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La UE se sumó al reclamo de una rápida transición

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LA NACION
Viernes 04 de febrero de 2011

PARIS.- Ante el súbito deterioro de la situación en Egipto, los dirigentes de los cinco países más importantes de la Unión Europea (UE) -Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia y España- reclamaron ayer el comienzo "cuanto antes" del proceso de transición y condenaron a "todos aquellos que utilizan o alientan la violencia".

"Sólo una transición rápida y ordenada hacia un gobierno de amplia representación permitirá superar los desafíos que Egipto enfrenta actualmente", afirmaron los jefes de Estado de esos países en una declaración conjunta difundida en París por la presidencia francesa.

"Ese proceso de transición debe comenzar a partir de ahora", señaló el texto firmado por Nicolas Sarkozy, Angela Merkel, David Cameron, José Luis Rodríguez Zapatero y Silvio Berlusconi.

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, también reclamó al presidente egipcio, Hosni Mubarak, que actúe "lo más rápidamente posible" hacia la transición política.

Tras los violentos choques entre opositores y partidarios de Mubarak en El Cairo, los cinco dirigentes señalaron que los egipcios deben poder ejercer libre y pacíficamente su derecho a manifestar, contando con la protección de las fuerzas de seguridad. El texto condena "a todos aquellos que usan o alientan la violencia, que no hará más que agravar la crisis política que atraviesa Egipto".

Acusados de haber tolerado durante largo tiempo los regímenes autoritarios al sur de sus fronteras, los dirigentes de la UE tendrán la ocasión de comenzar a replantear sus relaciones con el mundo árabe en una cumbre prevista para hoy en Bruselas.

Las prioridades de ese encuentro -la política energética europea y la crisis del euro- se vieron totalmente alteradas por la situación egipcia. Ahora, la atención estará prácticamente monopolizada por la ola de protestas que agita la mayor parte de la rivera sur del Mediterráneo.

Los incidentes en El Cairo se produjeron en momentos en que Estados Unidos aumentaba su presión sobre Mubarak para obligarlo a renunciar. El martes pasado, después de la multitudinaria marcha "del millón de personas" en la capital egipcia, el presidente Barack Obama había pedido una transición inmediata. Al mismo tiempo, Washington envió un emisario para decir claramente al "rais" que sus días en el poder estaban contados.

Ayer, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, llamó al nuevo vicepresidente egipcio, Omar Suleiman, para advertirle que la violencia de anteayer era "un hecho escandaloso tras muchos días de manifestaciones pacíficas".

Diferencias

Las capitales europeas siguieron el ejemplo de Estados Unidos con relativo atraso. Básicamente de acuerdo con los principios invocados por Washington, los europeos aprecian diversamente la exigencia de reemplazo inmediato de Mubarak. También difieren en la forma de decir las cosas.

"Si la violencia es suscitada por el gobierno, debe cesar inmediatamente", lanzó el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs. "Cada palabra debe ser minuciosamente pensada, para no predisponer" al poder egipcio, replicó una alta fuente diplomática francesa.

En mayor o menor grado, los europeos invocan la amplitud de las incertidumbres y, sobre todo, el temor de que las fuerzas islamistas terminen por controlar el poder.

"Es muy fácil decir que todo debe cambiar en forma inmediata. Pero primero habría que preguntarse qué sucederá después", afirmó el ministro de Defensa francés, Alain Juppé.

Por su parte, Israel envía tanto a europeos como a estadounidenses el mensaje de que no hay que sacrificar tan rápido a Mubarak, a riesgo de poner en marcha un engranaje difícil de predecir.

Con la prudencia que los caracteriza, los europeos todavía no han pedido explícitamente a Mubarak que parta de inmediato. No obstante, si el presidente egipcio siguiera apostando por un deterioro de la situación, la UE podría suspender su ayuda bilateral, que se eleva a 449 millones de euros previstos entre 2011 y 2013. En ese caso -afirmó el vocero de Ashton- "Europa tomará las medidas apropiadas cuando sea necesario".

Para la mayoría de los observadores, el momento es ahora. Son muchos los que consideran que la estrategia tradicional del "paso a paso" aplicada por los 27 países de la UE con los regímenes autocráticos ha fracasado y debería ser corregida cuanto antes. Esa política, llamada de "buena vecindad", consiste en apostar por la ayuda económica a través de la cooperación y el comercio, con la esperanza de que conduzca a reformas democráticas.

"Hay otra vía posible -afirmó el diputado europeo Daniel Cohn-Bendit-: la lucha por la libertad contra las teocracias y las dictaduras."

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