Para LA NACION
NUEVA YORK.- Los márgenes de maniobra que la economía le brindó al Gobierno en los últimos años se han achicado, y más allá de quién triunfe en las elecciones presidenciales de octubre, la próxima administración tendrá que hacer correcciones en la política económica.
Ese fue el mensaje central que dejaron ayer aquí Daniel Artana, Juan Luis Bour y Santiago Urbiztondo, economistas de FIEL, durante una presentación en el Consejo de las Américas, ante unos 40 ejecutivos de bancos y fondos de inversión de Wall Street, firmas de abogados y organismos. La inflación se acelerará en el segundo semestre a medida que el Gobierno pise el acelerador fiscal de cara a los comicios.
"El año del ajuste es 2012, gane quien gane la elección", vaticinó Artana, luego de una exposición en inglés en la que mostró el deterioro que sufrieron en los últimos años los dos pilares del modelo: el superávit fiscal y el del comercio exterior.
Artana se sumó así a las dudas de algunos economistas sobre la real sustentabilidad del modelo. Tras la crisis, según indicó, la combinación de un dólar barato, tasas de interés reales negativas y superávits gemelos le dio al Gobierno un amplio margen de maniobra. Ahora, éste se recuesta sobre el BCRA para cubrir la brecha fiscal y restringe importaciones para sostener el excedente externo, a medida que el tipo de cambio real se aprecia por la inflación.
Con todo, la Argentina aún goza de margen suficiente como para recomponer el frente fiscal de manera gradual, a diferencia de lo que ocurrió en 2001. Y aun en caso de que la próxima administración decida postergar las correcciones, los problemas podrían llegar sólo en 2013, según aventuró Artana.
El viento de cola externo, una "fortuna" que para Artana explica en gran medida el desempeño de la economía, será puesto a prueba a medida que Estados Unidos abandone la era de la hiperliquidez y comience a subir su tasa de interés, un evento que puede complicar el panorama. Lo escuchaban, en su mayoría, argentinos que trabajan en Nueva York, cuyas preguntas oscilaron entre la posibilidad de un acuerdo con el Club de París (que Artana respondió que tarde o temprano llegará), la situación energética y el esquema de subsidios. No hubo ningún interrogante acerca de la intervención del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el Indec.
Urbiztondo fue el encargado de explicar, con críticas, los subsidios. Y dejó también una frase con aroma a ajuste. "La gente no es consciente de los costos futuros que acarrea continuar con esta situación", afirmó (ver aparte).
Bour fue el encargado de dar las cifras duras de la economía. Indicó que la economía creció 9,6% el año pasado, pero eso se tradujo sólo en un alza del 1,2% en el empleo porque el aumento de los costos laborales deprime la demanda laboral. Al hablar de la inflación, uno de los principales problemas que sufre la economía argentina, dijo que en el segundo semestre llegará al 25% anual. Agregó que, en los últimos meses, hubo cierta desacaleración en las subas de precios, en parte por la percepción de estabilidad en el tipo de cambio, un respiro que desaparecerá en el segundo semestre de la mano de más políticas expansivas del gasto público..


