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La educación espera un "salto cualitativo"

Si bien se destinaron más fondos al sector, el sistema actual exige cambios profundos; opinaron Llach, Tedesco, Gvirtz y Aguerrondo

Domingo 26 de diciembre de 2010
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Silvina PrematLA NACION

Reunidos en una virtual mesa de examen para hacer un balance del año lectivo, dos ex ministros de esa área y dos especialistas dieron una mala nota a la calidad y otra mejor a la inversión realizada, y además pidieron al Gobierno que no dejara de participar en la prueba internacional PISA, cuya edición 2009 dejó al país muy mal parado.

"Este año nos fue mejor en términos de financiamiento, en cuanto a la provisión de insumos", dijo Gustavo Iaies, al sintetizar lo expuesto por los participantes en un diálogo organizado por la Fundación de La Nacion, Banco de Galicia y Proyecto Educar 2050, en el que participaron los ex ministros de Educación Juan Carlos Tedesco (durante la gestión de los Kirchner) y Juan José Llach (durante el gobierno de Fernando de la Rúa); Inés Aguerrondo, docente de la Universidad Torcuato Di Tella y Silvina Gvirtz, directora de la Maestría en Educación de la Universidad de San Andrés. La reunión fue coordinada por Gustavo Iaies, director del Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP).

Entre los aciertos del año, se mencionó la aplicación de la asignación universal por hijo (AUH) que produjo, según Llach, una "escolarización silenciosa". También se destacó el plan de infraestructura. "El país construyó unas 1000 escuelas en los últimos cinco años", dijo Tedesco, que resaltó también el aumento en el número de becas universitarias. Resumió Iaies que existen los recursos, pero que no se logran cambiar conductas en el interior del sistema.

Además del bajo rendimiento alcanzado en el estudio PISA, entre los desaciertos figura el incumplimiento de la ley de 180 días de clase, la falta de implementación de la doble jornada y propuestas serias para el nivel inicial. También se vio la necesidad de profundizar la reforma del secundario.

Las diferencias más graves entre los expertos surgieron a la hora de evaluar al Estado. "La idea del cambio de la escuela secundaria, la AUH y todas las discusiones en torno del financiamiento producen poco efecto en el largo plazo, y esto se da juntamente con un Estado que se alejó y no existe no sólo en educación, sino en el conjunto de la sociedad", dijo Aguerrondo. En cambio, Gvirtz, que actualmente conduce el Programa de Escuelas para el Bicentenario, señaló: "Hay un Estado fuerte y bien presente en materia educativa, mucho más que en otros años". Para Tedesco, no se pudo avanzar en algunos aspectos porque otros actores, entre los que mencionó el sindicalismo y el empresariado, a veces tienen alguna reticencia para concertar y acordar.

Aguerrondo sugirió que se abandonara la idea de crisis de la educación porque dice que el sistema está ante un cambio sustantivo, en el que hay que dejar de definir la idea de inclusión como acceder a la escuela para pensarla como inclusión en el conocimiento. Tedesco pidió, también, que se dejara de analizar la educación como una política sectorial, para incluirla en un proyecto de sociedad. "Para mejorar la educación, hay que entender que hay que hacer muchas otras cosas que no tienen que ver con ella."

Esta es una síntesis de la charla:

Iaies: -El país ha estado creciendo, pero ¿qué pasa con el tema de financiamiento?

Llach: -Lo más positivo de este año es haber cumplido la ley de financiamiento. Pero en la Argentina hay un problema dirigencial, que viene de muy lejos: por un lado, se dice que la educación es lo más importante, y después se le dedica un espacio de agenda vergonzoso. Es decir, que la educación es víctima de un doble discurso. La ley de financiamiento fija la meta financiera del 6% del PBI, pero eso es completamente insuficiente. Otro punto es el sistema impositivo actual, que es totalmente incompatible con la mejora cualitativa de la educación, porque es un sistema unitario que está en contra de la Constitución y que absorbe miles de millones de pesos por año a las provincias. Hay gobernadores que quieren mejorar la educación, pero carecen de recursos.

Gvirtz: -Es la primera vez que llegamos al 6% del PBI en educación, cuando debería ser lo mínimo.

