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Vuelve la tensión con EE.UU. por un planteo de Timerman

El canciller exigió que funcionarios norteamericanos no hablen con la prensa sobre el caso del avión

Jueves 24 de febrero de 2011
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LA NACION
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WASHINGTON.- Lejos de superarse, el incidente con los Estados Unidos, que cumplió ayer dos semanas, se agravó con una escalada de reproches entre ambos gobiernos y, sobre todo, por un planteo del canciller Héctor Timerman, que causó malestar en la administración de Barack Obama.

Según fuentes del Departamento de Estado, en la tarde de ayer Timerman le hizo saber al encargado de negocios de la embajada norteamericana en Buenos Aires, Jefferson Brown, que los funcionarios de esa misión debían abstenerse de comentar la situación con los medios de prensa argentinos.

El planteo a Brown, que el vocero de la cancillería argentina dijo desconocer, se produjo en un contexto de malestar creciente por la confiscación en Ezeiza de material militar de un avión de la fuerza aérea de Estados Unidos que se iba a usar en un entrenamiento de efectivos de la Policía Federal.

La embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires no hizo comentarios sobre ese nuevo giro que agudiza el conflicto diplomático. "Estamos cada vez más desconcertados", admitió, en cambio, un funcionario norteamericano al confirmar el reclamo a Brown, número dos de la misión. La embajadora Vilma Martínez está fuera de la Argentina.

"Desde el primer momento hemos tratado de colaborar, pero es como si en el gobierno argentino no quisieran escucharnos", se lamentó el mismo funcionario en Washington.

El planteo de Timerman marcó el cierre de una jornada en la que ambos gobiernos se reprocharon "falta de respuesta y de satisfacción" a sus respetivas quejas por el episodio del avión. El vocero del Departamento, Philip Crowley, había remarcado por Twitter la falta de colaboración del gobierno argentino y le reclamó la devolución del material militar.

Al cierre de esta edición y consultado por este diario, el jefe de prensa de Cancillería, Marcos Lolhé, dijo desconocer la gestión de Timerman para pedir que los funcionarios norteamericanos se abstengan de comentar la situación con la prensa. La Nacion intentó comunicarse con el canciller, pero no respondió las llamadas.

En Washington, en tanto, y por primera vez en dos semanas, la cartera de Hillary Clinton no desechó un eventual trasfondo político en la inédita crisis, asociado a cierta decepción por el hecho de que la gira inicial de Barack Obama por la región no incluya a la Argentina.

En medios locales se recogió la impresión de que Washington está crecientemente irritado por el cruce con la Argentina y que presiona para ponerle fin. Fuentes consultadas por este diario afirmaron, sin embargo, que el choque no tuvo, hasta ahora, impacto en el cronograma habitual de intercambios en materia militar entre ambos países.

El incidente se generó hace dos semanas, cuando un avión C-17 Globemaster de la fuerza aérea de EE.UU. llegó a Ezeiza con personal y material con el fin de brindar un curso a la Policía Federal para situaciones de crisis en la toma de rehenes.

Las autoridades argentinas detectaron entonces "material que no figuraba en el memorando que se había aprobado" para el curso. El equipo fue incautado y, desde entonces, dio paso al mayor y más inesperado cruce con los Estados Unidos desde que Timerman maneja la diplomacia.

En las últimas 24 horas, la crisis se recalentó. Al parecer, no sentó bien en la cancillería el mensaje de Crowley por Twitter. El texto fue ratificado luego en conferencia de prensa. Consultado, entre otros, por La Nacion, Crowley dijo que el Departamento de Estado seguía "desconcertado y esperando que las autoridades argentinas respondan", las dos notas que elevó el 11 y 16 de este mes.

El gobierno de Cristina Kirchner reaccionó con dureza con un comunicado en el que aseguró que quien aún debe una "explicación" es el gobierno norteamericano y no el argentino. Insistió que la administración de Obama "no colabora" en el esclarecimiento de lo ocurrido con el avión. Eso ocurrió horas después de las gestiones ante el "número dos" de la embajada para limitar los contactos con la prensa.

Poco antes, el incidente había generado también una intervención del ministro de Economía, Amado Boudou, con un indignado "llamado a la racionalidad"; particularmente entre lo que definió, sin más trámite, como "la prensa hegemónica".

Para el titular del Palacio de Hacienda, lo único que está ocurriendo es que "la Argentina está cumpliendo con la ley", y eso "no debería ser ningún problema para nadie". Boudou desechó que el incidente diplomático pudiera tener consecuencias para la economía del país y pidió "racionalidad" en su lectura.

Con eso, pareció hacerse eco de opiniones cercanas al opositor Partido Republicano de Estados Unidos en el sentido de que la Argentina "no merecería" ser miembro del G-20, o de que está "jugando un juego peligroso".

El incidente se registró el pasado 10 de febrero. Las autoridades aduaneras decomisaron armas, medicamentos y equipos de comunicaciones, con el argumento de que no habían sido declarados. Desde entonces, ambas partes cruzan reproches por la gestión del incidente. "Devuelvan el material", pide Crowley.

¿Por qué dice que el gobierno argentino no colabora?, preguntó La Nacion. "Primero, porque incautaron el material y, luego, porque en vez de solucionar la situación en un marco de trabajo la elevaron como un incidente de alto nivel", dijo. "Aún estamos esperando que respondan nuestras comunicaciones", precisó.

DIA TENSO

Queja en Washington. El vocero del Departamento de Estado insistió con el pedido de restitución del material militar secuestrado en Ezeiza hace dos semanas.

Respuesta oficial. La Cancillería emitió un comunicado en el que refutó a Estados Unidos. Dijo que esperaba una "respuesta satisfactoria" a la queja argentina por el ingreso al país de material sensible no declarado.

Gestión reservada. El canciller Timerman le reclamó al encargado de negocios de la embajada de EE.UU. que su país no hiciera más comentarios a la prensa sobre el tema. Eso alimentó el malestar en Washington.

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