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Detección temprana / Estudio en el hospital San Roque, de Gonnet

El desarrollo infantil, bajo la lupa

Ciencia/Salud

Recomiendan evaluar y, si fuera necesario, estimular a chicos que hayan estado internados en neonatología

Los chicos de la "zona gris" no entienden bien las consignas de la maestra, se desconcentran y a veces son algo torpes. Esta zona gris del desarrollo psíquico y motor infantil incluye a niños que, aunque no tienen graves trastornos neurológicos, no siguen el ritmo de desarrollo esperado y al crecer se van quedando atrás respecto de sus compañeros.

Su retraso podría haberse reducido o revertido si hubiese sido detectado tempranamente. Durante los primeros años de vida el cerebro tiene mayor plasticidad y si los pequeños hubiesen recibido entonces una estimulación especial habrían reaccionado favorablemente, en especial si los retrasos eran leves.

Muchos de los chicos en la zona gris tuvieron problemas al nacer y algunos fueron internados en las unidades de cuidados intensivos neonatales. "A los que tuvieron problemas graves y quedaron con secuelas, se les hace un seguimiento neurológico y estudios complejos. Pero los que fueron dados de alta clínicamente sanos, pueden tener trastornos de desarrollo que aparezcan más adelante. Estamos realizando un estudio sobre esos niños y encontramos que tienen casi el doble de problemas de desarrollo que el promedio de la población de chicos sanos", dice la pediatra Agustina Vericat.

Ella comenzó su investigación en 2008 en el hospital San Roque, de Gonnet, con una beca de la Universidad Nacional de La Plata. Su director es el doctor Luis Guimarey, investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas bonaerense (CIC) y ex jefe del Area de Endocrinología y Crecimiento del Hospital de Niños de La Plata.

Hasta ahora, completaron el estudio 125 chicos de entre 2 meses y 2 años, que estuvieron internados en neonatología por lo menos 3 días, pero que por su peso y tiempo de gestación no tenían riesgo neurológico grave. Fueron dados de alta del hospital aparentemente sanos.

Pruebas simples

La evaluación del desarrollo psicomotor se realiza con la Prueba Nacional de Pesquisa (Prunape), desarrollada en el hospital Garrahan por el doctor Horacio Lejarraga y su equipo. Incluye un cuestionario a los padres y pruebas sencillas a los chicos para evaluar su avance en la motricidad fina y gruesa, el lenguaje y la interacción personal y social (ver infografía).

El puntaje obtenido establece si un chico alcanza el desarrollo esperable para su edad. Las entrevistas se complementan con pautas de desarrollo y crianza para los padres.

En la investigación, el porcentaje de retrasos del desarrollo del total de los participantes fue del 30%; la proporción fue mayor en los varones que en las mujeres. Las áreas con mayor porcentaje de fallos fueron la de motricidad gruesa y del lenguaje. La proporción casi duplicó el 18% de retrasos hallados en un estudio previo de Lejarraga sobre 3000 chicos sanos menores de 6 años.

Sin embargo, los nuevos resultados son similares a los obtenidos por el equipo de la doctora Iris Schapira en 1998, cuando evaluó el desarrollo de bebes prematuros del hospital Sardá con una prueba creada en Chile.

Allí hallaron que, al año de edad, el 40% de los chicos examinados tenía riesgo de sufrir retraso del desarrollo psicomotor, que se reducía al 28% a los 2 años de vida.

"Es importante aplicar un indicador sistemático y objetivo del desarrollo infantil como la Prunape. A veces, los pediatras atribuyen el retraso de un chico a un problema emocional, como el nacimiento de un hermanito. Sin embargo, al evaluarlo, se descubre un posible problema del desarrollo. Entonces, se lo puede derivar a las áreas especializadas para el diagnóstico, estimularlo o tratar un problema neurológico, según corresponda", explica la codirectora del estudio, doctora en ciencias naturales y antropóloga Alicia Orden. Ella integra el Instituto de Desarrollo e Investigaciones Pediátricas del Hospital de Niños de La Plata (IDIP) y es investigadora del Conicet.

Por su parte, Vericat subraya que los resultados obtenidos en el hospital San Roque muestran la conveniencia de hacer una evaluación regular del desarrollo psicomotor de los chicos que estuvieron internados en neonatología. Esto evitaría el subdiagnóstico de los retrasos, la espera para ver si el chico madura más tarde o, por el contrario, el optar por exámenes complejos inmediatos y, tal vez, innecesarios.

Las entrevistas en el hospital aportaron también datos sobre condiciones socioeconómicas y educativas de las familias. Se los está analizando para conocer qué factores ambientales, nutricionales o genéticos ayudarían a determinar la aparición de retrasos del desarrollo infantil..

Irene Maier Para LA NACION
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