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Yabrán: el predicamento de un hombre enigmático

Su relación con Juliá y las áreas aeroportuarias

Viernes 07 de enero de 2011
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Fernando RodríguezLA NACION

El brigadier general José Juliá fue el primer jefe de la Fuerza Aérea de las presidencias de Carlos Menem.

Ocupó ese cargo entre 1989 y 1993, y en su primer año de gestión firmó una resolución que sellaba los acuerdos de concesión de los servicios de aeronaves en tierra, de rampas y de los free shops a Intercargo e Interbaires, firmas atribuidas ya entonces al poderoso empresario Alfredo Enrique Nallib Yabrán, que siempre las negaba como propias.

Para entonces, dentro de la fuerza era un secreto a voces que Yabrán tenía alto predicamento en los niveles de conducción del arma, lo que, en cierto modo, explicaba que en los 90 Yabrán fuera considerado un actor casi monopólico en el área de servicios aeroportuarios.

Por eso, quizá no extrañó que, tras su salida de la Fuerza Aérea, Juliá encontrara en él un camino de continuidad.

Las crónicas de la época le atribuyen, precisamente, un paso como director por Lanolec SA, una empresa que el magnate telepostal sí reconocía como propia y que se dedicaba a servicios de taxi aéreo.

En 1994, Juliá fundó Medical Jet SA, una empresa dedicada a servicios de transporte aéreo de insumos médicos y de traslados.

Según versiones que se ventilaron a mediados de la década del 90 a partir de denuncias del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, Yabrán pudo haber colaborado económicamente en la puesta en marcha de ese emprendimiento.

Las denuncias de Cavallo

Cavallo, que para entonces era considerado el enemigo número uno del megaempresario de origen sirio nacido en la localidad entrerriana de Larroque, le atribuía a Yabrán ser un jugador poderoso, casi monopólico, en el mercado postal y aeroportuario.

Yabrán reconocía como propias sólo un puñado de empresas, entre las cuales se contaba Lanolec SA, Yabito SA (producción agropecuaria) Bosquemar Emprendimientos Turísticos SA (hoteles en la costa y en San Martín de los Andes) y Aylmer Inmobiliaria SA.

Y siempre negó sus vínculos con otras empresas que se le atribuían en las denuncias que lo configuraban como el mandamás en un conglomerado de empresas que, por aquellos tiempos, prácticamente "devoraban" a la competencia en sus áreas de influencia.

Según denunció Cavallo en aquellos años finales de Yabrán, en locales y propiedades de Aylmer habían funcionado o fueron domicilio de inscripción de firmas y compañías que el magnate telepostal insistía en negar que fueran suyas: OCA, Inversiones y Servicios, Ocasa, Villalonga Furlong, Sky Cab, Bridees, Asistencia de vehículos Comerciales, Edcadassa, Intercargo, Interbaires y Orgamer.

Un día antes de suicidarse de un tiro en la boca en uno de sus campos de Larroque, Entre Ríos, el 20 de mayo de 1998, Yabrán se comunicó con Héctor Colella y le pidió que estuviera cerca de su familia en esas horas.

Más tarde tomaría estado público la carta pública en la que el magnate virtualmente designaría a HC (Héctor Colella) como su sucesor.

Colella, que reconocería que solían referirse a él por sus iniciales, era por entonces asesor del grupo Exxel, un fondo de inversión que adquirió, por unos 605 millones de dólares, un paquete que incluía a OCA, Ocasa, Inversiones y Servicios, Villalonga Furlong, Edcadassa e Interbaires.

Una trama de décadas

Como en una trama en que el nombre de Yabrán nunca parece dejar de aparecer, en esta oportunidad vuelve a surgir su recuerdo, vinculado con el padre de los hermanos que acaban de ser apresados en España por tráfico de cocaína.

Nada lo incrimina en esta nueva causa, por cierto, pero como él, otros tantos nombres vinculados con la política y los negocios -particularmente, las inversiones- vuelven a ser mencionados como parte de una trama de contactos, denuncias y contradenucnias que vienen signando la política económica argentina de los últimos veinte años.

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