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Apostar por la diversidad

Emoresas que entienden que su compromiso social también pasa por integrar a sus filas a grupos vulnerables: jóvenes de bajos recursos, adultos de más de 45 años, personas con discapacidad y adictos recuperados

Sábado 07 de mayo de 2011
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Son empresas que no se quedan en la teoría, sino que buscan darle un nuevo lugar al concepto de responsabilidad social: sus propias entrañas. No les alcanza con tener programas de acción social, cuidar el medio ambiente o darles beneficios a sus empleados, sino que entienden que la mejor manera de dar el ejemplo es abriendo sus puertas a los grupos excluidos para que tengan oportunidades reales de inserción laboral.

Así, estas compañías diseñan programas para recibir a personas con discapacidad, a jóvenes de barrios vulnerables, a adultos de más de 50 años y a chicos que tuvieron problemas con las drogas. Para eso, se alían con organizaciones sociales especialistas en el tema, capacitan a su personal y adaptan los espacios laborales para recibirlos de la mejor manera.

Y lo más importante es que en esta apuesta por la diversidad todos salen ganando.

No existen cifras exactas sobre la implementación de estas políticas en el espectro empresario del país, pero la 2° Encuesta sobre Desarrollo Sostenible y RSE en el sector privado en la Argentina 2011, realizada por PriceWaterhouseCoopers sobre 57 grandes empresas, muestra una tendencia favorable. Esta señala que el 48% de los consultados cuenta con iniciativas para la inclusión de grupos minoritarios en su plantilla de trabajo y que el 81% lleva adelante proyectos para prevenir la discriminación.

Jonathan Villagra tiene 23 años, pero su derrotero lo llevó por tantos caminos revoltosos que se siente casi un cincuentón: tuvo una dura infancia en la villa 21-24 de Barracas; no terminó la escuela secundaria aunque probó en diversos cursos relacionados con la mecánica y pasó varios años de su adolescencia volando en pasta base.

Hoy, después de tantos huracanes que dejaron estelas de escombros en su historia, Jonathan se planta frente a la vida como un hombre adulto: vive con su mujer y su hijo de 2 años en una habitación que alquila por $ 350 en la villa, trabaja en una fábrica de zapatos en Mataderos y asiste tres veces por semana a las reuniones que organizan en la parroquia para mantener a los jóvenes lejos de las drogas.

Además de encontrar en los curas de la villa el sostén para no volver a caer, Jonathan reconoce que el haber tenido la posibilidad de insertarse laboralmente después de su recuperación es lo que le permitió salir adelante. "Siempre de chico quise ser reconocido por el estudio, soñaba con ser abogado o arquitecto. Después, cuando tenía 14 años me perdí con la pasta base", cuenta este joven que habla sin tapujos sobre su pasado porque está orgulloso de su presente. "El día que mi novia me dijo que estaba embarazada hice un clic. Empecé a ir al Centro San Alberto Hurtado de la parroquia, me interné en la granja y cuando salí uno de los curas me ofreció trabajo en la fábrica de un conocido", agrega Jonathan.

Ahí empezó haciendo las flores que iban en los zapatos pero, a fuerza de trabajo y dedicación, fue ganando responsabilidades y hoy maneja la máquina que pega las tachas en cada modelo. "Es un negocio familiar y yo encontré mi lugar. Me dejan a cargo, me tienen confianza y me dan consejos. Mi jefe es una persona que empezó de muy abajo y para mí es un ejemplo de vida. Yo nunca lo voy a dejar porque él confió en mí y me dio una oportunidad", expresa Jonathan, que tiene como próximo proyecto estudiar para aprender diseño y modelismo de calzado, y a más largo plazo alquilar algo fuera de la villa.

