Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Los beneficios de la asignación universal, empañados por la suba de los precios

Economía

Economistas privados indicaron a lanacion.com que la inflación, principalmente en alimentos, diluyó el impacto del programa social y limitó la reducción de la pobreza e indigencia

Por   | LA NACION

Poco a poco, con el lento pero imperioso paso del tiempo, la inflación corroe el impacto de la política social más importante de las últimas décadas. La generalizada suba de los precios, principalmente de los alimentos, diluye mes a mes las bondades de la Asignación Universal por Hijo (AUH), el principal programa de distribución de la riqueza alentado por el Gobierno para reducir la pobreza.

Por lo menos dos informes privados aseguran que el beneficio de $ 220 por hijo que cobran algunas familias no alcanza para hacer frente a una inflación que algunos analistas pronostican de entre un 23 y un 27% interanual, y que, en el caso de los alimentos, consideran en torno al 40% (sólo como ejemplo, el precio de la carne subió más de un 100%).

Un documento elaborado por la consultora Labor, Capital and Growth (LCG), el think tank dirigido por el ex ministro de Economía, Martín Lousteau, estimó que en sólo seis meses, luego de su lanzamiento a fines de 2009, el alza de los precios "prácticamente licuó" la AUH.

Según datos propios, los economistas de LCG advirtieron que, cuando se anunció el beneficio, la pobreza era de 23,9%. "De haberse mantenido constantes los precios y si la cobertura del programa hubiera sido verdaderamente universal, la tasa de incidencia de la pobrezas se hubiera reducido a 20,3%", consignó el informe. No obstante, sus cálculos estiman que ya en el segundo trimestre de 2010 la pobreza fue de 22,9%, apenas un punto porcentual por debajo de la que se registraba a fines de 2009 y un nivel similar al que reflejaba 1995.

"La situación es aun peor en el caso de la indigencia", concluyó el documento. De un cálculo inicial o teórico que preveía una reducción de ese flagelo a menos de la mitad por el impacto de la AUH (de 7,7% a 3,6%), la situación al segundo trimestre de 2010 "muestra que, debido a los mayores precios de los alimentos y la menor cobertura asociada al diseño del programa, lejos de reducirse la indigencia se incrementó: fue de 8,1% a mediados de 2010, 0,4 puntos porcentuales por encima del valor que tenía al momento de lanzarse el programa".

"Dicho en otras palabras, la AUH sólo sirvió para compensar el deterioro asociado a la suba de los precios, pero prácticamente no implicó ninguna mejora de los indicadores sociales", subrayaron desde LCG.

Actualización. No obstante, es preciso aclarar que en septiembre del año pasado, un período posterior al analizado por el informe, la presidenta Cristina Kirchner anunció un aumento de un 20% de los montos del beneficio. El decreto 1388/10 formalizó esa decisión que fijó en $220 la AUH (antes era de $180).

"Esa actualización sólo tuvo un efecto de corrección. Permitió mejorar un poco el problema en el margen, no hizo una gran diferencia", indicó a lanacion.com Gastón Rossi, director de LCG cuando se lo consultó por el impacto de la suba anunciada por la Presidenta.

Tanto la suba de precios como la falta de universalidad aparecen como las principales causas, dicen en LCG, que hacen menguar el efecto que tiene la AUH sobre la indigencia y la pobreza. "Es un mecanismo que no es universal y que por eso sufre algunas excepciones. En ese sentido, esa segmentación genera exclusiones", explicó Rossi. Algunos datos extraoficiales estiman que unas 900.000 personas que deberían gozar de ese beneficio, por una u otra razón no logran acceder a él. "El problema de cobertura es más importante en los estratos más bajos", agregó.

Con respecto a los precios de los alimentos, Rossi fue contundente. La Asignación Universal terminó siendo "para los hogares de menores recursos, sólo una recomposición parcial".

"La inflación licua el beneficio", señaló el economista del Instituto para el Desarrollo Social (Idesa) Jorge Colina. "Hoy apenas llega a compensar la suba de precios", agregó quien también estimó como "chiquitito" el aumento otorgado por la Presidenta en septiembre pasado.

"La familias pobres tienen en general ingresos totales de entre $ 1200 y $ 1500. Cuando le dan la asignación, dependiendo de la cantidad de hijos que tienen, se puede estimar aquellos crecen cerca de entre un 15 y 25%. Si la inflación [según cálculos privados] fue de 25% en el año, la plata no alcanza", explicó Colina en declaraciones a este medio.

Sin cifras claras. Un informe de SEL consultores pone el foco sobre las cifras del Indec para explicar por qué el Gobierno no puede capitalizar esa transferencia de recursos. Estimó que en el semestre en que puso en práctica este amplio programa social, la indigencia se redujo sólo en 0,4 puntos porcentuales y la pobreza no indigente en otros 0,8 puntos. Los datos, aclara, son los oficiales.

"Traducido en número de personas, siguiendo los datos de incidencia del Indec, esto significa que en este semestre salieron de la pobreza extrema unas 139.000 personas, y de la pobreza moderada unas 271.000 más. En total, esto equivale a poco más del 10% de los beneficios otorgados. El otro 90% parecería no haber producido efectos mayores", sostiene SEL con cierta sorpresa por el bajo impacto de la AUH.

Tras aclarar que durante este primer año la Anses otorgó 3,6 millones de asignaciones, el documento elaborado por Ernesto Kritz explicó que esos números sólo se entienden por la "subestimación de la incidencia de la pobreza y la indigencia antes de la puesta en vigencia de las transferencias dispuestas por la norma". En definitiva, por la manipulación de los datos de inflación que se usan para estimar las canastas, pero también por el retoque (la sobreestimación) de los de los ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

"Es difícil saber cuál es el efecto neto de las políticas de transferencias (sobre todo la asignación universal) y la inflación (especialmente de alimentos). Es probable que el impacto inicial de la asignación universal haya permitido una baja de la indigencia de hasta 4 puntos, si bien diluyéndose por el aumento de la canasta básica", dijo Kritz a lanacion.com.

No obstante, ya con el tiempo como variable, el informe de SEL reconoce la "licuación parcial de la AUH provocada por la inflación del primer semestre de 2010". Un cálculo realizado por SEL muestra que, para un hogar de cinco miembros, con tres hijos menores, la inflación redujo la proporción de la canasta básica de alimentos cubierta por la AUH, de 50% en noviembre del año pasado a 39% en julio último..

TEMAS DE HOYCristina KirchnerFondos públicosElecciones 2015LA NACION DataTorneo Primera División