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Polo / El 117° Argentino Abierto del Bicentenario Movistar

Fastuoso: Ellerstina se quedó con toda la gloria

Deportiva

Campeones en palermo y de la triple corona: los Pieres, Pablo Mac Donough y Juan Martín Nero vencieron 14-13 a La Dolfina

Por   | LA NACION

Es la hora del festejo. Es el momento de abrir la puerta de la historia para este Ellerstina versión 2010. Es el tiempo del homenaje para los hermanos Facundo y Gonzalo Pieres, Pablo Mac Donough y Juan Martín Nero. Palermo está rendido a sus pies. El mundo del polo lo está. Allá, bien arriba, saltan y hace temblar los tablones de un podio que pide clemencia. No la tendrá, porque el festejo seguirá, seguirá y seguirá. Hay mucho por celebrar: la conquista del 117° Argentino Abierto del Bicentenario Movistar, la obtención de la Triple Corona y, como razón fundamental para explicar tamañas conquistas, la maduración de cuatro hombres, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Allí están, entonces, estos cuatro jugadores. El reloj marca un minuto y un puñadito de segundos de comenzado el chukker final. Facundo Pieres acaba de convertir el vigesimoséptimo gol del encuentro para poner 14-13 arriba a su equipo. Detrás habían quedado un desarrollo de un partido que se ganó el aplauso. Rápido, ágil, con pocas faltas que le dieron gran velocidad al partido, que se consumió en poquito menos de dos horas. Con mando repartido: cuatro chukkers para cada uno y ráfagas de dominio alternado. Apareció Ellerstina en el sexto y sacó pecho como equipo de 40 goles; con un tanto de cada una de sus figuras, a puro polo champagne clavó un 4-0 para pasar de un 8-10 al 12-10. En el siguiente, con la sangre de Castagnola y el talento de Cambiaso, el leitmotiv de este equipo, La Dolfina construyó un 3-1 para llegar al octavo 13-13.

El reloj avanza en el octavo. La Dolfina va y va. Ellerstina aguanta y aguanta. Después, la mayoría de las figuras diría: "Estaba para cualquiera". Permítase la corrección: hay razones para argumentar victorias, y esta tiene una clara. Los ganadores aprendieron del pasado. Entendieron que para ganar en el polo hay que hacer más goles que el rival. Sí, parece una estupidez, pero hacer más goles implica que les hagan menos. Y con pezuñas y dientes, como no lo hizo otros años, Ellerstina cuidó esa ínfima ventaja. Con más aporte de Nero en la marca, siempre cerca de Cambiaso (una táctica repetida que dio resultado) que Facundo Pieres en la magia. Pero vale: las finales se ganan en los dos mimbres.

Quedó lugar para cierta controversia, como suele suceder en estos casos. El citado penal de Facundo en el octavo llegó por una bocha que le robó Castagnola y que los referís entendieron que era foul. Poco después, hubo una acción calcada de Nero hacia Castagnola, que no se sancionó igual. Así como Ellerstina se sintió perjudicado en 2009, esta vez ese lugar la correspondió a La Dolfina. Ni aquella ni esta vez fueron los referís los que ganaron o perdieron. En la cancha aparecen los campeones. Y esta vez el supercampeón tiene camiseta negra. Con justicia, con polo y con un lugar enorme en la historia. Merecidísimo.

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En una temporada marcada por las protestas, la final no tuvo faltas técnicas cobradas por los referís Matías Baibiene y Esteban Ferrari..

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