En este caso, el dueño de la fábrica es una persona que tiene un vínculo muy fuerte con los sacerdotes de la villa y que quiso ayudar desde un lugar más comprometido. "Lo hice por una convicción personal y eso me llevó a asumir algunos riesgos. De 50 mil chicos sacás uno de las drogas, pero vale la pena. Por ejemplo, Jhony, más allá del billete y la buena onda, se merece lo que gana. Yo no le regalo absolutamente nada", cuenta este empresario pyme que se involucró de tal manera con este chico que le puso como condición para conservar su empleo que fuera a los grupos de autoayuda y habla permanentemente con los curas para monitorear su evolución. "Lo primero que tenés que tener son ganas de ayudar a estos chicos. La experiencia es buena y yo creo que hay muchos pibes que pueden zafar", concluye.

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Nunca es fácil dar el primer paso y modificar las culturas empresariales ameritan una inversión a largo plazo. Con esfuerzo, buenos resultados y mucha paciencia, son cada vez más las compañías que amplían su mirada, y por ejemplo, incluyen en sus búsquedas a personas con discapacidad, dándole así la oportunidad de tener un sustento al 40% que actualmente se estima está desempleado.

"Las empresas están mucho más abiertas a contratar a esta población como una consecuencia natural de sus programas de RSE. Otra prueba es que muchas consultoras de RR.HH. se han abocado a tener equipos especializados en este tipo de inserción", dice Agustín Lamarca, director de Recursos Humanos Downstream de YPF y el representante de los Clubes de Empresas Comprometidas con la Discapacidad. Cada club está compuesto por compañías que llevan adelante experiencias de integración y realizan reuniones mensuales donde intercambian actividades de capacitación, prácticas y seguimiento de objetivos.

Hace ya siete años que por iniciativa del Ministerio de Trabajo de la Nación comenzó el Club de Buenos, que tiene un promedio de 25 empresas activas y ya se encuentran funcionando los de Córdoba, Mendoza, Rosario, y está naciendo el de Salta. El mes que viene se lanzará el Club de Tucumán, y estiman terminar 2011 con más clubes en San Luis, Santiago del Estero, San Juan y Comodoro Rivadavia.

Diego Campos se mueve como pez en el agua en la Mesa de Entrada de PriceWaterhouseCoopers (PwC). Descarga unas cajas de archivo, ordena la correspondencia y contesta mails en su computadora. Todo esto con la misma sonrisa que cuando ingresó en la empresa, hace siete años.

Diego tiene una discapacidad mental leve y una vez terminado el secundario, se acercó a la Fundación Discar para ver qué posibilidades había de conseguir un empleo. Allí realizó algunos cursos, lo ayudaron a armar un CV, y para su sorpresa lo llamaron de PwC para trabajar en la parte de imprenta.

Empezó yendo tres veces por semana, pero sus ganas eran tales que enseguida consiguió estirar la jornada laboral de lunes a viernes y no tardó en transformarse en la alegría de la oficina.

"Nuestra discusión fue que la discapacidad tiene tres ámbitos importantes en la vida de una persona, la familia, la escuela y el trabajo. Y nosotros podíamos aportar desde la tercera", dice Diego Etchepare, CEO de PwC en la Argentina. Desde 2006 empezaron este camino junto con la Fundación Discar que tuvo como fruto la incorporación de cuatro personas con discapacidad mental.

"Durante mis 10 años de CEO he tomado medidas acertadas y otras desacertadas, y ésta es una de las 10 que considero acertadas. Hace unos meses promovimos a Diego y decidimos que su función anterior sería ejercida por otra persona con discapacidad a la que él esta capacitando. Ambos están felices", señala Etchepare.

Diego confiesa que le costó adaptarse a tener que interactuar con tanta gente, pero que de a poco lo fue logrando. "Ellos me fueron enseñando a anillar, a sacar fotocopias, a acomodar los útiles", cuenta este hombre de 33 años que viaja todos los días en tren desde José León Suárez y siempre llega media hora antes.

Además de cumplir con la empresa, su consigna es pasarlo bien y divertirse. "Estoy muy agradecido con la compañía y con toda la gente que tiene tan buena onda conmigo, y eso me hace sentir muy bien."

