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Stan Lee, más que humano

Creador de personajes como el Hombre Araña, Hulk y Los 4 Fantásticos, a los 88 años, este creador sigue vigente y ahora apuesta a superhéroes de carne y hueso

Domingo 13 de febrero de 2011
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Un superhumano, para mí, es aquella persona capaz de hacer lo que otras no pueden." Por teléfono se lo escucha distendido, jovial, muy predispuesto a la charla, a pesar de su fama de reacio a las entrevistas. Es que tiene una buena razón para concederla. Hijo de inmigrantes rumanos, el neoyorquino Stanley Martin Lieber -más conocido por su seudónimo, Stan Lee, que transformara en su nombre oficial- es un hombre ya mayor (tiene flamantes 88 años, cumplidos el 28 de diciembre), pero su energía, su capacidad laboral y su creatividad parecen inagotables. O sobrehumanas, mejor dicho.

La definición esbozada al principio parece irle como anillo al dedo: desde siempre, Lee ha sido capaz de hacer lo que otros no pueden, al menos en términos de trabajo duro. Tras una miríada de empleos varios, el muy joven Lee comenzó su carrera como escritor en 1941, como guionista del personaje Capitán América para la editorial Timely Comics, que luego se transformaría en Marvel Comics, nombre legendario en la historia mundial de la historieta. Allí le llegaría el gran éxito veinte años más tarde con Los 4 Fantásticos y un grupo de personajes (Thor, Daredevil, Iron Man, Silver Surfer, Dr. Strange, y la lista sigue) creados junto a Jack Kirby y Steve Ditko, dos memorables dibujantes que junto a él sentaron las bases de la era conocida como Marvel Age of Comics, que remozó viejos personajes e impulsó nuevos ídolos. La misma revolucionó al género con un estilo inigualable que aún perdura, muy conectado al mundo real y a la condición humana.

Un botón de muestra de su capacidad: durante sus primeros 25 años al frente de Marvel, de la cual hoy es presidente emérito, Lee escribió, editó y produjo nada menos que dos a cinco revistas de historietas por semana. A esta impresionante producción (tal vez la más grande que haya tenido un solo escritor) se le sumaron artículos de prensa, tiras diarias y guiones para radio, TV y cine que todavía escribe para darle, si no la chapa de superhumano, al menos el carnet de socio honorario de esta elite.

Tríptico. Lee reconoce a Frankenstein y a Jekyll y Hyde como influencias para la creación de Hulk
Tríptico. Lee reconoce a Frankenstein y a Jekyll y Hyde como influencias para la creación de Hulk. Foto: Gentileza The History Channel

Súpercomun

A despecho del éxito mundial de todos sus personajes, tanto en papel como en la pantalla grande y chica, de los numerosos premios recibidos y de la fortuna amasada, Lee ni piensa en retirarse y sigue sumando actividades a su interminable lista. Hoy vuelve a incursionar en la TV (otrora fue productor y anfitrión del reality show Who Wants To Be A Superhero?) con la serie Súper Humanos, que se emite los sábados, a las 22, por The History Channel. La misma se promociona como "un fascinante viaje por el mundo en búsqueda de la versión de carne y hueso de los famosos superhéroes de Stan Lee", con el mismo autor otra vez como productor y anfitrión, y conducida por el contorsionista Daniel Browning Smith, "el hombre más flexible del mundo" (físicamente, al menos), que emprende la dura tarea de encontrar por todo el globo a personas genéticamente diferentes, cuyos poderes descomunales los convierten en superhumanos. Y el show cumple con su premisa de impactar: un hombre en la India que hace pasar corriente eléctrica a través de su cuerpo sin que se le mueva (o queme) un pelo, otro en San Diego capaz de realizar cualquier operación matemática más rápido que nadie, otro con fuerza suficiente para romper esposas policiales, detener motocicletas o aviones e incluso clavar clavos con sus dedos... La lista es tan larga como asombrosa, pero Lee tiene claro quiénes son los que califican. "Mi definición de sobrehumano o superhumano es la capacidad de hacer algo que la mayoría de la gente no puede. Si yo pudiera caminar por las paredes y nadie pudiera hacerlo, diría que eso me convierte en un superhumano, al menos en ese respecto", redondea.

-¿Ha conocido a alguno de los superhumanos que aparecen en el programa?

-No. Daniel es el que viaja por todo el mundo y es el que verdaderamente los conoce. Sólo conozco en persona al propio Daniel, que tiene increíbles capacidades con su cuerpo; es como si estuviera hecho de goma. Puede doblar sus brazos y piernas de cualquier modo posible.

-¿Cuál es el rol que pueden desempeñar estos superhumanos? ¿Serán capaces de hacer algo útil o terminarán como fenómenos de circo?

