Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Solá: "Hay que mantener lo mejor del kirchnerismo"

Jueves 03 de febrero de 2011
SEGUIR
LA NACION

Felipe Solá es uno de los precandidatos presidenciales de la oposición que más logros rescata de la etapa kirchnerista. Antecedentes tiene: en las elecciones de 2007 compartió la boleta con Cristina Kirchner como cabeza de la lista de candidatos a diputado en la provincia de Buenos Aires. Con una banca ganada como opositor en 2009, dice que el Gobierno no cumplió con los cambios prometidos en los últimos comicios presidenciales, pero no oculta sus coincidencias. "El próximo gobierno no tiene que ser lo contrario. Hay que mantener lo mejor de este gobierno y no ser un gobierno de venganza ni de restauración", afirma el dirigente del Peronismo Federal durante una entrevista con La Nacion en su despacho de la Cámara de Diputados.

Pero también expone con claridad sus diferencias: dice que no está de acuerdo con la polarización que divide a los argentinos y sostiene que lo que se necesita es recuperar la autoestima y la unidad nacional. Afirma que el Gobierno no se ocupa de la inseguridad y que la inflación está destruyendo la distribución equitativa del ingreso. Para revertir esto último propone frenar el aumento de precios y sancionar una ambiciosa reforma impositiva, que incluya la eliminación del IVA para los alimentos, la suba de los impuestos a la tierra y a la propiedad, y la creación de un "importante" impuesto a la herencia.

cerrar

- En 2007, usted dijo que la candidatura de Cristina era "necesaria". ¿Por qué?

-Porque la agenda de Cristina era de cambio, republicanismo en el mejor sentido de la palabra, no corrupción, respeto por el adversario, Justicia independiente. Pero estuvo tres meses y empezó la crisis con el campo, que se llevó puesta la mitad del apoyo al Gobierno. A partir de ahí, apareció una agenda de "profundicemos el modelo" que era muy opuesta a la agenda original. Sé que hay intereses conservadores que quieren defenderse y estoy de acuerdo con los intereses innovadores. Pero no estoy de acuerdo con polarizar con un discurso simplista y maniqueo.

-¿O sea que hace falta un cambio más político que económico?

-Si cambiamos lo político tiene que cambiar el modelo económico. Por ejemplo, no podemos convivir con la inflación, pensando que el mayor consumo supera el problema de la inflación. Está destruyendo la Asignación Universal por Hijo. Hay que combatirla con un programa popular, atacándola en todos los frentes a la vez, haciendo acuerdos con los empresarios, con los gremios, bajando el nivel de emisión, de gasto público superfluo. Por supuesto que el Indec tiene que pasar a ser un barómetro confiable.

-¿Le parece que hay cuestiones que mantener de este gobierno?

-Hay que mantener un proyecto en el que el mercado interno sea importante. Hay que incrementar algo que muy poca gente conoce, que es una buena orientación en la política científica y tecnológica. Desendeudarse es bueno, aunque me gustaría que fuera por ley y no mediante decreto. Al modelo de alto consumo y escaso ahorro, le falta bajar la inflación y generar más ahorro popular.

-¿Usted representa un cambio más gradual, una transición más ordenada?

-El próximo gobierno no tiene que ser lo contrario. Tiene que mantener lo mejor de este gobierno y no ser un gobierno de venganza ni de restauración.

-¿Cuáles serían sus prioridades?

-La primera es la recuperación de la autoestima, la alegría y la unidad nacional. La segunda es darse cuenta de que nuestros principales problemas no están siendo atendidos: seguridad, inflación y déficit en educación. Y tercero, plena integración regional: federalismo, descentralización de obras, descentralización de decisiones y la preparación de zonas para que sean receptoras de migraciones internas. La ruptura de las trampas de los conurbanos.

-¿Cómo combatiría la inseguridad?

-Tiene que haber participación de foros populares en el control de la policía. Hay que aumentar el número de policías y los años de capacitación. Para eso se necesita un aumento del presupuesto de seguridad. Tiene que haber coordinación con todas las provincias. Si hay que reformar la Constitución, la reformaremos, pero el Estado nacional se tiene que hacer corresponsable de la seguridad junto con los gobernadores.

-Cuando fue gobernador, el problema de la inseguridad estaba presente...

-Tuve un duro aprendizaje. Aprendí cómo combatir a las bandas de secuestradores y les ganamos. En octubre de 2004 se produjo el último secuestro extorsivo en la provincia de Buenos Aires. Fuimos bajando los niveles de inseguridad entre 2004 y 2007. Pero aumentaron a partir de 2008.

-¿Usted es garantista en seguridad?

-Me considero alguien que quiere que la seguridad sea un programa de la democracia y que no adopte métodos antidemocráticos con la excusa de que hay mucha inseguridad, porque entonces perderíamos los grados de libertad de la democracia. La policía debe ser manejada por civiles. Soy absolutamente partidario de que los jueces tengan en cuenta que las cárceles no son un castigo, sino una forma de preservar la seguridad de los que están afuera. Nadie que sea peligroso o que se intuya que puede ser peligroso debe estar afuera. Las prisiones preventivas se deben decidir con ese criterio. Incluso en la ley de minoridad de la provincia, hay un artículo que dice claramente que a menores de 16 años se los puede detener si se considera que son peligrosos. No hace falta bajar la edad de imputabilidad.

