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Crece la tensión en Egipto, tras conocerse que Mubarak no renunciará

En Alejandría, la segunda ciudad más grande del país, hubo disparos y enfrentamientos entre quienes apoyan al presidente y los que piden su dimisión; en El Cairo, continúa la tensa espera de cientos de miles de manifestantes; según la ONU las protestas causaron 300 muertos en una semana

Martes 01 de febrero de 2011 • 22:42
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ALEJANDRIA.- Violentos enfrentamientos se registraron esta noche en el centro de Alejandría, la segunda ciudad más grande de Egipto, poco después de que el presidente del país, Hosni Mubarak, anunciara que dejará su cargo al fin de su mandato recién en septiembre, y así garantizar una transición pacífica del poder.

Canales satelitales árabes transmitieron en directo los choques entre partidarios y detractores del jefe de Estado. Según las fuentes, hubo disparos al aire y se vieron tanques circulando por las calles. Los manifestantes, a su vez, parecían estar lanzando piedras.

Desde hace ocho días, los manifestantes reclaman la renuncia de Mubarak y no se mostraron satisfechos con el anuncio que realizó en la tarde el mandatario en su discurso, de que no se presentaría a la reelección tras 30 años al frente del Ejecutivo.

Mientras tanto, en El Cairo, donde se concentraron más de un millón de personas para pedir la renuncia del líder egipcio, los manifestantes protestaban y comenzaban a presionar por su salida.

"Vete ya, vete ya", gritaron los manifestantes que permanecían esta noche en la céntrica plaza Tahrir, cuando el ejército comenzó movilizarse para evitar el enfrentamiento entre civiles que apoyan el régimen de Mubarak y sus detractores.

"El presidente es muy tozudo, pero nosotros lo somos más", declaró antes uno de los líderes de las manifestaciones por altavoz.

El mandatario egipcio de 82 años confirmó que no irá por la reelección, luego de gobernar durante 31 años, y aseguró que promoverá cambios a la Constitución a fin de reestablecer la paz y estipular los nuevos períodos presidenciales de gobierno.

"En los próximos meses durante lo que queda de mi cargo trabajaré duramente para llevar a cabo todas las medidas necesarias para transferir el poder a la persona elegida por el pueblo", afirmó Mubarak, quién defendió su permanencia en el poder y los pedidos multitudinarios de su renuncia: "Soy un hombre del ejército. No es mi naturaleza abdicar a la responsabilidad".

"He iniciado la formación de un nuevo gobierno que responderá a las exigencias de nuestros jóvenes y estará en permanente diálogo con todas las fuerzas políticas. Hablaré con el pueblo de Egipto. Desde sus campesinos, trabajadores, tanto en el campo como en las ciudades. Yo nunca quise el poder o el prestigio", aseguró el mandatario.

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Y agrego: "La gente conoce las condiciones en las que asumí la presidencia y afronté los períodos de guerra. Me siento orgulloso de todos estos largos años dedicados a Egipto".

Ante el éxito de la convocatoria en las calles, la oposición afirmó que "no habrá negociaciones" hasta que Mubarak, de 82 años, en el poder desde 1981, presente su renuncia, cerrando así la puerta a la voluntad de diálogo expresada la víspera por el vicepresidente Omar Suleimán.

La caída de Mubarak después de tres décadas de Gobierno podría reconfigurar el mapa geopolítico de Oriente Medio, con implicaciones desde Israel hasta el gigante petrolero Arabia Saudita. Los disturbios ya se expandieron hacia otros países árabes como Jordania y Yemen.

Representantes de todos los grandes grupos opositores se mostraron entre tanto dispuestos, tras una reunión celebrada hoy en El Cairo, a conversar con el vicepresidente Suleiman bajo la condición de que Mubarak presente su renuncia.

Los opositores elaboraron tras alcanzar un acuerdo de mínimos una primera lista de demandas con los cuatro principios que consideran la base de las negociaciones con la estructura de poder existente y se la enviaron al vicepresidente, Suleiman.

En el Cairo, en la céntrica plaza de Tahrir (de la Liberación) se reunieron trabajadores y médicos así como religiosos, mujeres con niños y jóvenes. Un reportero de dpa aseguró que se respiraba un ambiente relajado y casi festivo. "Queremos libertad. Queremos democracia", coreaban los manifestantes que portaban pancartas con eslóganes como "Mubarak, desaparece".

También hay protestas en otras ciudades como en Alejandría o Ismaeliya, donde se exigió un nuevo comienzo en Egipto. Los transeúntes aplaudían al pasar delante de un maniquí que representaba al mandatario colgado, con una estrella de David en la corbata y fajos de dólares en los bolsillos. Según datos de la ONU las protestas iniciadas hace una semana pudo haber dejado hasta 300 muertos.

En la multitud había familias enteras, con niños que jugaban a la guerra mientras sus padres coreaban una de las consignas del día: "íMubarak se va, nosotros nos quedamos!".

Pedido de Obama. El presidente de los Estados Unidos le pidió a su par egipcio que no se presente como candidato en las próximas elecciones, según informa el sitio de The New York Times. Por otra parte, la embajadora de Estados Unidos en Egipto, Margaret Scobey, conversó telefónicamente con el líder opositor egipcio Mohamed ElBaradei, en otra aparente señal de que Washington está pensando en la era pos Mubarak.

Ayer, el ejército egipcio consideró "legítimas" las reivindicaciones del pueblo y anunció que no recurrirá a la fuerza contra los manifestantes.

Los Hermanos Musulmanes, el grupo de oposición más influyente de Egipto, llamaron a seguir con las manifestaciones hasta que caiga el régimeny anunciaron "su rechazo total" al nuevo gobierno, en un comunicado.

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Más muertos. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, estimó hoy la cifra de muertos en las protestas en unas 300 personas y elevó el número de heridos a 3000, citando reportes no confirmados. Además, llamó al Ejecutivo a restablecer la libertad de información y, por tanto, también a desbloquear Internet.

La "persistente violación de los derechos humanos en Egipto'' es un elemento clave que alienta las protestas, sostuvo. "La población parece rechazar inequívocamente un sistema que niega los derechos fundamentales de las personas y que ha cometido una serie de graves violaciones, como la tortura ampliamente extendida''.

"Es una situación incómoda". El embajador argentino en Egipto, Luis Cappagli, calificó de "incómoda" la situación que atraviesan los argentinos en ese país, aunque aclaró que que se encuentran bien.

Cappagli relató que el contexto, en general, es caótico. "Las embajadas pidieron que retorne la seguridad y la vigilancia y hasta el momento no lo lograron", reconoció.

Insistió, además, en pedir a los argentinos que posterguen los viajes a Egipto hasta tanto vuelva la normalidad.

Angencias EFE, Reuters y DPA

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