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Descontento rebelde con la OTAN

Los bombardeos contra sus filas y la lentitud de los ataques despiertan resquemores en Libia

Viernes 08 de abril de 2011
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Mayte CarrascoPara LA NACION

TRIPOLI.- En Libia ponen en duda quién es quién. ¿La OTAN es amiga o enemiga?, se preguntan los rebeldes del Este, después de que la Alianza Atlántica volviera a equivocarse ayer y bombardeara a un grupo de combatientes de la oposición en las inmediaciones de Ajdabiya, a 150 kilómetros de Benghazi, la capital rebelde.

Hay confusión sobre el número total de bajas, pero, según algunos testigos, el enfado en la capital rebelde era mayúsculo y hubo concentraciones de protesta en el centro de la ciudad.

No es la primera vez que las bombas de la OTAN matan a los suyos. El fin de semana pasado, el fuego amigo acabó también con una treintena de combatientes del Este que disparaba al aire para celebrar que habían avanzado posiciones en Brega.

Al despropósito se une la enorme frustración de la zona insurrecta por la poca velocidad y contundencia de los ataques de la OTAN, que ayer reanudó los bombardeos contra posiciones del régimen en las castigadas Misurata y Brega.

En Trípoli se oyeron dos explosiones al paso de un avión y ráfagas de baterías antiaéreas a plena luz del día, algo inhabitual. Una niña corría a refugiarse mientras algunos curiosos se acumulaban en los balcones y las azoteas para ver por dónde se acercaba el avión. Las fuerzas armadas francesas reconocieron esta semana que les gustaría ir más rápido en las operaciones militares, pero temen causar daños colaterales en el frente porque las tropas de Muammar Khadafy utilizan a la población como escudo humano.

No se sabe quién es quién tampoco en Sarir y Messla, los principales yacimientos petroleros del país, situados en pleno desierto del Sahara y al sur de Benghazi. Las fuerzas rebeldes tomaron el control de las instalaciones y ahora se cruzan acusaciones sobre quién atacó los enclaves. Según el Consejo Nacional libio, fueron las tropas gubernamentales las que realizaron los ataques con artillería pesada, pero el régimen de Khadafy acusó a los británicos por el bombardeo de las instalaciones. El caso es que el ataque forzó el cese de la producción en esos dos enclaves petroleros.

Y los rebeldes, ¿amigos o enemigos?, se preguntan en la zona bajo el control del régimen, donde desconfían de la identidad de sus compatriotas "revolucionarios". La propaganda gubernamental repite como un mantra que son en su totalidad un atajo de terroristas de Al-Qaeda. En un video emitido por la televisión libia se puede ver a un combatiente entrevistado por el canal France 24 en el frente de Ras Lanuf. Los conductores del programa colocaron junto a esa imagen una fotografía de un supuesto integrante libio de Al-Qaeda dado por muerto en Yemen. El parecido físico era innegable.

Los rebeldes rechazan categóricamente que entre sus filas haya jihadistas, mientras Argelia mete el dedo en la llaga al asegurar que están llegando miembros de Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), al oeste de Libia. Las denuncias del régimen consiguieron sembrar dudas entre los habitantes de la zona controlada por Khadafy. Muchos de ellos no tienen claro quiénes son los insurgentes, quién está detrás del Consejo Nacional de Benghazi o cuáles son sus planes si logran derrocar al dictador libio.

La presencia de terroristas extremistas sirvió siempre de excusa a los dictadores de la región para mantenerse en el poder y hacerse imprescindibles a los ojos de Europa y de Estados Unidos, presentándose como los únicos capaces de impedir el avance de los fundamentalistas y poner en marcha políticas antiterroristas, sobre todo en el desierto del Sahel, donde la rama de Al-Qaeda en el norte de Africa esconde a los secuestrados occidentales, por los que reclaman suculentos rescates.

Hoja de ruta

En medio de todas estas dudas, el premier turco, Recep Tayyip Erdogan, propuso una hoja de ruta para un proceso de paz que incluye el cese el fuego, la creación de corredores de ayuda humanitaria y, más adelante, la aprobación de reformas políticas. La propuesta será analizada la semana que viene en Qatar por el grupo de contacto de la coalición internacional.

Por su parte, el general norteamericano Carter Ham, que dirigió las operaciones de los aliados en un primer momento, dijo ayer que ante el estancamiento militar en el frente de guerra la probabilidad de un triunfo rebelde "es baja".

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