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Estados alterados

Las patadas y las peleas no sólo se ven los fines de semana: se dan entre futbolistas que defienden la misma camiseta y en las prácticas; las razones.

Jueves 31 de marzo de 2011
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LA NACION
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Por Christian LeblebidjianLA NACION

El fútbol nuestro de cada día está un poco desequilibrado. Si uno observa y toma nota de las patadas violentas con las que se tratan entre colegas cada fin de semana, las acciones asustan, como el golpe de Ariel Garcé a Nicolás Colazo en Santa Fe, el domingo último. En la Argentina la histeria va creciendo y las justificaciones las encuentran los protagonistas entre las presiones, las urgencias, que todos los partidos se juegan "a muerte", ya sea para dar la vuelta olímpica o evitar el descenso. También se escudan en el "queda todo en la cancha", como sucedió con Sergio Escudero y Danilo Gerlo, luego de darse varias piñas en las pelotas paradas en Argentinos y Quilmes. Pero también crecen las peleas entre propios compañeros, en pleno entrenamiento. Un roce lleva a otro y varios cruces terminan en agresiones.

El último ejemplo fue el que protagonizaron Teófilo Gutiérrez y Mauro Dobler anteayer en Racing, donde volaron varias manos luego de un roce casual, mientras Miguel Angel Russo pensaba en el equipo para jugar ante Tigre ( bit.ly/iiCX2O ). Sin embargo, no hubo sanción por parte del club ni del entrenador.

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¿Qué dijo el delantero colombiano?: "No estoy arrepentido. Se lamenta uno, porque no deben pasar estas cosas. Fue un incidente, ya pasó. Soy una persona tranquila. Respeto mucho, pero me gusta que me respeten", opinó en el programa 90 Minutos de Fútbol, de Fox Sports. "Todos tenemos cosas que aprender, nadie es perfecto en la vida. Estas son las cosas que dejan enseñanza", explicó Teo, que será titular ante Tigre. "No fui con mala intención. El lo sintió así. No, no me dio vergüenza. Le puede suceder a cualquiera", consideró. Y hasta se permitió bromear con la situación: "Ahora tenemos que pelear, pero arriba".

¿Qué postura tomó la dirigencia? Pablo Podestá, vicepresidente de la Academia, dijo en declaraciones a La Red: "Vi las imágenes por TV. Obvio que uno lo repudia. Se puede entender un momento de nerviosismo, pero no se lo puede avalar porque está en juego la imagen del club. La pelea llamó la atención. No es un buen ejemplo. No es común y no nos tenemos que acostumbrar. No hay que pasarlo por alto y por eso hablamos con ellos".

Y Miguel Russo ayer explicó: "Los jugadores saben que no está bien lo que pasó. Estoy contento porque lo resolvieron entre ellos, como corresponde. En el momento no entendés lo que pasa, pero ya lo arreglaron".

Ayer, ambos jugadores se reunieron con sus compañeros y le pidieron disculpas por lo sucedido. Pero más allá de eso, y del patadón de Matías Cahais al delantero Valentín Viola el 17 de marzo pasado, el foco en este tipo de situaciones no está sólo puesto en Racing.

El mismo 17, por la mañana, hubo un chispazo entre Matías Almeyda y Mauro Díaz. Molesto por una acción del juego, Almeyda tomó del cuello al volante, lo increpó y lo empujó, y tuvo que ser separado por Diego Buonanotte y otros futbolistas para evitar que el incidente pasara a mayores en Ezeiza, en la práctica previa al partido con Arsenal. La situación se calmó más tarde y se vio al experimentado mediocampista darle un abrazo a Díaz. "Tengo la mejor onda con Maurito, no fue un buen gesto mío. Estaba enojado por otras cosas y la ligó él, pero no fue tan grave. Las disculpas fueron aceptadas por mis compañeros", reconoció luego Almeyda.

En diciembre de 2010, el entrenamiento que se fue de manos fue el de Boca: en plena práctica en la Bombonera, la trabada entre Jesús Méndez y Juan Manuel Insaurralde terminó entre patadas y golpes al aire. Claudio Borghi se había ido y estaba Roberto Pompei como DT interino. Tito dio por finalizada la práctica que antes ya había vivido cruces fuertes de Monzón y de Medel para con Mouche.

Siempre pasó, es cierto. Ahora hay más cámaras y todo trasciende más. También es cierto. Pero la intolerancia está, la tensión va en aumento y los conflictos pueden desatarse ante el menor roce. No sólo está pasando los domingos, sino también en entrenamientos y con jugadores que visten la misma camiseta.

BALOTELLI DEBERÁ PAGAR UNA MULTA EN INGLATERRA

Mario Balotelli, compañero de Tevez en Manchester City, fue multado ayer por su club con 160.000 dólares por haberle arrojado un dardo a un juvenil de las inferiores. También fue reprendido por el DT Roberto Mancini.

ROBBEN SALTÓ AL CUELLO, PERO NO HUBO SANCIÓN

El 31 de enero pasado, Arjen Robben agarró del cuello a su compañero Thomas Müller tras la victoria de Bayern Munich ante Werder Bremen. Las imágenes recorrieron el mundo, pero el club no sancionó a Robben. Al holandés le molestó un gesto de reprobación de Müller luego de patear mal un tiro libre.

MARCHI: "ESTAS PELEAS EXISTIERON SIEMPRE"

"Sin ningún tipo de demagogia, ni con ánimo de tirar pelota afuera... Estas peleas existieron en todas las épocas. Hoy trascienden más porque hay una gran exposición. Hay cámaras en todos los entrenamientos... A veces hay roces y te calentás. También pasa en otros ámbitos, hasta en un laburo normal", le dijo ayer Sergio Marchi, Secretario General de Futbolistas Argentinos Agremiados, a LA NACION. Y agregó: "Existe una gran presión, siempre fue así. Diariamente está se por ganar un partido. Lo que ocurrió en el entrenamiento... Yo tuve varios problemas así en un vestuario. El tema es que no había tantos medios... No le doy mayor importancia a lo que pasó en Racing porque fue un momento de calentura y todo terminó ahí".

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