La Usina es otra ONG que acompaña a distintas empresas para abordar la temática de la discapacidad desde el enfoque de la diversidad como forma de enriquecimiento colectivo. El Programa Sumando Diversidad propone módulos que aportan información conceptual y ofrecen experiencias prácticas de sensibilización y herramientas concretas para la incorporación de personas con discapacidad en el empleo decente.

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Velocidad, capacitación constante, manejo de nuevas tecnologías, dedicación full time. En un mercado laboral que prioriza estas cualidades por sobre la experiencia, no es de extrañar que las personas de más de 45 años aparezcan como obsoletas para desempeñar cualquier tipo de tareas. En los hechos, nuevas filas de jóvenes hambrientos de éxito los fagocitan sin piedad.

Sin embargo, estas personas quieren demostrar que están en la mitad de su trayecto laboral y que todavía tienen mucho para dar.

Acompañar y capacitar a estas personas en su reinserción laboral es el principal objetivo de la Asociación Civil Diagonal. A su vez, sensibilizan a las empresas para que entiendan la importancia de generar espacios para este grupo. Europ-Assistance es una de las firmas que hace tres años tomó la decisión de canalizar algunas de sus búsquedas laborales a través de Diagonal.

Hace un año incorporaron a una asistente que había trabajado como secretaria para grandes empresas y que hacía cinco años estaba desempleada. Gracias a su impecable desempeño, se transformó en la responsable de asistentes y recepcionistas de toda la empresa. "Todos tuvimos que pasar por un proceso de adaptación lógico. Si bien le costaron algunos temas técnicos; en cambio, tenía aptitudes propias de su experiencia relacionadas con la atención al cliente y la recepción de llamadas que son invaluables. Y esto no es algo que hacemos por ella, sino que lo hacemos por la empresa. Porque yo sigo teniendo el mismo objetivo de hacer más eficientes mis recursos", sostiene Alejandro Caballero, gerente general de la compañía, convencido de que el equilibrio intergeneracional es muy valioso y que la pasión que muestran estas personas al trabajar es una lección para los jóvenes que muchas veces están desmotivados.

A Pablo Aranda no le pesa llevar a cuestas el desafío de convertirse en el primer universitario de su familia. Vive en Lomas de Zamora con su abuela y su hermana, está en tercer año de la carrera de Trabajo Social en la UBA, y además trabaja en el área de administración del Banco Galicia.

Terminó la secundaria en una escuela parroquial de Pompeya. Un día encontró un cartel en la calle que anunciaba unos cursos de la Fundación de Organización Comunitaria (FOC) para darles herramientas a jóvenes de contextos vulnerables para conseguir un empleo y se anotó. "Cuando terminó el profesor nos pidió que hiciéramos un CV para presentar en una búsqueda para el banco", cuenta Pablo, que descubrió su vocación social mientras misionaba con el colegio en La Rioja.

Primero tuvo una pasantía de ocho meses, tras la cual lo efectivizaron en el puesto. Su día transcurre entre tareas de administración de clientes, cambio de documentos y digitalización de firmas. "Fue conocer un mundo nuevo porque yo no tenía idea del ámbito bancario, pero

acá me dieron el lugar para aprender", cuenta este joven que consiguió que la Casa del Niño Nuevo Sol, de Banfield, donde hace sus prácticas universitarias, fuera apadrinada por un grupo de empleados. "Creo que ése fue mi mayor logro porque pude poner en práctica mis conocimientos de la facultad", agrega Pablo, que sueña algún día con migrar al área de RSE del banco.

Desde el Banco Galicia también están muy conformes con el desarrollo de Pablo y esto los impulsa a fortalecer las iniciativas para facilitar las oportunidades de inserción en el mercado laboral.

"Con este objetivo se lleva adelante el Programa de Inclusión Laboral destinado a personas en situación de vulnerabilidad social o con discapacidad, con el fin de favorecer su integración y capacitación", explica Constanza Gorleri, gerente de Responsabilidad Social Corporativa del Banco Galicia.

