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La banca argentina cerró su mejor año en toda la década

Las ganancias del sector ascendieron a 11.000 millones de pesos; sumaron clientes y operaciones

Sábado 08 de enero de 2011
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LA NACION
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Los bancos en la Argentina acaban de cerrar su mejor año de negocios en una década, con un margen de ganancias que rondará los 11.000 millones de pesos, y fue producto de lo que podría definirse como un círculo virtuoso sostenido en un aumento en el número de clientes y de operaciones. Pero, además, contó con el aporte de una ganancia financiera extraordinaria, derivada del rally alcista que los bonos de la deuda soberana tuvieron en 2010.

El contraste con el comienzo del milenio es notable: mientras entre 2001 y 2005 los bancos acumularon un quebranto que rondó los $ 23.600 millones (fuertemente influido por el lastre causado por el colapso de la convertibilidad) en el lustro siguiente embolsaron casi $ 32.000 millones Pero lo más notable es que cerca de un tercio de ese total lo obtuvieron sólo por sus negocios en 2010.

Las proyecciones dan cuenta que 2010 cerró con una mejora interanual superior al 30% en su margen de resultados que fue posible por el fuerte despegue que tuvo su actividad (tras las dudas que la crisis global había generado en 2009) y los estímulos extras que significó el boom del consumo mundialista.

De acuerdo con los últimos números oficiales, el sistema en su conjunto (81 jugadores, el 20% de los cuales manejan el 80% de las transacciones y negocios) sumó, entre otros, un millón de cajas de ahorro, otro millón de titulares de tarjetas de crédito, 1,7 millones de titulares de plásticos y 900.000 clientes de crédito.

Pero también, dejando a la vista que está volcado a los servicios transaccionales y focalizado centralmente en motorizar el consumo, no puede mostrar los mismos indicadores cuando se habla de clientes corporativos: en diciembre de 2009 había 1.268.600 operaciones de crédito a nombre de empresas; pero a septiembre de este año la cifra había caído a 882.000. Y el número de cuentas corrientes prácticamente no registró variaciones en el año.

El aumento en la rentabilidad estuvo estimulado por un entorno macroeconómico caracterizado por una fuerte la expansión en la tasa de actividad y una elevada inflación, que operó como un estímulo al consumo, incluso a adelantar algunos de ellos por parte de los consumidores aferrándose a la idea de no resignar la capacidad de compra.

Además tuvo pilares muy bien distribuidos: la columna de resultados se nutrió compensadamente por ingresos por comisiones que se mantuvieron estables (gracias a los ajustes que los bancos aplicaron para mantenerlos vis-à-vis con la inflación) y de los mayores aportes por intermediación que aportó el despegue del 33% que registró el crédito al sector privado. Y sumó aportes financieros particularmente elevados por el gran año que tuvo la deuda soberana argentina. "La suba de precios de los títulos públicos por efecto del canje, y de la elevada liquidez internacional, les aportó unos $ 4800 millones al margen de resultados sólo durante el tercer trimestre de 2010", reparó en su último reporte sobre el sistema la consultora especializada Curat, Martínez Larrea y Asociados.

Sin embargo no hay que perder de vista que el fenómeno está alimentado "por la vigencia de una coyuntura que abarató hasta niveles nunca vistos el costo del dinero, insumo base para el negocio bancario, lo que les permitió maximizar ingresos por intermediación dado que captan dinero a tasas de un dígito y logran colocarlo a un promedio de entre 10 y 12 puntos por encima, en un contexto más seguro que se reflejó en la caída del 30% que mostraron los índices de irregularidad de la cartera crediticia del sector privado", observó además el economista David Mermelstein, de la consultora local EconViews.

Coparon la Bolsa

La explosión que mostró el negocio bancario quedó debidamente reflejada en la conducta que las acciones del sector tuvieron en la Bolsa porteña. El Grupo Financiero Galicia fue el papel líder más rentable de 2010 (182%) y concentró tantas operaciones en la segunda mitad del año que pasó a convertirse en la acción más importante de la plaza local, desplazando del trono a la siderúrgica Tenaris (Grupo Techint).

Adicionalmente, el sector bancario, que había arrancado 2010 representando el 20% del índice Merval, comenzó este año explicando el 34,3% de su conducta, con lo que, de alguna manera, marcará el ritmo de este mercado.

Parte del protagonismo ganado en este ambiente deviene de los buenos pronósticos que el sector mantiene para el año que acaba de comenzar.

"Estimamos que los márgenes de ganancias, que cerrarán 2010 en torno al 3,3% sobre activos [ROA], se mantendrán elevados en 2011, en el rango del 2,7 al 2,8%", aventuró Mermelstein que, para explicar lo que representa la cifra, señala que un ROA superior al 1% "ya es bueno".

Para los analistas, lo mejor fue el fuerte despegue que en el último trimestre mostraron los préstamos privados y corporativos (crecieron en más de $ 38.500 millones entre noviembre de 2009 e igual mes de 2010, pero casi $ 11.000 millones de septiembre en adelante), básicamente porque esa expansión permitió reducir la fuerte dependencia que el sector llegó a mostrar de los resultados que les aportaban sus apuestas financieras.

"Siempre es mejor ver que la rentabilidad está respondiendo a algo que es recurrente, como los préstamos", dice Mermelstein.

Los analistas advierten que si bien la tasa de retorno del sistema bancario local sobre activos o capital se ubica en porcentajes históricamente altos, si se tiene en cuenta la elevada inflación con que convive la economía local, la percepción cambia un poco. "Aunque altas en dólares, las ganancias no llegan a compensar el efecto de la inflación", señaló en su informe la consultora Curat, Martínez Larrea & Asociados.

En EconViews coinciden: "El crecimiento del crédito y los depósitos a tasas del 30% anual sin dudas luce menos espectacular si se lo compara con una tasa de inflación en torno al 25%. Es decir, apenas si estarían creciendo en términos reales o en comparación al PBI. La situación es claramente diferente a la que se vivía, por ejemplo, en 2006, cuando el crédito al sector privado creció un 42% y la inflación sólo llegaba al 9,8% anual", apuntan.

Rentabilidad

Por el lado de la rentabilidad, el análisis es similar. "Con una tasa de retorno que, medida en porcentaje del patrimonio neto [ROE] ronda el 25% anual, el sistema apenas estaría saliendo empatado frente a una tasa de inflación de igual magnitud. Esto significa que sólo se lograría mantener el capital en términos de pesos constantes."

"Es un dato a tener en cuenta si no se pierde de vista, además, que este sistema bancario es muy útil para una economía volcada al cortoplacismo, pero que sirve poco para impulsar la tasa de inversión, como se necesitaría", reconoce Mermelstein.

Fue esta característica la que llevó a la agencia Moody’s a calificar la situación del sistema bancario local de "subóptima".

"Los bancos se focalizan en líneas de corto plazo porque los depósitos transaccionales son la principal fuente de fondeo, por lo que se requeriría que puedan volver a los mercados internacionales para poder ofrecer préstamos a largo plazo", apuntó la calificadora en su último informe.

"Además, sustentan buena parte de su rentabilidad en la vigencia de tasas reales muy negativas, y si quisieran apalancar un incremento importante de préstamos, su nivel de capitalización debería aumentar", concluye.

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