Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Otra agresión al campo

Hugo BiolcatiPara LA NACION

Martes 22 de febrero de 2011
0

DIFERENTES funcionarios del gobierno nacional y la propia presidenta de la Nación calificaron recientemente de trabajo esclavo e infrahumano las condiciones laborales de los trabajadores rurales eventuales contratados por distintas firmas dedicadas a la producción de semillas de maíz.

En primer lugar, resulta llamativo que el Gobierno denuncie con semejante ímpetu a las mismas empresas que tanto beneficia por otro lado, a través de su política de cupificación y cierre de exportaciones, que genera las condiciones para que esas compañías obtengan enormes ganancias a costa de los productores agropecuarios de trigo y maíz, por nombrar sólo dos granos.

Si efectivamente hay empresas que vulneran la ley respecto de las condiciones laborales de sus empleados, deben ser investigadas y sancionadas con toda la fuerza que la legislación vigente prevé para esos casos. Pero, como oportunamente señalamos, creemos que es temerario generalizar de esa forma acerca de hechos que debería fiscalizar el Ministerio de Trabajo.

El desflore del maíz requiere experiencia y especialización, tiene una duración de 20 días como máximo y quienes son contratados realizan el trabajo voluntariamente todos los años para volver luego a sus provincias. Por eso, el Gobierno debería saber que los trabajadores eventuales viajan porque no encuentran oportunidades laborales en su lugar de origen y se ven obligados a migrar para lograr un sustento para sus familias.

Sin dudas, es incoherente que desde el Estado se refieran tan livianamente a estos temas, cuando a las provincias desde donde proviene la mayoría de los trabajadores eventuales no llega la asistencia social más elemental ni se combaten allí flagelos como la desnutrición infantil.

Desde el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), que ya cuenta con más de 800.000 empleados inscriptos, los trabajadores y las cuatro entidades agropecuarias nos ocupamos conjuntamente de mejorar las condiciones laborales de seguridad, higiene y salud del peón rural y de combatir el trabajo informal e infantil.

Por otro lado, la remuneración de los trabajadores rurales, cuyo mínimo se encuentra sustancialmente por encima del Salario Mínimo Vital y Móvil, incluye prestaciones que no son habituales en los sueldos de otros gremios, como vivienda, comida, salud, alfabetización, capacitación, fondo de sepelio y fondo de desempleo.

En el campo, empleadores y empleados trabajamos hombro a hombro y forjamos una relación que va más allá de lo laboral. Por eso, no se comprende semejante hostilidad por parte del Gobierno hacia el agro, que, a través de sus diferentes actividades, impulsa el desarrollo, genera empleo genuino y decente, y fomenta el arraigo en todos los pueblos del interior del país. Esta actitud se inscribe dentro de la larga lista de agresiones que soportamos a través de los gobiernos kirchneristas; el proyecto de apropiación del Renatre y de sus fondos por parte del Estado es, evidentemente, una agresión más.

© La Nacion

El autor es presidente ?de la Sociedad Rural Argentina

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas