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La kontradicción progresista

LA NACION
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Fernando Laborda
Viernes 18 de febrero de 2011
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Quien haya imaginado, ocho meses atrás, cuando Héctor Timerman reemplazó a Jorge Taiana en la Cancillería, que la llegada del entonces embajador en los Estados Unidos iba a posibilitar un acercamiento de la Argentina a la primera potencia mundial se equivocó de cabo a rabo.

No hay dudas de que detrás del conocido escándalo diplomático ha existido la intención oficial de montar una puesta en escena, con un claro fin asociado a la política doméstica.

En el Gobierno reina la convicción de que, en un año electoral, es menester sobreactuar el progresismo. Se cree que enfrentarse con la potencia del Norte suma puntos. Quizá para no perder votos a manos de fuerzas que corren al oficialismo desde la izquierda, como el Proyecto Sur, de Pino Solanas, a quien se ve como un típico candidato tapón, que podría dificultar las chances de Cristina Kirchner para ganar en una primera vuelta.

Claro que la sobreactuación deja en evidencia las contradicciones oficiales. Se trató virtualmente de terrorista a un gobierno liderado por una figura como Barack Obama, a quien no hace mucho se le mendigaba una foto con la presidenta argentina.

Timerman cuestionó a Mauricio Macri por enviar representantes de la Policía Metropolitana a una escuela norteamericana en El Salvador. No sólo desató críticas de las autoridades del país centroamericano, sino que obvió que a esos cursos asistieron efectivos de la Policía Federal y de la bonaerense.

Finalmente, se convirtió una infracción aduanera en una cuestión de soberanía nacional para que Cristina Kirchner pudiera expresar que "las decisiones las toma el presidente y no se las impone nadie desde otro lugar". Un antecedente parecido: la presión de Guillermo Moreno a empresarios para que no importaran bienes de los Estados Unidos.

El secretario de Comercio Interior lucha también por liderar el ranking de contradicciones K. Invocó un artículo de la ley de lealtad comercial que prohíbe difundir información que "mediante inexactitudes, contradicción u ocultamiento pueda inducir a error, engaño o confusión" para multar a consultoras privadas que miden la inflación. Por lo visto, se olvidó del Indec. También de Hugo Moyano, quien señaló que los salarios debían ser negociados en función de los precios del supermercado y no del Indec.

La actitud de Moreno contra las consultoras parece inspirada en medidas del chavismo en Venezuela como las que castigan con severas sanciones a medios de comunicación que difundan la cotización del dólar paralelo. Otra forma de matar al mensajero y de ocultar la realidad.

Twitter: @ flaborda

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