-¿Cambiaría la política oficial sobre control de protestas sociales?

-Yo tuve experiencias muy duras, como la de Kosteki y Santillán. Eso fue una cacería premeditada de un grupo de policías. Yo denuncié y detuve a los asesinos, que recibieron cadena perpetua. Aprendí del dolor y de los errores. En la calle, el Estado tiene que actuar con todos los elementos a su alcance y tener bien claro a qué conflicto se enfrenta. Debe usar a la Justicia: el que viola la ley, tiene que estar con una denuncia encima. Y tiene que saturar con guardia de infantería. La policía no debe llevar armas, salvo un oficial por fila, que debe portar una Itaka con gases lacrimógenos. Si hay armas de fuego, que las tengan los asesinos ocultos que quieren sangre. Se me dirá que pongo en inferioridad de condiciones a la policía. Es que no es una guerra. Es el Estado tratando de hacer cumplir la ley.

- Ante un corte de calle, ¿qué hace?

-El juez, la denuncia, la Guardia de Infantería y la negociación en manos de expertos. El desalojo es la opción final. Nosotros muchas veces conseguimos acuerdos, por ejemplo, dos horas de corte y sólo en media mano. Es una forma de achicar el conflicto y de que haya circulación.

-¿Mantendría la Asignación Universal por Hijo?

-No creo en la universalización, en el sentido de que los hijos del presidente de la Sociedad Rural tengan que tener una asistencia igual que los hijos de los pobres. Yo garantizaría la neutralidad en su asignación y actualizaría el valor de manera automática frente a la inflación.

-¿Impulsaría la legalización del aborto?

-Me parece que el aborto es una tragedia. Creo que cada vez más vamos a encontrar una política que nos lleve a que las madres sean dueñas de su cuerpo. Aunque para ello debamos atravesar un tiempo más. Sólo lo haría si llegado el momento existieran las condiciones para hacer un referéndum sobre el tema y se triunfara. Pero soy realista. Hay gente que piensa que el aborto es un crimen. Por lo tanto, no quiero dividir a la Argentina entre criminales y no criminales. Creo que una ley no pasaría el Congreso.

-¿Qué respuesta inmediata le daría al problema?

-Por lo pronto, toda mujer violada o que tenga peligro de salud, debe tener derecho a abortar. Los jueces deberían tener una ley que establezca que ante la duda se privilegie el deseo de la mujer. Me refiero a cuando una mujer dice que tiene tal problema de salud. Pero quiero mayoría. No creo que baste con las vanguardias.

-¿Usted no va a ser vanguardia?

-Sí, del debate, sí. El Estado debe plantear el debate en todos los lugares posibles y finalmente se llegará al Congreso.

-¿Qué medidas concretas impulsaría para lograr una mejor distribución del ingreso?

-La inflación es una destructora de la mejor distribución del ingreso. La estructura que tenemos de gente incluida y gente excluida es terriblemente desigual también porque los más pobres pagan por peso gastado más impuestos que los más ricos.

-¿Qué cambios haría?

-Eliminaría el IVA a los alimentos y a las bebidas no alcohólicas, en los pagos con tarjetas sociales y tarjetas de débito. En segundo lugar, eliminaría los impuestos al trabajo a las empresas muy pequeñas, por ejemplo, cuando un plomero contrata a dos pibes. Lo bajaría en las pymes y, si es necesario para compensar, subiría los aportes patronales en las grandes empresas.

-¿Impuesto a las ganancias?

-No aumentaría la tasa, porque la presión fiscal teórica es muy alta. Sería bastante duro con impuestos inmobiliarios e impuestos a la tierra. Tienen que ser altos.

-¿Impulsaría un impuesto a la herencia como hizo en la provincia?

-La herencia debe tener un impuesto importante. Sobre todo la herencia alta. Acuérdense el valor que le asignamos a aquél que se hizo de abajo. La herencia es todo lo contrario. En muchos casos, es una fábrica de rentistas ineptos.

-¿Hay que abrir más la economía?

-No, el mercado interno, en un modelo protegido, requiere protección. Creo en la bilateralidad y me parece que está plenamente justificado que nos defendamos ante la intervención cada vez mayor de los Estados para defender sus economías. Ahora, ojo con las protecciones que no tienen un correlato bilateral.

-¿Impulsaría una ley para modificar la coparticipación federal?

-No, porque necesita la firma de los 23 gobernadores y del jefe de gobierno. Lo que hay que hacer es aumentar la coparticipación primaria y descentralizar la obra pública pequeña y mediana. No convirtamos eso en un factor de poder. Pensemos en un gobierno de cuatro años.

-¿No de ocho?

-No, la Argentina necesitaría un gobierno de cuatro años que levantara el valor de la democracia para que después venga otro. Las segundas partes nunca fueron buenas.

