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Djokovic: "El número uno sigue siendo mi objetivo"

El serbio, tras su consagración en Australia expresó su máximo deseo de competir mano a mano con Rafael Nadal y Roger Federer por el reinado del tenis mundial

Lunes 31 de enero de 2011 • 09:59
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Por Sebastián FestAgencia dpa

MELBOURNE, Australia - La pregunta es obvia, y Novak Djokovic no la elude: sí, quiere ser el número uno, busca ponerse por delante del duopolio encarnado en Rafael Nadal y Roger Federer.

El tema es cuándo. ¿Es realista pensar que el flamente campeón de Australia pueda conquistar la cima del tenis en la temporada que está comenzando?

"El número uno sigue siendo mi objetivo y voy a darlo todo para lograrlo", dijo hoy Djokovic tras su consagración en el Abierto de Australia en Melbourne.

"Todos los años tengo las más altas ambiciones, creo en mi calidad, probé que puedo ganar Grand Slams, sé manejar la presión... Es una cuestión de continuar trabajando, de consistencia. Así, el ranking va a venir". Djokovic, de 23 años, tiene muy claro que no le será sencillo.

"Va a ser muy duro por los rivales que tengo. Murray y Soderling atrás, Federer y Nadal adelante, ganando casi todo lo que juegan. Si quiero ser el mejor, tendré que ganar más Grand Slams y puntos".

"La consistencia es la clave para el éxito. Eso es lo que tienen Federer y Nadal". El serbio tiene los ojos empequeñecidos. Durmió muy pocas horas tras su exhibición de la noche del domingo derrotando a Murray en la final de Australia. La fiesta, contra lo que podría pensarse, no tuvo su epicentro en el VIP de una exclusiva discoteca. La gran fiesta fue en el vestuario de Melbourne Park.

"Creo que es la primera vez en la historia de los Grand Slam que una banda de música entra a un vestuario para la fiesta del campeón", dice con una sonrisa el número tres del mundo.

Durante dos horas Djokovic y su equipo saltaron, gritaron y rieron bailando al son de los ritmos que popularizó mundialmente Emir Kusturica con sus filmes y sus incursiones musicales junto a la "Non Smoking Band".

Un video tomado durante la extensa celebración, que se inició después de que Murray dejara el vestuario, muestra curiosas coreografías de adoración al trofeo, ante el que Djokovic se arrodilla y ofrece reverencias en varias ocasiones.

"Anoche, realmente, no pude dormir: estaba bajo la impresión del título aún", admite el serbio, que se siente un jugador "más completo, físicamente más fuerte, con mejores golpes y más variedad" que aquel que a los 20 años ganó por primera vez en Australia.

"En estos tres años viví situaciones nuevas, defender un Grand Slam, cosas laterales que afectaron mi carrera. Soy un jugador emocional, y hubo problemas en mi vida privada que se reflejaron en mi juego. Fue un proceso de aprendizaje".

"Fue un período de subir y bajar. No tuve la consistencia, el creer en mí mismo cuando lo necesitaba. Ahora mismo siento que realmente puedo ganar. En 2008 era joven, le daba fuerte a la pelota y no me importaba mucho. Luego llegaron la presión y les expectativas por tu carrera".

"Y al mismo tiempo era difícil, porque estaban Federer y Nadal", destaca Djokovic, que sonríe cuando se le pregunta si a partir de ahora se puede hablar de los "tres grandes" del tenis.

"Si la gente me ve entre los tres grandes, grandioso, pero tengo un gran respeto por Rafa y Roger, tremendos ejemplos de campeones dentro y fuera de la cancha".

"El número uno... Cuando hablo de un objetivo lo veo en un par de años, o quizás nunca. Es un objetivo de vida".

Haber ganado la Copa Davis por primera vez para Serbia fue un momento inolvidable para Djokovic, aunque aquello le costara que sus vacaciones se redujeran a dos semanas antes de iniciar la pretemporada.

"No sabía si iba a estar listo, pero la Copa Davis me dio viento de cola y me siento grandioso en la cancha". Ahora quiere demostrar que también puede ganar en arcilla.

"Cuando era un niño pasaba la mayor parte del tiempo en arcilla, me gusta jugar ahí, es la superficie que más te exige. Mi objetivo es hacerlo bien en arcilla como en 2009, por ejemplo, tener mi mejor resultado en Roland Garros".

Y la sonrisa se le va por un momento cuando se le pregunta por la Guerra de los Balcanes y cómo afectó y afecta aún a él y sus demás colegas de la ex Yugoslavia.

"Es el período que todos nosotros no queremos recordar. Atravesamos dos guerras. Cuando ves lo que pasaste, valoras más algunas cosas de tu vida actual. Yo no amo a mí país más que los demás al suyo, en absoluto. Pero nuestra experiencia fue especial".

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