Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Un afinado film de terror

Imagen y sonido: con música en vivo a cargo de Fernando Kabusacki y el Mono Fontana, se exhibió "Nosferatu", de Murnau.

Lunes 29 de marzo de 1999

"Nosferatu" está vivo y goza de excelente salud. El ya mítico film rodado en 1922 por Fridrich Wilhelm Murnau, considerado uno de los más valiosos aportes del expresionismo alemán, resurgió por una iniciativa de la Filmoteca Buenos Aires.

Allí se presentó en dos funciones, ofrecidas anteanoche a sala llena en el Atlas Recoleta, una versión de la obra restaurada por Enno Patalas, máximo especialista mundial en las filmografías de Murnau y Fritz Lang.

La nueva versión contó con el original acompañamiento musical compuesto e interpretado en vivo por Juan Carlos "Mono" Fontana y Fernando Kabusacki. Y además recuperó los virados a color que siguieron expresamente las indicaciones originales que había dejado el director alemán.

Impecable versión

Además, la copia exhibida, de noventa y dos minutos de duración, se considera como la más fiel, ya que desde su rescate el film circuló en diversas proyecciones distintas entre sí, sin saberse con exactitud cómo fue la original, destruida ante una demanda antepuesta por la viuda de Bram Stoker, autor de la novela "Drácula", inspiradora de la obra, ya que ni Marnau ni su productor habían pagado los derechos de la adaptación cinematográfica.

Así, "Nosferatu" no sólo se convirtió en una película de culto, sino que adquirió un tinte misterioso en cuanto a su producto final, rescatado finalmente por Enno Patalas tras casi diez años de paciente labor.

El esfuerzo de la Filmoteca Buenos Aires dio sus frutos. El público se volcó masivamente a este par de exhibiciones que pusieron en descubierto esta antológica historia emblemática de vampiros.

Juan Carlos "Mono" Fontana, tecladista de Luis Alberto Spinetta y Dino Saluzzi, y Fernando Kabusacki, discípulo de Robert Fripp e integrante del grupo Los Gauchos Alemanes, compusieron y ejecutaron la música y lograron un perfecto "soundtrack" mediante un impecable manejo de instrumentos que aportaron el adecuado clima de terror y de suspenso frente a esa visión de luces y sombras que había ideado Murnau en su film original.

Esta atípica exhibición de "Nosferatu", cuya banda musical se debió a dos músicos argentinos, puede unirse a la proyección, a fines de la década del ochenta, cuando se presentó en una sala porteña "El gabinete del Dr. Caligari", de Roberto Wiene (1920), musicalizada por Carmelo Saita.

Hay, sin embargo, otros dos antecedentes en la materia. En 1996 y en 1997 se presentaron en el Teatro Colón los films "Metrópolis" y "Los Nibelungos", ambos de Fritz Lang, aunque la música había sido compuesta por músicos extranjeros.

Este restaurado "Nosferatu", pues, queda como el más válido testamento de F. W. Murnau y es de esperar que, dado el éxito obtenido en estas funciones, comience a circular con mayor asiduidad por las pantallas porteñas.

Adolfo C. Martínez

Te puede interesar