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Inmigración vip: "Me fascina esa cosa tan argentina de lo trucho"

María es portuguesa y hace tres años que busca trabajo para tener la estadía permanente; frente a ofrecimientos por izquierda, elige lo legal

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LA NACION
Lunes 31 de octubre de 2011 • 19:24
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María João Machado colecciona globos terráqueos. Conoce muchos de los países trazados en esos pequeños mundos. Grandes, pequeños o mínimos, están por todo su departamento de Recoleta, el único lugar de todo el mapa mundial en donde eligió vivir al irse de su patria, Portugal.

Hace ya tres años que esta joven de 32 años vive en la Argentina y que, sin perder la esperanza, busca un trabajo estable en gestión cultural o como actriz, su otra veta profesional.

En esa peripecia por una estadía permanente para desarrollarse y brindar sus conocimientos y su arte, afirma que se encontró con ofrecimientos por izquierda, según ella: una característica inmanente del argentino.

Ya son casi 200 los portugueses que en los últimos cinco años pidieron residencia en el país, según cifras de la Dirección Nacional de Migraciones del Ministerio del Interior de la Nación.

"Vine de turista en 2006, me encantó este país y me dije ´Aquí es donde quiero vivir´. A los dos años volví para quedarme", cuenta a la nacion.com sin para de sonreír. Y explica: "En la Argentina la gente te abre los brazos y los cierra -y hace un gesto de abrazo-, en cambio en otros lugares eso no pasa".

María estudia español y habla francés e inglés con fluidez gracias a los viajes que ha realizado desde chica. "Mis padres siempre me dejaron ir, me abrieron al mundo. Siempre fui de agarrar mis maletas e irme, esta vez me quiero quedar aquí", cuenta.

Antes de decidir establecerse en el país, vivía en Londres, trabajaba en museos, y en producciones teatrales y de cine.

"Ganaba una plata importante y tenía buen trabajo. En Inglaterra todo funciona bien, no hay mucha burocracia, pero a las 7 de la tarde están cenando, llueve todo el tiempo, en un año vi el sol tres veces –enumera casi sin respirar- y si bien hay mucha inmigración, todos se concentran en guetos, no hay casamientos mixtos... en cambio acá todo es una mezcla, ese es el linaje del argentino... ", resuelve.

Así es como llegó y realizó una maestría de gestión cultural. Sus amigos de Londres al saber su decisión le dijeron: "Estás loca... Ahí sólo podés ir a bailar tango o a visitar la Patagonia".

Argentina y lo trucho

María hoy trabaja como traductora de portugués y como productora en cortos de manera esporádica. Con la maestría terminada, su permiso de estadía permanente depende de la obtención de un contrato de trabajo, idealmente, estable.

"No es fácil ser inmigrante en ningún lugar del mundo, y aquí es muy complicado conseguir un empleo. Envío como cien currículums a la semana y no tengo respuesta de nadie", relata.

En esa búsqueda, no faltó quien le ofreciera hacer un contrato de trabajo o un certificado de estudiante falsificado, frente a lo que siempre prefirió y prefiere la vía correcta.

"Lo que me fascina es esa cosa del argentino que es lo trucho, es un ´si se puede arreglar, se arregla´. Por ejemplo, me propusieron que me anote en la facultad, y que no curse las materias, pero eso no está bien porque le quito la vacante a alguien que sí quiere estudiar. También, que le pida a alguien que me haga un certificado laboral de mentira", dice con sorpresa y entre risas.

Sin parar de reír, aclara: "Quizás en otros países hay mundillos en donde también se hacen cosas ilegales, pero acá te lo dicen todos de frente. Creo que el argentino lo hace con ánimo de ayuda, para que las cosas te salgan bien, y no lo digo como algo despectivo".

María no baja los brazos, quiere dar lo mejor de ella y si bien a veces se deprime, dice que siempre termina sonriendo.

"Sé que debo quedarme, voy a conseguir trabajo estable y voy a poder vivir aquí, pero lo voy a lograr de la manera correcta", dice María, la chica viajera que colecciona globos terráqueos y elige la Argentina, a pesar de todo.


Un país que discrimina mucho El departamento que alquila María es pequeño, le gusta decir que su edificio es el único no recoleto de Recoleta, pues no está bien conservado y su fachada desentona con las del resto de la cuadra.Mientras ofrece galletitas, budín y muestra sus globos terráqueos con orgullo, cuenta que sería fantástico poder ser ciudadano del mundo, aunque sabe que es difícil. Afirma que ella no se siente discriminada, y que si bien aquí todos "se mezclan", hay algo del argentino que no le gusta."Hay mucha discriminación, y no solo hacia inmigrantes limítrofes. Los de Barrio Norte no van con los ´negros´ de Once, los de Once dicen que no se juntan con los chetos de Recoleta… y la situación que se genera con las personas de países vecinos es errónea, porque este es un país que se formó gracias a los inmigrantes", cuenta María.
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De inmigrantes y burocracias Es sabido que la Argentina es un país con una larga tradición migratoria. Sólo en el quinquenio previo al centenario el saldo migratorio fue de casi 800.000 personas, lo que permitió que en tan corto tiempo la población creciera 15%, según un informe realizado por SEL Consultores."Venían atraídos por una economía de pleno empleo, que pagaba salarios reales superiores a los de los países europeos, competitivos con los de otros destinos de inmigración, como Estados Unidos, Australia y Canadá", explica el estudio.En apenas dos generaciones, la Argentina pudo construir la mayor clase media de América latina; una mayoría de ella, descendientes de inmigrantes europeos.Pero más adelante bajó el atractivo de migrar a la Argentina debido a su retroceso en el ranking económico mundial. Así, entre los censos de 1914 y 1947, la proporción de extranjeros en la población cayó a menos de la mitad."La tendencia declinante siguió hasta llegar a 4,2% en el censo de 2001, de los cuales sólo 1,4% provinieron de países no limítrofes", explica el estudio.Según el especialista en migraciones Alejandro Grimson, consultado por lanacion.com, puede que haya un leve crecimiento de migrantes europeos en el país, más que nada provenientes de España debido a la última crisis económica.Pero en general, la explicación es la del sentido común: "Esto desarma un poco la idea estereotipada que este país es una porquería y que Europa es mejor. Si vienen a este país, a pesar de su burocracia migratoria, entre otras cosas, es porque ciertamente ven que aquí pueden vivir mejor que en sus lugares de origen. Las burocracias son engorrosas para todos los extranjeros, ni hablar de las exigencias que nos imponen a los argentinos si queremos ir a España o a Estados Unidos".La idea de ser ciudadano del mundo es un tanto idílica para Grimson, ya que las burocracias migratorias debería ser "más amigables". Mientras prefiere defender la Ley de Inmigración 25871 que rige en el país y afirma: "Esta norma, cuyo proyecto fue propuesto por el senador socialista Rubén Giustiniani, es una política basada en los derechos de los inmigrantes y tiene que ver más con su integración que con su persecución y expulsión". Anteriores notas de la serie Inmigración vip Inmigrantes vip: "A mí me favorece el efecto rubio"Inmigración vip: "Me ven y piensan en euros"
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