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Sinfónica Nacional

Pedro Ignacio Calderón fue una batuta magistral para el concierto inaugural de la temporada

Domingo 03 de abril de 2011
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Dirección: Pedro Ignacio Calderon / Solista: Agustina Herrera (piano) / Programa: Obertura de concierto Nº 2 en La menor Op. 18, de Alberto Williams; Concierto para piano y orquesta en La menor, Op. 54, de Robert Schumann, y Sinfonia Nº 1en Re mayor (Titan), de Gustav Mahler / Sala: Auditorio de Belgrano Nuestra opinión: excelente

Un comienzo verdaderamente excepcional tuvo la Sinfónica Nacional en la apertura de su ciclo anual de conciertos, con un programa cuya envergadura implicaba un público amante de la música sinfónica, tal como aconteció por el lleno total de la sala una vez que pudo acceder a ella la larga fila que esperaba desde hora temprana a las puertas del auditorio.

Las expectativas generadas por este concierto inicial resultaron plenamente satisfechas: la Sinfónica ofreció versiones de una calidad superior, fiel a sus antecedentes que en los últimos tiempos la han colocado en un lugar de excepción entre las agrupaciones sinfónicas del país. Primeramente, con la ejecución de la Obertura de concierto Nº 2 de Williams, prominente figura de la música argentina cuyas obras no son lo suficientemente difundidas por las orquestas locales. La homogeneidad sonora que exhibió la orquesta desde el Allegro ma non troppo inicial corrió pareja con la precisión de las cuerdas en el progresivo crescendo que elaboró junto con la maderas. Los metales ofrecieron un despliegue sonoro ponderable, acorde con el carácter triunfal que encierra esta obertura, pujante y no exenta de cierto melodismo acompañado por las cuerdas. En todo momento se pudo apreciar el ajuste y el equilibrio dinámico de la orquesta, así como el hábil juego rítmico y contrapuntístico que el autor confirió a la parte final de la obertura, enriqueciendo el tema inicial, amplio y penetrante, que culmina en un final muy vibrante y sonoro.

Creciente interés cobró el concierto con la intervención de la pianista Agustina Herrera como solista del Concierto en La menor op. 54 de Schumann para piano y orquesta. Su interesante personalidad se ha afianzado con sólidos méritos. Herrera se desenvolvió con preciso contralor de sus medios, notoria holgura técnica y expresiva, exhibiendo desde el Allegro affetuoso inicial un sonido pulcro, bello y consistente, apto para interactuar con la masa orquestal, o con grupos instrumentales, con logrado lirismo, si bien con cierta morosidad en el fraseo que le confirió sensualidad sonora aunque restó impulsividad romántica al discurso, de lo que no careció en el Allegro vivace final. El punto culminante de este concierto fue la sobresaliente versión que la Sinfónica comandada por Pedro Calderón ofreció de la Sinfonía Nº 1 de Mahler, con múltiples aspectos a destacar: la magnificente riqueza tímbrica de la orquestación que fue fielmente reflejada, el equilibrio dinámico presente en todo momento y, principalmente, la unidad de sentido que Calderón imprimió a esta magna obra, cuya comprensión inteligente corre pareja a la maestría que ostenta desde el podio y lo convierten en uno de los intérpretes más autorizados del músico austríaco.

Héctor Coda

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