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Como si fuera nadie

Julio Baccaro concibió una obra sensible, en un ámbito natural y mágico

Sábado 12 de marzo de 2011
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Autor y director: Julio Baccaro / Interpretes: Hugo Cosiansi y Yael Ken / Vestuario: Nene Murua / Diseño sonoro: José Fuentes / Dirección: Julio Baccaro / Sala: Centro Cultural Caras y Caretas. Venezuela 370 / Funciones: sábados, a las 21 / Duración: 57 minutos Nuestra opinión: buena

Una pequeña historia propone Julio Baccaro en esta nueva obra, pequeña pero no exenta de emoción y ternura. Una historia que involucra a una mujer y a un hombre, dos soledades que se reúnen para hablar de ellos, seres simples, sin notoriedades, que son conscientes de que su existencia pasa inadvertida para el resto de los mortales. Sin embargo, hay algo que los une, su afán de crear personajes imaginarios para huir de la mediocridad y de la monotonía de sus vidas.

El encuentro es en una plaza, a la medianoche. Allí está ella, llorando más por sí misma que por la promesa incumplida de un novio. El, otro pasajero anónimo de la noche, trata de consolarla, pero se encuentra con un espíritu que esconde resabios de rebeldía.

Entre las confidencias que se realizan, en las que se disfrazan con otras personalidades en un ingenuo juego de fantasías, se va desarmando la trama para quedar expuesta la realidad. Ella cuida enfermos y él es encargado de un edificio y florista en su tiempo libre. Por estas limitaciones, la imaginación los ayuda a escapar por unos minutos de la rutina diaria.

Con un hábil entramado, Baccaro va construyendo la tensión dramática. Ayudan los diálogos precisos que se van encadenando ajustadamente hasta el desenlace, aunque por momentos los parlamentos resultan muy elaborados para las características de los personajes. Pero es en la dirección donde el autor compone un clima intimista y conmovedor. Claro que ayuda el espacio natural que ofrece el espacio de Caras y Caretas, un patio al aire libre, con una vegetación que adquiere entre la penumbra ribetes mágicos.

También se destaca en la dirección de actores, en la que Hugo Cosiansi expone convincentemente la interioridad de su criatura. Yael Kaen, por su parte, recurre por momentos a una composición exterior para luego interiorizarla y dar paso a una emotiva composición.

Susana Freire

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