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Bebes prematuros: una lucha sin descanso por la supervivencia

Información general

Expertos en neonatología indicaron a lanacion.com que hace falta una especialización en el tema para salvar vidas; el testimonio de una mamá cuya hija logró salir adelante

Por   | LA NACION

Son tan pequeños que, algunos, caben en la palma de la mano. Y, pese a su diminuto cuerpo, requieren de una infinita batería de cuidados y tratamientos.

La situación de los bebes prematuros es de por sí compleja y supone cada vez más la necesidad de contar con personal capacitado, encargado de su atención y supervivencia, explicaron especialistas a lanacion.com

Según cifras difundidas por el Ministerio de Salud, en la Argentina se producen unos 700.000 nacimientos al año, y entre el 8 y el 10% corresponde a este grupo. De aquellos que nacen con menos de 1500 gramos de peso, muere el 40%, cuando en los países desarrollados con servicios especializados de neonatología esa cantidad no supera el 15%.

Desde la ONG Fundasamin, dedicada a la promoción de cuidados en salud humanizados y a la educación de agentes de salud en el área materno-infantil, aseguraron que si todos los prematuros tuvieran acceso a una asistencia similar, podrían evitarse más de 2000 fallecimientos por año.

"La mayor diferencia entre los distintos centros de salud está en el número de personas que trabajan y en su capacitación, no en la tecnología", advirtió a lanacion.com Edgardo Szyld, su director ejecutivo, tras explicar que el estado de estos bebes demanda minuciosidad en el manejo de los elementos y la evolución de cada paciente.

Así lo cree también Claudio Solana, jefe de la unidad de neonatología de la Maternidad Sardá, que registra unos 7000 nacimientos por año. "Asistimos a una escasez de recursos humanos en forma crítica. El déficit de los hospitales públicos se ubica alrededor del 40%", señaló.

 
Una enfermera en pleno trabajo dentro de la unidad neonatal. Foto: Gentileza Fundasamin
 

Para contrarrestar esta situación, explicó, hace falta promover con urgencia especialidades dentro de la carrera de enfermería. Esto ayudará progresivamente a formar a las profesionales que trabajan en neo y poder reparar con eficacia estas carencias.

Sucede que en la actualidad la mayoría gana experiencia en base a los ejemplos diarios que encuentran dentro de las salas, no mediante un aprendizaje supervisado que, entre otras cosas, podría contribuir a evitar las secuelas que, a veces, trae aparejada la prematurez.

"Antes lo bebes prematuros se morían. Ahora, la mayoría sobrevive, pero hay que tratar de que lo haga sin complicaciones. Para ello, hay que saber cuidarlos muy bien. Manejar correctamente el oxígeno evita cegueras y alimentarlos adecuadamente previene de fuertes descensos de peso", consideró Szyld.

Convencidos de que una buena formación repercute directamente en el seguimiento de los más chicos, ambas instituciones participan desde 2010 de un programa cuyo objetivo central apunta a dotar con equipamiento y capacitación a unas cien maternidades públicas para mejorar la atención, en un promedio de cinco años.

Los padres, protagonistas activos. Mientras tanto, las familias siguen tomando cada vez más protagonismo en los pasillos de los hospitales y se unen como auxiliares a la tarea que desempeñan médicos y enfermeros.

Todos coinciden en destacar que, al principio, los papás se muestran desconcertados. Ese hijo aparece antes de lo previsto y su llegada genera todo tipo de miedos y angustia. Se produce cierto desconocimiento y el contacto se da sólo a través de los vidrios de la incubadora, rodeada de cables y monitores. Con el tiempo, se van animando a acercarse. Comienzan a hablarles y a entender más la terminología que en los primeros días se asemeja a un dialecto casi indescifrable. Luego, es común que adquieran más confianza y participen de su cuidado en forma más activa.

 
Mar, hoy tiene 7 años y goza de un buen estado de salud. Foto: Gentileza Elena Borzino
 

"A los tres días de tenerla, me dieron el alta. Dejarla internada en la clínica fue el momento más desgarrador de todos. Me iba temprano, a la mañana, y me quedaba hasta la noche con ella. No la podía tocar, más que mirar. La primera semana fue muy angustiante. La veía conectada y lloraba, lloraba y lloraba", recordó en diálogo con lanacion.com Elena Borzino, mamá de María del Mar, que nació con 1 kilo, en la semana 28 de gestación.

"Me costó mucho al comienzo, pero después me empecé a soltar y a interactuar con las enfermeras y médicos que la cuidaban. Aprendí que mi hija estaba en manos de ellos y que no podía hacer demasiado. Las cosas empezaron a cambiar cuando pude alzarla. Fue muy movilizante hacerlo y me sentí más mamá", contó.

Mar estuvo internada durante dos meses en la Fundación Hospitalaria, que al igual que la Maternidad Sardá, entre otras instituciones, adhieren a un modelo de asistencia que prioriza el vínculo de los recién nacidos con su círculo más íntimo.

"Esto es algo que nos hizo muy bien como familia. Abuelos y amigos conocieron a mi hija en la incubadora y venían seguido a alentarnos y darnos fuerza", dijo Elena.

¿Cómo se implementa esta modalidad de atención? Los equipos de salud que defienden este método entienden que la inclusión de la familia es fundamental para brindarles apoyo afectivo y contención, especialmente, a los padres.

El modelo se traduce principalmente en el ingreso irrestricto (las 24 horas del día) a las unidades neonatales y las visitas programadas por equipos de salud mental y servicio social de hermanos, abuelos, tías y primos durante la internación, además de la promoción de la lactancia materna y el contacto piel a piel, que resultan muy importantes para el desarrollo neurológico y el crecimiento de los más pequeños.

La ayuda emocional en la neo. En ese marco, Ana Quiroga, coordinadora del área de Enfermería de Fundasamin, destacó el papel que llevan a cabo estas profesionales en la comunicación y en la contención que les brindan a los papás.

"Muchas enfermeras entendemos que hay que incorporar a la familia como parte del cuidado del nene. Los papás, sobre todo, están pasando un mal momento y uno entiende sus angustias y crisis. Por eso, es importante desarrollar una escucha activa y darles toda la información complementaria que necesitan", subrayó.

"El desafío es saber identificar sus necesidades y ayudarlos a que puedan identificar al bebe como persona en medio de todos esos cables. A veces, el equipamiento supera al mismo chico", reconoció..

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