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Encontrar en el silencio el alma intuitiva

La meditación holodinámica invitaa aquietarse hasta dejar aparecer la propia voz

Martes 07 de diciembre de 2010
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"Somos seres evolutivos, en un planeta evolutivo, que se desplaza en un cosmos evolutivo. Y como seres humanos tenemos la oportunidad de participar de un momento histórico donde todo lo que conocemos se va a ir convirtiendo rápidamente en arcaico", reflexiona el poeta e investigador Miguel Grinberg. "Considero que no nacemos para reproducir la realidad tal cual existe porque por nuestra naturaleza somos seres en estado de travesía, en estado de iluminación permanente. Somos desafiados por los reflejos de una chispa divina a soltar el lastre de lo trivial, e ir logrando algo que nos coloque en situación de explorar el territorio sagrado", agrega.

El compañero místico. Para Grinberg, todos nacen dotados de talentos y recursos originales, pero el problema es que no siempre se tiene la suerte o la iniciativa suficiente para desarrollarlos. Porque se nace en la familia equivocada, en el país equivocado o en un momento de la historia equivocado. Grinberg se acuerda de que muy temprano descubrió que en su naturaleza había una sensibilidad inmensa para lo religioso. "Cuando mis padres me llevaban a una ceremonia religiosa, por ejemplo un casamiento, ya fuera en una sinagoga o en un templo cristiano, en cuanto resonaban los primeros acordes de órgano no podía evitar las lágrimas y me invadía una gran emoción. Comprendí que me acompañaba un místico, un místico que era yo mismo."

Pigmalión. A los 20 años, a través de su correspondencia con el poeta beat Jack Kerouac, descubrió el budismo zen en los escritos del monje Daisetz Teitaro Suzuki (1870-1966). "Los encargaba en Pigmalión, la librería inglesa de Buenos Aires que, a su vez, los pedía a la Sociedad Budista de Londres; tardaban exactamente un mes en llegar a mis manos. Así entré en el mundo de Oriente y leí todos los escritos de Suzuki, pero no terminaba de conformarme porque yo no quería ser un japonés ni un hindú: no estaba en mi tradición. Buscaba un sendero que trascendiera las culturas y las religiones, porque tampoco quería ser un monje. Pero sentía que le tenía que dar de comer a un Miguel místico que buscaba su alimento."

“Escuchar el silencio es un ejercicio que recomiendo para desarrollar ese sexto sentido, o tercer ojo”, dice el poeta e investigador Miguel Grinberg
“Escuchar el silencio es un ejercicio que recomiendo para desarrollar ese sexto sentido, o tercer ojo”, dice el poeta e investigador Miguel Grinberg. Foto: HERNAN ZENTENO

Caminatas con un santo. "Un día en El Corno Emplumado , una publicación mexicana de poesía, encontré un poema de Thomas Merton, un monje trapense norteamericano, un ser cósmico, trascendental. Aconsejado por otro trapense, Ernesto Cardenal, amigo y traductor, le escribí y me contestó. Proyectamos un encuentro y aprovechando un congreso de poesía que organizamos en México en 1964, fui a la Abadía de Nuestra Señora de Getsemaní, en Kentucky, donde vivía Merton, a hacer un retiro espiritual. Esa semana, a ratos en la biblioteca cuando nevaba -era febrero-, o durante las caminatas por los alrededores del monasterio cuando se asomaba el sol, me sentí envuelto en la aureola de alguien que uno podía considerar un santo.

Una marca a fuego. "Además, Merton me hacía sentir el espíritu ecuménico, me hablaba del Dalai Lama, de Erich Fromm. Se escribía con todo el mundo, desde el poeta Boris Pasternak hasta Victoria Ocampo. Había hecho voto de silencio, pero desde el punto de vista epistolar diariamente su correspondencia llenaba cajas y cajas. Desde entonces, el ecumenismo me marcó para toda la vida y comencé a desarrollar una visión integradora de la fe. No salí de la abadía caminando sobre las aguas, sino con la intensión de dedicar mi vida a recorrer el territorio espiritual de la existencia. Algo que no surge espontáneamente, algo que hay que trabajar en el propio bagaje." Grinberg suele recordar que cuando Merton le hablaba del Dalai Lama en los años 60, nunca imaginó que pasados los años, en 2006, estaría sentado, junto con un grupo de médicos e intelectuales, dialogando con el Dalai Lama sobre salud y espiritualidad. Fue una de las grandes emociones de su vida.

Desafío. "En el Instituto Naropa, en Colorado, que dirigía el lama Chögyam Trungpa Rimpoche, me enseñaron a meditar con una técnica respiratoria que -me advirtieron- no me iba a permitir curar leprosos, pero sí conseguir una relación amistosa con el ser que era yo realmente. Todo un desafío: tenía que ver si era capaz de mantener una buena relación con el que era y si me gustaba ese personaje porque si no me iba a pelear con él toda la vida."

Holodinamia. "Era miembro del Instituto de Psicología Humanística de California, donde actuaban terapeutas como Rollo May, Carl Rogers, Abraham Maslow. Un día, durante un congreso sobre El arte de convertirse en persona , tema de un libro de Carl Rogers, conocí a un grupo de músicos terapeutas que me contaron que además de sonidos utilizados por los budistas para meditar, como los cuencos o las campanas, había otros instrumentos, como sintetizadores, que permitían desanudar esos núcleos que traban la intuición en los seres humanos. Entonces, integrando la técnica respiratoria con los sonidos, desarrollé la holodinamia, con la que trabajo desde hace 20 años."

Un lugar tenue y sereno. "Escuchar el silencio es uno de los ejercicios que recomiendo para desarrollar ese sexto sentido, tercer ojo, o mirar hacia dentro de uno mismo. Hay que relajarse y advertir la conversación interior. Detenerse en medio de una frase y quedarse en blanco. Claro que en pocos segundos el comentarista interno creará más comentarios, armando otras escenas con amigos y enemigos. En ese momento hay que ponerse en blanco nuevamente. Cuando uno logra suspender la charla repetitiva, hay que empezar a escuchar el silencio. Al principio parecerá un zumbido o una sutil vibración. Aconsejo comenzar a oír lo que ocurre por detrás de esa vibración y entrar en contacto con un lugar tenue y sereno. Puede ser que las primeras veces uno se sobresalte y pierda el contacto. No hay que preocuparse: hay que ingresar nuevamente, aprender a soportarlo y fusionarse con él. Cuando uno sea capaz de pasar un tiempo en ese lugar silencioso comenzará a percibir ideas y deseos, los productos genuinos de su voz intuitiva que surgen de ese conocimiento directo y profundo de uno mismo.

MULTIFACETICO

Poeta, educador, ecologista, escritor, traductor de la obra de Thomas Merton y de autores como el poeta persa Jalaluddin Rumi, el dominico alemán Meister Eckhart o el ecoteólogo norteamericano Matthew Fox, Miguel Grinberg es el creador de la revista Mutantia y de la holodinamia, un programa de meditación integrada para desarrollar los poderes intuitivos del ser humano.

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