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Pasajeros frecuentes / Un bloc de notas en tránsito

Victoria Ocampo, en el gran apagón de 1965

Turismo

Se podrá sostener que el apagón monstruo de noviembre pasado, en Estados Unidos, fue en su momento una actualidad de mundial resonancia. Yo creo que significa algo más, y que vale la pena recordarlo (...)

La casualidad quiso que fuera yo testigo ocular del inesperado acontecimiento. El martes 9 de noviembre, a las 5.27 de la tarde, estaba en un cine de la Tercera Avenida viendo el nuevo filme de Bette Davis The nanny (weak suspense film -un flojo filme de suspenso-). Andábamos por la mitad de la película y el niño que aparecía junto a la vedette me resultaba simplemente intolerable (como suelen ser los chicos que no son encantadores, con defectos y todo). Ganas me daban de irme. ¿Por qué he de soportar a ese chiquillaco en la pantalla cuando no lo soportaría en la vida?, me preguntaba. ¡Qué imbecilidad! ¡Mal rayo lo parta! Apenas había yo pronunciado mentalmente estas palabras (del vocabulario de mi recordada amiga María de Maeztu, y que me hacía gracia) cuando se oscureció totalmente la pantalla y la gran sala quedó en tinieblas (...)

Acostumbrada a los apagones sanisidrenses debo decir que, con cierta inconsciencia o con mi natural optimismo, no le di mayor importancia al asunto. ¿Encontraría un taxi? Eso sí me preocupó. Estaba a treinta cuadras de mi hotel. Lo encontré en la misma esquina del cine. Todavía no había tenido tiempo de reaccionar el gentío que a esa hora llena siempre las calles de Manhattan. Cinco minutos después, dar con un taxi libre hubiera sido un improbable milagro (...)

Cuando volví al lobby del Waldorf, las gentes hablaban de un desperfecto, allí lejos, por el Niágara, o su vecindad. Del Canadá sin luz. Nadie podía asegurar cuánto duraría el black out. Se suponía que hacia la una de la mañana volvería la corriente eléctrica. Buena falta hacía en el inmenso Waldorf Astoria (...)

Yo me dirigí hacia el toilette, con la esperanza de encontrar en la salita (powder room) alguna silla. La encontré. Una cola se había formado. A tour de rôle entraban en los lujosos WC con sus lavatorios y tutti quanti. Pero las encargadas de cuidarlos (dos mujeres de edad incierta, feas como brujas, cosa desacostumbrada; en general cuidan de que el personal femenino tenga buena facha, en esos hoteles) advertían a cada cliente, con fruición poco disimulada: "No water. No flush". Por allí desfilaban desde la princesa altiva (la señora de visón y collar de perlas de Van Cleff) hasta la que pesca en ruin barca (la ascensorista con el uniforme del hotel). Y todas se resignaban mansamente al no water, no flush que les lanzaba la bruja. Estas dos (las brujas) se turnaban para descansar cómodamente en un sillón, y usaban una silla para apoyar los pies. Comprendo que se sintieran fatigadas. Pero no brillaban por su amabilidad, contrariamente a la tradición norteamericana. Los norteamericanos, de cualquier clase, son friendly. Por fin, a las 5.25 de la mañana se encendió la luz del hall de entrada (yo estaba en el lobby, como la mayoría de la gente, porque en aquel hall hacía frío). Hubo un ¡aaah...! de alivio, y aplausos destinados, supongo, al Energy Control Center of the Consolidated Edison Company, de Nueva York, o los más lejanos Centers desde donde venía, con la luz, la noticia de que el grave desperfecto había sido descubierto y subsanado (...)

Cuando llegué a mi cuarto y metí la llave en la cerradura, aquello me pareció el paraíso terrenal. El agua salía como siempre de las canillas, y en un santiamén me bañé y metí en la cama, como después de un viaje. En realidad, había sido un viajón. No podía dormir de cansancio. Pensaba en la fragilidad de eso que llaman civilización. Acababa de palparla. Esto es un lugar común, pero también un hecho pavoroso cuando uno lo palpa. Y esa noche muchos lo palpamos.

Fragmento de La viajera y sus sombras. Crónica de un aprendizaje, libro con selección y prólogo de Sylvia Molloy (Buenos Aires, Colección Tierra Firme), que reúne diversos escritos de Victoria Ocampo sobre los viajes que realizó por Europa y Estados Unidos a lo largo de su vida. .

Publicado por Dr. Fergusson / 19 de diciembre de 2010 / 1.42 AM
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