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Improvisados y sin líderes, los rebeldes siguen dando pelea

Reconocen el apoyo aéreo de la coalición, pero se oponen al desembarco de tropas extranjeras

Viernes 25 de marzo de 2011

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Mayte Carrasco Para LA NACION

BENGHAZI.- "¿Cómo se organizan para ir a la guerra?", preguntan los periodistas a tres jóvenes rebeldes que discuten con pasión en el frente de Ajdabiya. "No tenemos jefe. Hacemos como queremos, decidimos quién se sube al vehículo, y ya está", responde Mohamed, con una gorra revolucionaria negra decorada con la bandera de Libia libre.

Los rebeldes huyen de un ataque mientras intentan tomar la estratégica ciudad de Ajdabiya
Los rebeldes huyen de un ataque mientras intentan tomar la estratégica ciudad de Ajdabiya. Foto: AFP

En el frente, en la ruta de Benghazi hacia el Sur, responden tres guerrilleros. Uno carece de munición, otro de fusil y un tercero perdió los zapatos. "Todo lo que tenemos es la ayuda de Alá", dice sonriente el que abandonó su arma para salvar a un compañero. A su lado, el combatiente descalzo asiente acompañado de otro que lleva el rostro cubierto con un pasamontañas blanco. Casi todos llevan anteojos cerrados para poder ver algo en la tormenta de arena que se ha levantado de forma repentina.

La guerra se estanca en esta zona y en otros enclaves que la revolución esperaba retomar rápidamente, con más optimismo que medios. El líder de los rebeldes de Ajdabiya, Muhammad Abdullah Sheib, dice: "Estamos esperando que venga ayuda del Norte, compañeros para luchar". Sobre la posibilidad de contar con la ayuda de la coalición internacional con tropas terrestres, Sheib niega rotundamente con la cabeza: "No queremos ayuda de ese tipo. El apoyo aéreo es necesario, y también que lleguen armas, pero de ningún modo queremos que vengan tropas aquí, que serían vistas como una ocupación", agrega.

Del mismo modo opinan los que van a partir hacia la batalla. "No nos gusta la idea, queremos tomar Ajdabiya nosotros solos, con la ayuda de Alá", explica Abdullah Arrambli, uno de los combatientes. Algo cambió en los rostros de los combatientes con respecto a los últimos días. Algunos son más maduros y tienen signos visibles de haber librado más de una batalla.

Los rebeldes del frente de Ajdabiya esperaban a media tarde de ayer los refuerzos anunciados para retomar la ciudad, a 150 kilómetros de Benghazi. Entre la tormenta del desierto y la pobre visibilidad, los enfrentamientos son confusos y lentos.

Los rebeldes parten a luchar en contados vehículos, sin apenas comunicación entre ellos porque no funcionan los teléfonos y sin apenas munición, sin poder avistar siquiera a un enemigo que los bombardea cómodamente de lejos en un terreno llano y desértico.

Los habitantes de Ajdabiya no conocen el descanso desde hace seis días, el tiempo que llevan los rebeldes intentando reconquistarla. Son muy pocas las noticias de esa ciudad. Según las últimas informaciones, las tropas rebeldes recuperaron posiciones y hay combates en las calles contra las tropas de Khadafy (ver aparte). Algunos de los refugiados que huyen hacia el Norte aseguran que hay francotiradores que disparan contra la población.

Avance

Los rebeldes también avanzaron en Misrata, al este de Trípoli. Ayer las tropas francesas dispararon contra un avión militar del régimen libio que había violado la zona de exclusión aérea, justo después de que aterrizara en un aeropuerto militar de la ciudad.

Los aviones de la coalición bombardearon también y por segundo día consecutivo a las fuerzas de Khadafy y destruyeron algunos tanques, aunque sin lograr frenar la incursión de otros blindados.

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