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Los frentes abiertos de la Casa Blanca / El debate presupuestario

Los republicanos exigen más recortes de gastos a Obama

El Mundo

Los malos datos económicos empañan el "día después" del discurso sobre el Estado de la Unión

Por   | LA NACION

WASHINGTON.- El "día después" del gran discurso de Barack Obama llegó con la noticia de que las cosas están peor de lo que se pensaba en materia económica, con el déficit por las nubes -con una previsión confirmada de 1,5 billones de dólares-, la deuda tocando su máximo histórico y sin que lleguen los esperados empleos.

Pero, aun así, el líder demócrata superó la difícil prueba del discurso sobre el Estado de la Unión. Lo hizo al reencontrarse con su mejor tono de campaña y con la apelación a ideas tan generales para la reconstrucción del sueño americano que a los republicanos se les hizo imposible no aplaudirlo casi tanto como los propios demócratas.

"En Texas, preferimos hablar sin tapujos y cumplir las promesas antes que hacer compromisos grandiosos y no entregar ningún resultado", dijo luego, sin ocultar su molestia, el republicano John Cornyn.

Agotada la magia, las noticias volvieron a ser sombrías. La oficina de Presupuesto del Congreso norteamericano anunció ayer que prevé un déficit récord de 1,48 billones de dólares para el ejercicio fiscal 2011 (hasta septiembre). La previsión romperá la marca establecida en 2009. El organismo independiente indicó que sus proyecciones se basan en la hipótesis de que las políticas de gasto e inversión se mantengan "como hasta ahora".

A eso se suma que la deuda global supera ya los 14 billones de dólares.

El dato hizo eco con el reclamo republicano, apenas apagada la pirotecnia oratoria con que Obama convocó a superar las diferencias partidarias en aras de un esfuerzo común.

"Nuestro país está llegando al límite. Estamos en un momento en el que, si el tamaño del gobierno no se revisa y recorta, nuestro mejor momento habrá sido el siglo pasado", dijo el republicano Paul Ryan, al reclamar el fin de los "préstamos interminables y el gasto sin fin".

Puestos contra las cuerdas, los republicanos no pudieron ayer ocultar sus divisiones internas. Por primera vez tuvieron dos voceros en lugar de uno solo, ya que, además de Ryan, intervino luego la diputada Michele Bachmann, en representación del subbloque del movimiento conservador Tea Party.

"Se hacen evidentes las fisuras dentro del partido", subrayó el diario The New York Times .

Bachmann le restó importancia al asunto: "Estoy aquí para dar respuestas, no para competir con la versión oficial" partidaria, dijo la diputada. Sin embargo, a muchos republicanos se les hizo difícil explicar la "doble vocería".

La batalla presupuestaria parece destinada a llevarse buena parte del esfuerzo político. "Un congelamiento parcial del gasto no basta y no nos parece bien que el gobierno mendigue un aumento del tope de deuda", objetó el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.

Aún bajo los efectos del llamado a la serenidad que hizo Obama tras la reciente matanza en Arizona, el cruce político amenaza con recalentar, en lo que parece un lanzamiento virtual de la campaña por la reelección de Obama, algo que los republicanos están obsesionados con impedir.

Reforma migratoria

En la mesa quedó el guante lanzado en favor de millones de inmigrantes indocumentados. Obama se mostró dispuesto a abordar la cuestión a fondo, un terreno de difícil entendimiento con los republicanos.

"Creo firmemente que deberíamos, de una vez por todas, abordar el tema de la inmigración ilegal. Estoy preparado para trabajar con republicanos y demócratas para proteger nuestras fronteras, para hacer cumplir nuestras leyes y para abordar la situación de millones de trabajadores indocumentados que viven en las sombras", dijo el presidente.

"Sé que el debate será difícil y tomará tiempo. Pero pido que acordemos hacer ese esfuerzo. Y dejemos de expulsar a jóvenes talentosos y responsables que pueden ocupar nuestros laboratorios de investigación, comenzar nuevos negocios y seguir enriqueciendo a esta nación", agregó.

La propuesta, que podría significar el fin de la vida a la sombra para miles de argentinos indocumentados, no había recogido, ayer, mucho entusiasmo entre las reacciones al discurso..

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