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Napo, de París a Buenos Aires

Hasta el 13 de marzo, expone sus obras en el Centro Cultural Recoleta y hoy presenta, junto con el bandoneonista Juan José Mosalini, un libro con letras de tangos ilustradas

Viernes 25 de febrero de 2011
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LA NACION
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Quien observe atentamente el cuadro que ilustra esta nota descubrirá a Napo al centro y a la derecha, en la mitad inferior de la imagen. Es el gaucho de bigotes y extraño sombrero que enarbola un pincel gigante. Lo rodean todos sus personajes, y en el autorretrato se ve la bandera francesa. Antonio Mongiello, alias Napoleón, seudónimo que acortó inmediatamente después del exilio hasta dejarlo en Napo, para no herir susceptibilidades, se fue a París hace ya 35 años, con un bloc y una caja de acuarelas. Ya era muy conocido aquí, porque había publicado sus dibujos en todas las revistas de humor de los años 60 y 70, desde Tía Vicenta hasta Satiricón . En Europa, en cambio, tuvo que labrarse un camino nuevo.

Lo logró: al poco tiempo era ya parte de la elite de ese universo tan especial en el que brillaban grandes contemporáneos que fueron pronto amigos: Jean-Jacques Sempé, Jean-Maurice Bosc, André François, Claude Serre y el argentino Guillermo Mordillo. Los dibujos de Napo fueron tapas de revistas y diarios europeos tan importantes como L´Express , Lui , Linus , Le Monde y La Vanguardia . Fue miembro fundador del grupo Les Humoristes Associés, y publicó muchos libros temáticos ( El vino , La mesa , El mar , El golf , Los siete pecados capitales ) en editoriales de primer nivel, como Hachette y Nathan.

Napo está a mitad de camino entre el artista plástico y el dibujante de humor. Cuando habla de su técnica, se ve que lo obsesiona el uso de las texturas y el color. "No puedo imaginar mis dibujos en blanco y negro", dice. Y ese estallido cromático es lo primero que salta a la vista de quien ve sus trabajos reunidos en una muestra.

Una vez por año, este rosarino que adora Buenos Aires, y que por eso mismo suele sufrirla, viene de viaje a la Capital con su mujer, la también pintora Marta Gaspar. Como no es muy afecto a los reencuentros nostálgicos, trata de pasar inadvertido: pasea, ve a algunos íntimos y va a jugar al campo municipal de golf, su otra pasión. Esta vez, sin embargo, ha tenido que presentarse en público. Vino invitado por el Centro Cultural Recoleta para una exposición de sus trabajos, que incluye varias series distintas: los autorretratos, el homenaje a quienes considera sus grandes maestros (Saul Steinberg, Oski, Molina Campos), el descubrimiento y conquista de América, los tangos ilustrados...

Precisamente hoy, a las 19, esos tangos dibujados serán presentados en formato libro, con el título Napotango , en el auditorio del Centro. Habrá ilustraciones musicales en vivo, a cargo de otro gran amigo del dibujante, el notable bandoneonista Juan José Mosalini.

La exposición estará abierta hasta el domingo 13 del mes próximo. Hay muchas delicias por descubrir. Por ejemplo, en uno de los cuadros de la serie Puro jugo de cerebro se ve a un explorador vestido como para una excursión africana, pero en el living de su casa y acariciando a un gatito. "Con un gato y un poco de imaginación, usted puede acariciar un tigre", dice la leyenda.

En Atravesar la crisis hay una mirada irónica sobre las dificultades financieras del año 2008: un hombre pasea sobre la cuerda floja, pero la cuerda está cortada en el medio. El hombre trata de unir los dos extremos para seguir caminando, con lo cual se está sosteniendo mágicamente a sí mismo en el aire. Allí se sintetiza bien el mundo de Napo: magia, humor absurdo, surrealismo, ironía, algo de crítica social, mucha plasticidad y un fondo de permanente ternura.

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