, así como medidas tendientes a asegurar el acceso de los pacientes, como pueden ser los pases de transporte o subvenciones que permiten que los padres traigan a sus hijos a los centros médicos."

Este último punto está en consonancia con otra de las propuestas de Asumen: una asignación universal para embarazadas y puérperas que garantice el acceso universal a una atención médica de calidad. El doctor Ariel Karolinski, de Sogiba, citó a modo de ejemplo el impacto del diferente acceso a la atención materno-infantil sobre la mortalidad materna. "Las mujeres que dan a luz en Catamarca tienen un riesgo nueve veces mayor de morir durante el parto que las mujeres que dan a luz en la ciudad de Buenos Aires."

La idea es que sea una asignación "no clientelar", que reciba la mujer durante el embarazo y el puerperio, y que tenga como contraprestación el cumplimiento de acciones predefinidas para cada momento del embarazo, parto y puerperio, y hasta los 12 meses de posparto.

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