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Diez claves para proteger la salud en otoño

Especialistas en otorrinolaringología y clínica brindaron recomendaciones para evitar contraer resfríos o gripes cuando la temperatura cambia sin avisar

Martes 05 de abril de 2011 • 07:04
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Foto: Archivo

1. Extremar la higiene. Los resfríos se transmiten a través del aire cuando la persona afectada tose o estornuda, incluso cuando habla. Por eso, es fundamental evitar el contacto directo con personas enfermas y extremar la higiene en los ámbitos que más se frecuentan. Lavarse las manos con agua y jabón o con desinfectante a base de gel alcohólico previene, en gran medida, de los contagios típicos de esta época del año.

En caso de haber contraído resfrío, los especialistas recomiendan cubrir la boca y la nariz con un pañuelo descartable y también utilizar el codo al toser o estornudar.

2. Renovar el aire. Los lugares cerrados o mal ventilados inciden en forma negativa sobre el cuerpo, durante los cambios de estación. Ocurre que en los ambientes sin recambio de aire o con suciedad, las secreciones permanecen más tiempo y aumenta así la posibilidad de contagio interpersonal, especialmente en aquellos muy concurridos o en el transcurso de una epidemia.

En consecuencia, se recomienda formentar la renovación del aire y mantener limpios los espacios.

3. Vestirse "en capas". Tratar de usar ropa que contribuya a mantener una temperatura uniforme durante todo el día, dada la variación de las marcas propias en esta época. Vestirse "tipo cebolla", es decir, con varias prendas que puedan quitarse con facilidad cuando se ingresa en ambientes calefaccionados.

4. Decirle que sí al descanso. Dormir un promedio de ocho horas diarias contribuye a desarrollar una buena salud, lograr un mejor sistema inmunológico y, por ende, a tener una respuesta más óptima a este tipo de cuadros como también a tolerarlos con mayor facilidad.

5. Consumir frutas. Las personas con una alimentación deficiente y sometidas a situaciones de estrés son más propensas a enfermarse. Por eso, resulta importante que sea variada y completa, y se adapte a cada persona.

En este contexto, los especialistas sugieren tomar mucho líquido (agua o jugos naturales) y consumir un aporte de vitamina C, en frutas. Considerar que no sólo la naranja aporta este nutriente, también lo hace el kiwi, el pomelo y la mandarina.

6. Tomar sólo remedios autorizados. Es preferible no consumir medicamentos por cuenta propia o sin prescripción médica. Incurrir en este tipo de hábitos puede llegar a empeorar los síntomas.

7. Usar como complemento las recetas caseras. Los remedios caseros, como la miel y el té, pueden aliviar la molestia en la garganta, pero no poseen efectos terapéuticos comprobados, por lo que se recomienda no abusar de ellos. Estos elementos sólo sirven para atenuar los síntomas.

Cuando se está resfriado, se siente en la garganta el efecto de un rallador. La miel simplemente ayuda a suavizar y calmar esa molestia. Algo similar ocurre con el té, que representa la infusión que más tolera el cuerpo porque cuando se respira mal esto repercute en el estómago y origina malestar gástrico.

Además, es de gran utilidad tratar las secreciones por medio del vapor de agua o gotas de solución fisiológica en cada orificio nasal.

8. Evitar el enfriamiento. Para lograrlo, intentar salir de casa abrigados adecuadamente y cubrir la nariz y la boca para disminuir el contacto con el aire frío.

9. Ser cautelosos al practicar deportes. Si la actividad se realiza al aire libre, no hay que olvidar abrigarse adecuadamente (no exageradamente) con indumentaria deportiva adecuada y liviana. También se recomienda hidratarse bien antes, durante y después del ejercicio.

En cambio, si la gimnasia se realiza en un lugar cerrado, es aconsejable tomarse el tiempo para evitar el enfriamiento al finalizar la rutina.

Tener en mente que no es aconsejable realizar deportes cuando se está cursando un cuadro agudo de vías respiratorias. Esto puede predisponer al empeoramiento y, en consecuencia, aumentar el contagio.

10. No retrasar la vuelta a la rutina. El reposo sólo debe mantenerse mientras persistan los síntomas de decaimiento, somnolencia, fiebre y dolor de garganta. Cuando esas señales desaparecen, es momento de retomar las tareas. Si bien no es perjudicial, hacerlo se vuelve innecesario.


Fuentes consultadas- Dr. Roberto Fayanás, jefe del Programa de Medicina Interna General del Hospital de Clínicas. - Dr. Hugo Rodríguez, Presidente de la Asociación Argentina de Otorrinolaringología y Fonoaudiología Pediátrica (Aaofp). - Dr. José M. Llorens, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Austral.
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