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"Todavía tiene margen de juego"

Domingo 12 de diciembre de 2010
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ROMA (De nuestra corresponsal).- Cuando en 2001 definió a Silvio Berlusconi "no apto para gobernar a Italia" en una nota de tapa de una de las revistas más prestigiosas del mundo, jamás se imaginó que, nueve años más tarde, el Cavaliere seguiría dominando la escena política.

"Pero entonces no conocía tanto a Italia", se justifica hoy Bill Emmott, director de The Economist de 1993 a 2006, que acaba de publicar Forza Italia, cómo volver a arrancar después de Berlusconi . En este libro, el escritor y analista británico destaca la "buena Italia" -formada por jóvenes, empresarios y demás ciudadanos honestos- que intenta rebelarse frente a la "mala Italia" de la corrupción, la mafia y el clientelismo.

En una entrevista con La Nacion, Emmott, de 56 años, se mostró convencido de que estamos ante el fin de Berlusconi. "Pero él no está acabado completamente: Berlusconi todavía tiene mucho margen de juego después de lo que suceda el 14 de diciembre y de las eventuales elecciones anticipadas", puntualizó.

-¿Cree que podría volver a ganar si se va al voto?

-No podemos descartarlo. Lo que podemos decir es que su poder se está debilitando, que sus aliados están empezando a abandonarlo y que por eso está más frágil. Pero lo difícil es saber qué va a suceder después de Berlusconi. Pienso que, aunque no esté más en el gobierno, va tratar de ser una fuerza porque él necesita esa influencia para protegerse.

-¿Usted habla de protección por sus problemas judiciales?

-Claro, por sus problemas judiciales, pero también por sus intereses comerciales y simplemente porque le gusta el poder. No me imagino a Berlusconi retirándose a una de sus casas en Antigua.

-¿No cree que puede irse justamente para escapar de la justicia?

-Sólo si piensa, como Bettino Craxi, que lo van a meter en serio preso... Pero pienso que antes lucharía.

-El gran sueño de Berlusconi es convertirse en presidente de Italia...

-El quiere seguir siendo un elemento importante en la política y, manteniendo su partido político, va a mantener abierta la posibilidad de ir al Quirinale [sede de la presidencia] o, incluso, de volver al gobierno. El es un político que piensa que no hay reglas, y que nunca uno es demasiado viejo. Por eso él sólo se irá del escenario político si muere o si se va a la cárcel...

-¿Cómo ve a Italia después de tantos años de Berlusconi?

-Italia está en una decadencia gradual y estancada por falta de reformas significativas en varios campos. La principal característica de los nueve años de Berlusconi es que no hubo casi reformas de ninguna naturaleza y también muy poca legislación. Demostró así que en verdad no tiene un programa claro de reformas, ni ningún interés de tenerlo.

-¿Cuáles son para usted las reformas urgentes que debería hacer Italia, al margen de la ley electoral?

-En forma urgente Italia necesita una nueva ley laboral, deben reformarse las finanzas públicas y el sistema de pensiones, porque con una deuda pública del 120% del PBI, Italia está en una situación muy mala. Después, debería haber más desregulación de servicios y una reforma de la justicia, que ha sido demorada por los intereses personales de Berlusconi..

-¿Los escándalos sexuales de Berlusconi le importan a los italianos?

-Pienso que no importan realmente demasiado. Quizás importan más la corrupción, la incompetencia, el abuso de poder. Pero que un divorciado de 74 años se comporte de este modo no interesa demasiado.

-¿Qué le parece Gianfranco Fini?

-Para mí, Fini es un enigma. Sabemos de dónde viene, sabemos que ahora aboga por la moralidad, la legalidad, la nación... Pero ¿qué significa eso en política real? Es difícil de entender. Creo que él tiene buen potencial para formar algo más grande. Pero no creo que tenga potencial para ser primer ministro.

-Usted escribió que será difícil superar el berlusconismo...

-La gran pregunta, en efecto, es si los gobiernos post-Berlusconi se van a manejar de manera diferente, algo que incluye los comportamientos sexuales, pero también la corrupción y el estilo de hacer política.

-¿Por qué no hay alternativa en Italia? En Gran Bretaña se fue Gordon Brown y aparecieron David Cameron y Nick Clegg, caras nuevas...

-Es verdad. Una manera de explicarlo es que, en términos italianos, Berlusconi es excepcional: un político carismático, fuerte comunicador, que despierta el culto a la personalidad. Ningún otro premier fue así. Los políticos italianos "normales" son los que decimos que no son una alternativa. Pero entre ellos podría haber un nuevo Giuliano Amato, un nuevo Romano Prodi o un nuevo Giulio Andreotti.

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