-Estos superhumanos en particular, los que presentamos en nuestro show, son personas con habilidades inusuales. Y pensamos que sería interesante para el resto del mundo darse cuenta de que existe gente que realmente tiene estas capacidades. Pero, al menos hasta donde yo sé, ninguno es un enmascarado justiciero: son personas comunes, que tienen un talento o un poder para hacer algo que la mayoría no tiene. En cuanto a sus poderes, quizá podrían aplicarlos para luchar contra el crimen, pero aún no hemos pensado en eso.

Súperescritor

-¿Cómo empieza su relación con los superhéroes? ¿Eran su lectura favorita cuando niño?

-Bueno, es algo curioso... Cuando era chico leía acerca de todo tipo de personajes, no solamente superhéroes. Quiero decir, leía a Charles Dickens y su David Copperfield, leía a Mark Twain y sus personajes Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Más adelante, cuando me metí en el mundo de las historietas, escribí todo tipo de historias: westerns, comedias, historias de animalitos animados, bélicas, romances. Pero por alguna razón, las historias de superhéroes siempre parecieron ser las más populares, las más apreciadas por los lectores. Por eso las escribo; si a los lectores les gustaran los relatos de misterio, los escribiría. Si prefirieran historias románticas, las escribiría. Sólo quiero escribir lo que la gente quiere leer.

-En su momento, usted provocó una verdadera revolución al crear superhéroes con problemas, debilidades y dudas como cualquiera. ¿Cómo se dio este cambio?

-Se dio porque siempre escribí el tipo de historias que a mí mismo me gustaría leer. Me gusta leer historias acerca de gente en la que puedo creer, gente que parece real. Y en el mundo real, todos tienen algún punto débil, todos tienen algo que los preocupa, hombres y mujeres. Nadie es perfecto. Todos tenemos nuestros propios problemas. Pensé entonces que sería entretenido leer acerca de personajes que, a pesar de ser superhéroes, tienen sus historias personales, y a la gente parece gustarle. Tuve suerte en ese sentido.

-¿En qué suele inspirarse cuando crea algún personaje?

-Hmm..., tomemos al Increíble Hulk, por ejemplo. Había creado varios superhéroes antes y estaba decidido a hacer algo realmente diferente. En ese momento vino a mi mente el recuerdo de la vieja película de Frankenstein, con Boris Karloff; allí el monstruo era en realidad el héroe, porque él no quería hacerle daño a nadie. Pero debe enfrentarse a la incomprensión de la gente que lo persigue con antorchas, garrotes y horcas... Pensé que sería divertido hacer un monstruo que fuera un héroe. Al mismo tiempo consideré que si tenía que estar huyendo por ahí todo el tiempo no sería verdaderamente interesante. Recordé otra historia, la del Doctor Jekyll y Mister Hyde, acerca del hombre que se transforma en un monstruo y luego vuelve a ser humano. Y encontré atractiva la idea de hacerlo un tipo común que se transforma en Hulk, y que Hulk odie a este tipo común y el tipo odie transformarse en Hulk, sin que ambos puedan evitarlo. Así nació el personaje.

-Durante su vida, ¿alguna vez conoció a alguien que encajara en la definición de superhombre?

-No, no creo..., o tal vez sí: una vez vi a un tipo en un teatro cuyo espectáculo giraba en torno de su sorprendente memoria. Nunca lo olvidé, porque cuando se abrían las puertas del teatro él estaba parado en la puerta de la sala, saludando a cada una de las personas que entraba, y les decía: "Hola, mi nombre es fulano, ¿cómo se llama usted.?" Cada quien se presentaba y entraba a ocupar su asiento. Habría un millar de personas. Bueno, cuando el show empezaba, el tipo subía al escenario y le pedía a la gente que levantara las manos: cualquiera, en cualquier lugar... ¡Y a todo aquel que lo hacía, él le decía su nombre! Y ni siquiera estaban sentados por orden de llegada ni nada en especial, como para ayudarlo a recordar. Uno estaba al fondo, otro al frente, todos levantaban la mano y el tipo les decía su nombre. No podía y no puedo creer la increíble capacidad de aquel hombre. Ese sería el único superhumano que puedo recordar haber visto.

-Además de apariciones en series de TV, videojuegos y películas de todo tipo, usted ha hecho cameos en casi todas las versiones fílmicas de sus personajes. Si tuviera la oportunidad de encarnar a uno de ellos, ¿cuál sería?

-Oh, cualquiera, todos son interesantes. Podría ser el Hombre de Hierro (Iron Man). El tipo es millonario, muy apuesto, las mujeres lo aman, tiene sentido del humor... ¡Y además, debe de ser divertidísimo usar esa armadura de hierro y volar por los cielos! (risas).

-Y si pudiera elegir su propio superpoder, ¿cuál de todos escogería?

-Créase o no, me gustaría tener el superpoder de la suerte, porque cuando uno tiene suerte todo se transforma para bien. Nada malo podría ocurrirme, porque tendría suerte. Cualquier cosa que deseara, ¡la tendría debido a mi buena suerte!

Por Frank Blumettirevista@lanacion.com.ar

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