Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Crecen las desinteligencias en el alto mando de la OTAN

Rasmussen desautorizó a un oficial que evitó disculparse por un error

Sábado 09 de abril de 2011
0

Mayte Carrasco Para LA NACION

TRIPOLI.- "No voy a disculparme", dijo Russell Harding, subcomandante de la misión de la OTAN en Libia, en una conferencia de prensa en Nápoles. Los periodistas quedaron boquiabiertos; todos esperaban el mea culpa de la Alianza Atlántica, que el miércoles bombardeó por error a cuatro rebeldes que murieron entre Brega y Ajdabiya.

Las desinteligencias de los aliados llegaron incluso a los altos mandos. Así quedó evidenciado horas después de la conferencia en Nápoles, cuando las palabras del militar británico fueron desautorizadas por el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, que "lamentó profundamente la pérdida de vidas".

Harding había sorprendido a la prensa occidental al negarse a pedir disculpas por el error y desligar de responsabilidades a la OTAN.

"Parece que al menos dos de nuestros ataques provocaron la muerte de un número de fuerzas rebeldes que estaban maniobrando con carros de combate (?) La situación sobre el terreno es extremadamente incierta. Hasta ayer no teníamos información de que las fuerzas de la oposición estaban utilizando tanques", explicó.

"Nuestro trabajo es proteger a los civiles", se justificó el contraalmirante británico. Sus declaraciones pusieron de manifiesto, como mínimo, la falta de coordinación entre los aliados y los rebeldes.

El líder de las filas rebeldes libias, Abdelfatah Yunis, había pedido una explicación "racional y convincente" de este último despropósito, aunque rápidamente los comandantes del Este subrayaron que este incidente no va a dañar las relaciones con las fuerzas aliadas.

En la zona opositora no entienden nada, puesto que no es la primera vez que la OTAN los bombardea. Ocurrió el fin de semana pasado, cuando atacó una columna de rebeldes en Brega que disparaba al aire celebrando la retirada de las tropas por Khadafy.

A pesar del profundo enfado, los rebeldes no tienen mucho margen de maniobra. Sin el apoyo aéreo, Khadafy habría ganado la guerra y aplastado Benghazi hace ya varias semanas con una derrota segura.

Los bombardeos de la OTAN fueron y son el único contrapunto a la superioridad de las fuerzas leales al coronel, puesto que el ejército rebelde carece de medios y hombres suficientes. Aunque la resolución 1973 de la ONU se ciña a la estricta protección de los civiles, lo cierto es que la lentitud de los bombardeos esta última semana, por miedo a causar víctimas civiles, según reconoció la Alianza, benefició claramente a Khadafy y al avance de sus tropas.

El conflicto puede hallarse en punto muerto por ese motivo, un extremo que también niega la OTAN. Pero cada vez son más las voces en el seno de la comunidad internacional que piden el inmediato cese de las hostilidades en Libia, como Rusia, que piensa que el uso de la fuerza no permitirá solucionar la grave situación. "Llamamos al cese inmediato de la violencia y de las acciones militares, y al paso a la solución del conflicto a través de la negociación política", dijo en un comunicado oficial el Kremlin, que añadió: "Es evidente que es imposible solucionar el problema libio a través de medios militares y de la fuerza".

Periodistas detenidos

Por otra parte, ayer llegaron a Trípoli los cuatro periodistas detenidos en la zona rebelde. Se les dio por desaparecidos el pasado lunes y ayer el gobierno libio reconoció que estaban en su poder. Según algunos testigos, se vieron atrapados por dos líneas de tropas leales a Khadafy en las inmediaciones de Brega, y acabaron siendo capturados tras la quema de su auto y la liberación de su chofer. Los responsables del régimen aseguraron que se encuentran en algún lugar de la capital y serán liberados pronto, aunque no dijeron cuándo.

Añadieron que serían bien tratados, puesto que su único delito fue entrar de forma ilegal en el país por la frontera de Egipto, bajo control de los insurrectos.

Se trata del español Manuel Varela, alias Manu Brabo, que trabaja para varias agencias; el sudafricano Anton Hammerl, del Christian Science Monitor, y los norteamericanos James Foley, del Global Post, y Claire Morgana Gillis, que colabora para USA Today.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas