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Fuerte impacto del alza de los alimentos en el poder de compra

Los precios de la canasta básica treparon de 30 a 40%, afectando planes sociales, jubilaciones y sueldos

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LA NACION
Sábado 15 de enero de 2011

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Un paso adelante, dos atrás, uno adelante, otro atrás… No es un baile, sino una lectura del impacto que tuvo el alza de los precios en 2010 en las principales políticas oficiales para la redistribución del ingreso. Las mejoras en planes sociales, salarios y haberes jubilatorios implementadas por el Gobierno fueron erosionadas por la inflación que se notó, sobre todo, en los precios de los alimentos. El alza afectó especialmente a las capas más bajas de la sociedad, que destinan sus ingresos a bienes básicos.

Como ya es costumbre, las estimaciones privadas contrastaron con el índice del Indec, que ubicó en 10,9% el alza de precios de 2010 (ver aparte). La marca del nivel general en consultoras y fundaciones se ubicó entre el 22 y el 26 por ciento. Pero el aumento de la canasta de alimentos fue aún mayor. Por ejemplo, el paquete de productos básicos medido por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) se encareció 33% de enero a diciembre, hasta los $ 1122,3; el de Ecolatina trepó 31,8%, a $ 1181, y el relevado por Economía & Regiones se ubicó en $ 1075, con una suba del 40,5%. En cambio, el costo de la canasta básica alimentaria (CBA), según el Indec, fue cercano a la mitad: 578,58 pesos.

Foto: Archivo

La inflación real golpeó también el poder de compra de la asignación universal por hijo, que es de $ 220 desde septiembre. Así, esta asistencia social cumplió sólo parcialmente sus objetivos de combatir la pobreza. "La inflación prácticamente evaporó los beneficios de la asignación universal en términos de la tasa de incidencia de la indigencia y la pobreza", señaló Gastón Rossi, director de la consultora Labor, Capital and Growth (LCG). Incluso, los datos oficiales lo confirman: la Encuesta Permanente de Hogares muestra que en el segundo trimestre la pobreza bajó un punto interanual, a 22,9%, y la indigencia subió 0,4%, hasta 8,1 por ciento.

El economista estimó que, pese al aumento, "se redujo un 12% el nivel de compra del monto de ese plan en relación con lo que se podían comprar al momento de implementarse el programa, en diciembre de 2009", teniendo en cuenta que la canasta de alimentos de LCG trepó 39% en ese período. Desde otro enfoque, "cuando se lanzó el programa, el monto representaba el 70% de la CBA [para un adulto] y, en la actualidad, equivale sólo al 60 por ciento", amplió Rossi.

El poder de compra de los beneficiarios, según BA City, dirigida por Graciela Bevacqua, se achicó a $ 150 en diciembre. La conclusión surge del contraste con el avance de los alimentos.

"Para mantener el poder adquisitivo inalterado, el plan debería haber pagado $ 261 en diciembre (40,5% más que en igual mes de 2009) y ajustarse sucesivamente", sostuvo, por su parte, Mario Sotuyo, de E&R.

Por otra parte, Ecolatina traslada el análisis a la línea de la pobreza, calculada en $ 2369. "En junio de 2009, el aumento de la canasta básica ya se había comido el ingreso de dos asignaciones universales. En septiembre subió, pero rápidamente quedó por debajo del alza de la canasta básica total (CBT)", analizó Javier Paz.

El coeficiente de variación salarial del Indec avanzó 22,4% hasta noviembre en el nivel general. También ese indicador oficial de remuneraciones quedó por detrás o casi a la par –según qué medición se tome– de la inflación de los alimentos que superó, incluso, el alza del sector privado registrado, estimada en 28% hasta hace dos meses. El problema más grave, señalan los economistas, se da en el sector informal, donde el Indec estimó un 23% de alza salarial. "El aumento de la canasta duplicó al de los salarios en negro y generó una pérdida del 13% en el poder adquisitivo", estimó Sotuyo, al contrastar su medición con los datos oficiales.

En cuanto a las jubilaciones, E&R estimó un deterioro del 10%, aún sobre las dos subas del año, que sumaron cerca del 27% por la ley de movilidad. Esa normativa, según Jorge Colina, de Idesa, "protegió los haberes de la inflación". El mínimo pasó a $ 1046,5, y con PAMI, a $ 1091,5. Sin embargo, la cifra quedó muy lejos de la canasta elaborada por la Defensoría de la Tercera Edad, de $ 2458,81.

Con todo, para Colina, "con la inflación creció la recaudación y el Estado transfirió más a los hogares, pero en el tiempo eso se termina licuando y acaba siendo un engaño".

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