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Esperando la carroza

Una lograda puesta, alejada de la versión cinematográfica y más fiel al texto original

Domingo 20 de febrero de 2011
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Dirección: Hector Presa. Autor: Jacobo Langsner. Música: Angel Mahler. Elenco: Gabriel Velazquez, Nicolas di Tizzio, Angelina Otero, Gabriela Tognetti, Miguel Angel Vigna, Analía Tarrio Lemos, Ezequiel Elizalde y María Soledad Siboldi. Coreografía: Mecha Fernandez. Sala: Jardines del Museo Larreta, Vuelta de Obligado 2155 l Funciones: De miércoles a domingo, a las 21. Duración: 90 minutos. Nuestra opinión: buena

Nombrar Esperando la carroza es aludir a un clásico del cine nacional, importando poco que en su origen este texto provenga de la dramaturgia argentina. Fue tal el impacto de la película dirigida por Alejandro Doria, y tan superlativos algunos de sus trabajos actorales que tuvo la suerte -o la desgracia para el futuro del texto dramático- de convertirse en el aparentemente único modo posible de representación de esos personajes y de esa historia. Mamá Cora, interpretada en la película por Antonio Gasalla, el actor que continuó con el personaje inmortalizándolo, parecía ser únicamente interpretable bajo ese modo. Algo muy similar ocurría con las actuaciones de China Zorrilla, Betiana Blum y Mónica Villa.

Héctor Presa y Angel Mahler componen la letra y la música de este espectáculo musical, que recrea el texto más apegado a la propuesta original que a su versión cinematográfica. Esa reestructuración del drama permite que el espectador, que seguramente conoce la película, tenga que reorganizar la información de un modo diferente. Esa primera acción dramatúrgica juega ampliamente a favor de la propuesta.

Pero lo mismo ocurre con las actuaciones, y fundamentalmente en este caso las masculinas. El trabajo de Gabriel Velázquez es verdaderamente original en su lectura del personaje de la abuela. Entendió que debía distanciarse del trabajo de Gasalla y lo hizo de forma exitosa haciendo que la comparación sea perfectamente odiosa. Su trabajo corre por un carril absolutamente paralelo y nunca se cruza con su antecesor. Para fortalecer ese aspecto, Presa altera el motivo de la "desaparición" de la abuela y en vez de cuidar al niño de la vecina se va de la casa de sus hijos para ir al teatro a ver un musical sobre una típica familia argentina. Algo muy similar ocurre con la frescura que Nicolás Di Tizzio le aporta a su Jorge. Lejos del patetismo, opta por la ternura y, acompañado de un histrionismo singular, ofrece lo mejor del espectáculo en términos vocales y coreográficos.

Federico Irazábal

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