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Espejos circulares

Actores por actores

Viernes 22 de abril de 2011

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Carlos Pacheco Para LA NACION

El nuevo proyecto que acaba de estrenarse en el Paseo La Plaza, Espejos circulares , resulta una experiencia singular. La obra de la norteamericana Annie Baker muestra a un grupo de actores amateurs empeñados en concretar un proyecto escénico -movilizado por Susi, una de las protagonistas- y, mientras eso sucede en la escena, los espectadores tenemos la posibilidad de conocer el alma individual de cada uno de los personajes.

Fuera de esa ficción, o a propósito de ella, el empresario Pablo Kompel les propuso a Soledad Silveyra, Andrea Pietra, Jorge Suárez, Boy Olmi y Vicky Almeida interpretar esta comedia, cuya dirección ejercería Javier Daulte.

Las opiniones sobre el texto, al comienzo, fueron muy diversas. Soledad Silveyra cuenta con extrema sinceridad que, después de leerla, le dijo a Kompel que no la había entendido. "Le expliqué que le agradecía que me ofreciera volver al teatro después de muchos años de haberme apartado de él. Pablo hizo mucho hincapié en que la dirección estaría a cargo de Javier. Entonces tomé la obra como para hacer un workshop con Daulte. Quería hacer una experiencia con él. Y hoy estoy profundamente agradecida. Ha sido muy hermoso lo que hemos vivido en estos dos meses y medio de trabajo."

La confesión de Jorge Suárez también es interesante: "Pablo me la ofreció diciéndome que era una comedia muy agradable. Y terminé de leerla con un nudo en el estómago. No entendí qué me pasó. «Pero es claramente una comedia», me dijo Kompel cuando le comenté esto. En ese momento dije: «Qué mal leo teatro, cada vez leo peor». Y hoy descubro que aquella sensación no estaba mal. Es una obra que tiene unas profundidades, unos mares, que tienen que ver con las soledades, con la existencia del ser. Nacemos solos, nos vamos solos. Qué hacemos mientras tanto para poder soportar la existencia, las circunstancias de cada uno".

Andrea Pietra va acercando un poco más de luz sobre Espejos circulares : "Es que empieza con gran ingenuidad. Un pequeño grupo de gente llega, se entrega a una actividad y esa entrega es tan importante que sus vidas se modifican emocionalmente. Es una pieza que habla de la gente, de la gente común. Y ahí está el secreto. Es graciosa pero también promueve mucha emoción". Lo explica una intérprete que admira mucho a Javier Daulte y cuya primera experiencia escénica, en tiempos en que estudiaba con Carlos Gandolfo, fue recrear Movimiento de partida , uno de los primeros textos del autor y director.

Otro que está regresando a la actividad teatral y con fuerza es Boy Olmi. Después de su notable trabajo en Sótano, de Benet i Jornet, el año pasado, se animó a este proyecto. "Aquel espectáculo me posibilitó un reencuentro muy amoroso con el teatro -cuenta el intérprete-. Y empezó a dar frutos. Hoy se produce algo muy deseado por un actor, ser dirigido por Daulte, lo que implica una gran excelencia, en una combinación comercial como La Plaza, que es una de las mejores plazas también. Y a eso se suma una obra como ésta, de una sutileza extrema. Es un tipo de obra muy atípica y con un elenco entrañable. Y como es la historia de un grupo, parte del trabajo consistió en crear ese grupo de ficción que empieza conociéndose y termina disolviéndose. Dibujar ese arco en el mes y medio en el que la acción transcurre, donde todos salen muy modificados y muy movilizados, ha sido un gran desafío. Daulte además de un director es un maestro. Para cada actor tiene algo diferente. A cada uno nos llevó cuidadosamente de la mano para lograr lo mejor de nosotros."

Y así las cosas, desde aquella primera lectura incomprensible para Soledad Silveyra, el proceso de trabajo fue notablemente develador. Igual le sucede en la ficción a su personaje. "Susi es una mujer que vive haciendo cursos. Es una utilísima de pueblo. Quiere hacer clases de teatro para adultos y consigue convocar a tres personajes y actúa incluso su marido, que se suma para apoyarla. Y se va viendo lo que le sucede a cada persona, las transformaciones que van viviendo, algo habitual en el teatro. El teatro te transforma. Y a mí me pasa lo mismo que a Susi. He ganado un grupo, un productor, un director. Susi es una militante del arte, de la bohemia, tiene esperanza, es una hermosa maestra. Y yo encuentro que con este proyecto y este grupo tengo un romance que quiero que no se acabe nunca".

"Es que Espejos circulares es una joya - explica Javier Daulte-. Me encontré con una dramaturga de una gran sencillez. Cuya complejidad pasa por lugares no habituales. El relato es claro, es muy sencillo. Por un lado pareciera descriptiva, muestra ejercicios que hacen estos alumnos y es muy interesante ver que algo empieza a circular de manera espejada entre las situaciones, los personajes, lo que les pasa. Es una pieza inteligente, cero pretenciosa. Diría que es una dramaturgia nueva y para nada rara. En general, para muchos, el concepto de nuevo está ligado con lo raro. Y yo soy un defensor de lo nuevo. Y no creo en las rarezas porque, a esta altura de la vida, todo lo raro ya se mostró. Esta obra triunfó en el off Broadway, es una alternativa. Asombra por su simplicidad."

REGRESO A ESCENA

Este regreso al teatro la tiene muy entusiasmada. Soledad Silveyra se apartó del escenario después de una experiencia (no quiere ni nombrar la obra) que según comenta "me dejó muy golpeada". Y comenzó a hacer televisión: "Voy a facturar, me dije, y facturé y no encontraba obra para volver". La pieza elegida, que al comienzo no comprendía, la obliga a una reflexión interesante. "Psicoanalíticamente hablando te podría dar dos versiones de esa situación. Una tiene que ver con el ego. Estoy acostumbrada a encabezar en el teatro y acá formo parte de un grupo. Por otro lado, no captaba la obra, no la veía. La fui comprendiendo en el trabajo. Fue una experiencia maravillosa. Estoy muy contenta por lo que aprendí. El teatro me volvió a ganar otra vez. Quiero seguir haciendo teatro. Me recuperé."

UN DIRECTOR AMADO

Si Espejos circulares ha resultado tan significativa para sus intérpretes, hay algo que cada uno resaltó en la entrevista: un profundo amor por Javier Daulte. El autor y director, antes que sorprendido se siente gratificado. "Es un estímulo enorme sentir que los actores se sienten a gusto conmigo. Para mí es un honor trabajar, por ejemplo, con Soledad Silveyra. Lo que me gusta es contar historias y trabajar con actores, ya sea a partir de textos propios o ajenos. Yo no podría dirigir si no escribiera. Siento que lo único que hago es dramaturgia. Cuando alguien me pregunta qué tengo que hacer para dirigir, yo le digo: aprendé a escribir."

PARA AGENDAR

Espejos circulares : Miércoles, jueves y domingos, a las 20.30; viernes, a las 21; y sábados, a las 20 y a las 22. Paseo La Plaza, Corrientes 1660. Desde 100 pesos.

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