Tedesco: -La ley de financiamiento educativo no sólo se cumplió, sino que fijó metas que se podían monitorear. El impacto de la mejora de los insumos materiales en la calidad es lento. Lo que garantiza impacto en calidad son las políticas de mediano y largo plazo continuas. Además, ahora estamos en un piso salarial docente que permite que la discusión sobre el próximo aumento se elabore en un contexto distinto. No podemos desconocer el hecho de que tenemos un sindicalismo docente cuya identidad está construida sobre la base del conflicto y no la negociación.

Aguerrondo:-Un cambio profundo no tiene que ser de shock, sino que tiene que ser conducido por una transición, y ahí es donde creo que el Estado es débil, porque no se juega seriamente a una política de cambio profundo. No son las soluciones de ayer las que darán el cambio para las necesidades de mañana.

Tedesco: -Buena parte de los cambios que hay que hacer son impositivos.

Llach: -Si hubiera una nueva ley de coparticipación, se necesitaría menos una ley de financiamiento. Pero mientras no la haya, es mejor que exista un fondo específico protegido de cualquier circunstancia.

Aguerrondo: -Hay que considerar también que hay un 25% de ausentismo de los docentes.

Tedesco: -Hay que preguntarse qué pasa con un cuerpo profesional que en una enorme mayoría no quiere ir a trabajar. Hay algo que desmoraliza, que no crea estímulos genuinos para el desempeño, y ahí intervienen factores culturales, modelos de organización, aspectos que tienen que ver con la formación. Creo que no debe de haber profesión en que la gente se forme de forma tan disociada de lo que después va a tener que hacer como la profesión docente.

Iaies: -Los resultados de 2009 del test PISA, que cada tres años toma la OCDE sobre los conocimientos y competencias en matemática, lengua y ciencia a chicos de 15 años, colocan a la Argentina en el puesto 58 entre 66 participantes. ¿Qué se debe hacer ante este panorama?

Llach: -La Argentina es el país en el cual los resultados de lectura dependen más de las diferencias entre escuelas, donde hay una mayor segregación dentro del sistema entre escuelas de mayor y menor calidad. Hay cinco puntos para mejorar la calidad educativa: la política de desarrollo infantil y universalización del nivel inicial; la doble jornada; realizar una evaluación censal y no muestral de las políticas educativas escuela por escuela, al menos cada dos años, para que directivos y docentes sepan si su escuela está mejorando o no, y establecer un nuevo contrato entre la sociedad y los maestros.

Los resultados del PISA son lapidarios. Tenemos que entender que hay muchas escuelas de zonas muy pobres que tienen muy buenos resultados; no hay un determinismo.

Tedesco: -Los maestros no pueden ser indiferentes al resultado escolar de sus alumnos; tienen que tener un fuerte compromiso. Si su alumno no aprende, lo está condenando a la exclusión social. Y esto hay que incorporarlo en la formación docente no como un problema ideológico, sino como un problema técnico. Es como si a un médico le fuera indiferente que un paciente se curara o no. ¿Cómo se hace esto? Ahí tenemos que empezar a discutir. La educación inicial es crucial. Finlandia aparece en los primeros puestos del PISA por lo que hacen antes de que los chicos entren en la escuela. No hay milagros.

Otro aspecto para considerar es que el PISA no mide lo que enseña la escuela, sino contenidos culturales, competencias que se aprenden en la escuela y fuera de ella, y, si bien estamos peor que hace diez años, estamos mejor que hace cuatro. Y en el medio estuvo la crisis de 2001.

Aguerrondo: -En esto, el papel fundamental es el del Estado y qué hace para que las cosas mejoren. Hay un Estado que se alejó y no existe, no sólo en educación, sino en el conjunto de la sociedad. Se puede poner como ejemplo la reacción del ministro ante los resultados. Un ministro que diga que lo que hay que hacer es una evaluación diferente dice poco respecto de la responsabilidad del Estado para que la educación sea el instrumento de desarrollo y de la equidad.

Gvirtz: -Lo que mostró el PISA, en términos absolutos en lectura es como si hubiésemos caído desde un piso 50 al 20 y ahora hubiéramos subido al 21. Hay que marcar eso porque, si no, parece que todo da lo mismo. Un punto central es no salirnos del PISA, por favor; sería terrible porque nos quedaríamos sin ninguna medición.

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