Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Impresiones de París desde el Salón del Libro

Cultura

La primavera se demora en llegar a París. Hace un frío de julio en Buenos Aires y de vez en cuando llueve, un rato. Pero nada de esto le resta un ápice de belleza a esta ciudad magnífica, con las mejores perspectivas y una arquitectura que corta la respiración. Siempre.

El Salon du Livre, dicen los habitués, ya no es lo que era. Antes tenía como sede el Petit (¿o el Grand?) Palais, con su magnifica ubicación a metros de Champs Elyssés. Ahora hay que tomar el Metro hasta la Porte de Versailles, que es un viaje; corto, pero viaje al fin.

En su discurso a los escritores invitados, el ministro Frédéric Mitterrand, no tan buen orador como su tío François, pero amante de los libros, sin duda, habló del "aporte permanente de los escritores argentinos a la biblioteca universal de Borges"; destacó la calidad de nuestra literatura, homenajeada en los nombres de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, para muchos ciudadano de París.

El Salón ocupa el espacio de una cancha de fútbol, en metros, y es fácil ver cuánto más que una pelotita y 22 hombres corriendo detrás de ella pueden entrar en esa superficie. Mitterrand fue enfático al afirmar que el libro, como lo conocemos, en su formato de papel, tiene mucho más futuro que el que vaticinan los agoreros, y que será siempre "un territorio para el conocimiento entre los pueblos, para el debate de las ideas".

Los países nórdicos son los invitados en este edición. De Suecia, Finlandia, Noruega, Islandia y Dinamarca llega "el gran viento del norte", con 40 escritores y la fuerza de una escena literaria en plena efervescencia", según la definición de Le Monde en la portada de la edición impresa para el Salón.

En el Café de Buenos Aires, como se llama el stand argentino, hay degustación de mate y libros de los autores más populares entre los franceses. A la cabeza está Elsa Osorio que conquistó a la crítica y el mercado europeo con "Luz", un libro en el que habla de los bebes robados durante la dictadura. Elsa piensa que su enorme popularidad, que llega también a Italia y a España, nace de sus contratos con las editoriales alemanes. "Allí -me dice- se cocina todo, ellos marcan la tendencia".

Por cierto que la gran figura argentina en este encuentro de libros con mucho público, 200.000 personas en 4 días, sigue siendo Quino. Sentado en primera fila en la recepción de Mitterrand, parece ajeno a esa ola de admiradores que se abalanza sobre su Mafalda en todos los formatos. Cuesta entender, y de esto hablaba anoche con Hermenegildo Sábat, que esos personajes tan nuestros, como Mafalda, Manolito, Susanita y Felipe, tengan un audiencia universal. Y la tienen.

El formato de esta feria, parece más chica que la Feria del Libro de Buenos Aires, indica que menos metros es mejor. Bueno no es chica, pero tampoco agotadora, es cálida y cercana en la ambientación, con una importante agenda de actividades, muy buena guía y cobertura. Canales y radios transmiten desde el Salón y hay un auditorio bien montado. En el recorrido rápido se destaca la oferta de libros para chicos y de libros de cocina. Desde las recetas de Babette a las 300 fichas con fotos de Elle. De todo y para todos los gustos. El ministerio de Cultura, lo dijo Mitterrand, destinará un presupuesto especial para que los chicos de las escuelas que visitan el Salón puedan elegir el libro que más les gusta. La mayoría se concentra en los anaqueles del manga japonés y quieren ver al héroe Ben con ojos asombrados.

El telón de fondo del show de los libros es complicado, alarmante. Sarkosy juega su carta decisiva liderando la alianza para derribar a Khadafi con el británico David Cameron como primer socio. Ha convocado a una cumbre en París que es tapa de todos los diarios.

Los franceses le han quitado a su presidente el crédito que tuvo en el primer tramo de su gestión y los observadores ven con temor el crecimiento de Marine Le Pen en las encuestas. La hija del líder de ultraderecha, nacida en 1968, tiene las misma ideas de su padre, pero es más hábil a la hora de expresarlas.

La primavera se demora en llegar a París, algo que no le preocupa a los turistas. Champs Elysées es un desfile de gente, aunque se extraña esa nube de japoneses con sus cámaras pockets frente a la pirámide del Louvre o agotando el stock de carteras en Louis Vuitton. El drama de los reactores y los efectos de un tsunami de 23 metros han dejado "al poder sin reacción", según titula hoy Liberation, que dedica una larga nota a "las lecciones no aprendidas de Chernobyl".

Mucho para ver en los museos, Forain, en el Grand Palais; imperdible muestra de Hugo Pratt en la Pinacoteque de la Madelaine, y el Salón de los Anticuarios que cierra mañana. Es hora de ir a ver qué tesoros han preparado para esta edición. Antes, un café en la barra de rue de Castellane y Tronchet: 1,20 euros. Pas mal. .

TEMAS DE HOYAumento de la naftaDeclaraciones juradasCristina KirchnerPartido por la pazElecciones 2015