-Si es presidente, ¿se compromete a no ir por la reelección?

-En principio, es lo que yo quisiera.

-¿En principio?

-Por supuesto. Porque en la provincia yo descentralicé el impuesto inmobiliario y parte de los ingresos brutos. Los intendentes al principio me aplaudieron y después ya no me necesitaron e hicieron lo que quisieron. ¿Gané políticamente? No, pero me parece que es una política sana.

-¿Qué haría con las retenciones agrícolas?

-Haría un organismo mixto, con mayoría del Estado, que tuviera juntas de todos los productos agrícolas, frutícolas y hortícolas, donde estuvieran representadas todas las cadenas de cada producto. Una vez por año, se debería celebrar un congreso y de ahí saldría la política para el año, incluidas las retenciones. Tiene que ser una política que equilibre productos de forma tal que no tengamos monocultivos. Mientras los precios internacionales sean muy altos, tiene que haber retenciones, que tienen que ser móviles. Se debe rever una vez por año. Todo el mundo siembra y cosecha con las mismas condiciones fiscales.

-¿Hay que bajar las retenciones a la soja?

-Que lo decida ese espacio. Para mí, tienen que ser móviles. Pueden ser de alrededor del 35 o del 30 por ciento. Hay que reunirse en marzo y tomar la decisión.

-Usted no propone baja de retenciones sino previsibilidad.

-Previsibilidad y balanceo entre los productos.

-¿Apelaría a las reservas del Banco Central?

-Le pondría un tope y diría: a partir de ahí, por ley de la Nación, decidamos cuál es la prioridad. Por ejemplo, desendeudarse puede ser una prioridad, pero por ley.

-¿Dejaría que el FMI auditara las cuentas?

-Si fuera nada más que auditar, absolutamente, sí. Porque eso permitiría mejorar el financiamiento externo argentino.

-¿Usaría los superpoderes?

-Podrían quedar en un dos o tres por ciento del total del presupuesto. Son un símbolo, pero el problema está en la facilidad con la que un presidente hace un DNU [decreto de necesidad y urgencia] y con el apoyo de una sola cámara lo tiene legitimado.

-¿Modificaría el régimen de revisión de los DNU?

-Sí, obligaría a que fueran como una ley más.

-¿Impulsaría una reforma del Consejo de la Magistratura?

-Sí, para lograr un equilibrio.

-Algunas cuestiones que hoy propone cambiar, como los superpoderes, el Consejo de la Magistratura y la ley de DNU, fueron implantadas cuando usted era parte del oficialismo. ¿Por qué no advirtió entonces de esos problemas?

-Me dedicaba a gobernar la provincia y sobre todo me metí en la cuestión de la injusticia fiscal que había entre Nación y provincias. El punto que me llamó mucho la atención fue la prohibición de las exportaciones de carne porque yo tenía una historia de fomento de los mercados. Además, yo era un gobernador sin chance de ser reelegido. Mi palabra no tenía un impacto muy fuerte.

Con la colaboración de Guadalupe Aizaga

FELIPE SOLADiputado Nacional (Peronismo federal); precandidato a presidente

Profesión: ingeniero agrónomo

Edad: 60 años

Origen: ciudad de Buenos Aires

Fue ministro de Asuntos Agrarios bonaerense; secretario de Agricultura de Menem; vicegobernador bonaerense con Ruckauf, gobernador entre 2002 y 2007, y diputado nacional

LAS PRINCIPALES DEFINICIONESConservar lo bueno

"El próximo gobierno no debe ser lo contrario. Debería mantener lo mejor de este gobierno y no ser un gobierno de venganza ni de restauración."

Reforma impositiva

"Eliminaría el IVA a los alimentos y a las bebidas no alcohólicas, en los pagos con tarjetas de débito. Eliminaría los impuestos al trabajo en las empresas muy pequeñas. Si fuera necesario para compensar, subiría los aportes patronales de las grandes empresas. Sería bastante duro con impuestos inmobiliarios e impuestos a la tierra. La herencia debe tener un impuesto importante."

Aborto

"Cada vez más vamos a una política en que las madres sean dueñas de su cuerpo. Impulsaría la legalización si existieran las condiciones para hacer un referéndum y se triunfara. Pero no es el momento para dividir a la sociedad."

Distribución de ganancias

"El proyecto de Recalde no se discutió porque el Gobierno no está dispuesto. Sabe que es una formalidad para generar la polarización ideológica. No estoy de acuerdo."

Servicios públicos

"Yo analizaría, una por una, la situación de las empresas privatizadas, para ver si cumplen con las inversiones. No hay que tener ningún miedo a estatizar, pero estatizar por principio dogmático es absurdo."

Fútbol para Todos

"Ciertos tipos de mejoras para la gente no se pueden sacar, pero intentaría captar publicidad privada y no haría una publicidad oficial tan soviética como la que hacen."

Aumento a los jubilados

"Daría el 82 por ciento a la mínima, hay recursos suficientes."

Te puede interesar

Debido a la veda electoral estas notas estarán cerradas a comentarios hasta el domingo a las 18hs. Muchas gracias.