En lo que se refiere a jóvenes en situación de vulnerabilidad, establecieron una alianza con la Fundación FOC mediante la cual apoyan la capacitación, que desarrollan principalmente en desarrollo de habilidades informáticas, atención al cliente, técnicas de ventas y auxiliar administrativo.

"Se diseñó esta iniciativa con el propósito de ofrecer una pasantía de nueve meses donde se realiza un seguimiento y acompañamiento que permite la integración y el pleno desarrollo de las capacidades del empleado", agrega Gorleri.

Desde la implementación del programa en 2007, se han incorporado 13 jóvenes al programa y fueron confirmados en el puesto de trabajo ocho, que hoy forman parte de la dotación del banco.

* * *

Cuando se estima que cerca de 2 millones de jóvenes no estudian ni trabajan en la Argentina, el panorama laboral para este universo marcado por la exclusión social no parecería muy alentador. Sin embargo, los hechos demuestran que cuando se les da la oportunidad de dar el salto, responden con todo su compromiso y energía.

Andrea Mencia nunca pensó que con sólo 18 años iba a conseguir trabajo en una empresa, y menos de forma efectiva. "No sabía que había compañías que daban esas oportunidades a personas como yo, sin estudios y sin experiencia", dice esta joven, que hoy tiene 20 años, vive con su pareja en Maquinista Savio, Escobar, y está con licencia por maternidad porque está a punto de nacer su hija.

Mientras cursaba el secundario en la Escuela N° 3 de Pilar de la Fundación Forge fueron a darles una charla y a ofrecerles cursos de capacitación para luego poder insertarse laboralmente. Cuando terminó sus estudios le consiguieron una entrevista con Sodexo y al poco tiempo ya la habían contratado para trabajar como camarera en una reconocida institución de salud. "Yo pensé que iba a trabajar en una cafetería, pero después me llevé la sorpresa de que iba a estar en contacto con los pacientes. Les llevo la merienda, la cena o agua, cuando ellos me piden. Al principio me costó un montón porque siempre ves a alguien sufrir. Los pacientes necesitan mucha contención y uno entrando con una sonrisa les puede cambiar el día", dice Andrea, que a partir de esta experiencia descubrió que quiere estudiar enfermería. Empezó en la Escuela Grierson, pero tuvo que dejar cuando quedó embarazada. "Con Sodexo estoy muy agradecida porque me dieron una gran oportunidad y además puedo hacer un trabajo que me gusta mucho", concluye Andrea, una de las 40 jóvenes que esta compañía tiene trabajando en servicios de alimentación, housekeeping, y en su centro de logística.

Sodexo comenzó su alianza con Forge en diciembre de 2008 a partir del inicio de un nuevo servicio de alimentación, que por el gran volumen de empleados que debían incorporar, los llevó a buscar fuentes de reclutamiento alternativas.

"Se trata de jóvenes con mucho empuje, ganas de trabajar, aprender y, sobre todo, con valores, tales como el compromiso, la honestidad, las ganas de progresar, principios que a su vez Sodexo posee y alienta en sus colaboradores", dice Mariana Amores, orgullosa del 80% de retención que logran en estos empleados.

* * *

Cuando los directivos de Dow tomaron conocimiento de que sólo el 5% de la población de Ingeniero White (Bahía Blanca), donde tienen sus plantas, estaba empleado en el polo petroquímico empezaron a entrevistar a sus principales contratistas para ver cuáles eran los perfiles laborales que necesitaban.

Sobre la base de estos requerimientos pusieron en marcha el Programa Preparate para un Buen Trabajo, que consiste en la capacitación en oficios y en herramientas para la inserción laboral dirigidos a jóvenes de bajos recursos de la localidad.

"A través de esta iniciativa encontramos la manera de solucionar un planteo claro de los vecinos. Desde 2007 capacitamos a 352 jóvenes, de los cuales el 60% consiguió trabajo en las empresas de nuestros contratistas", cuenta Soledad Echagüe, directora de Asuntos Públicos de Dow Argentina.

"A las empresas que todavía no se animaron yo les digo que prueben, que cuando dentro de un equipo hay diversidad se consiguen logros muy importantes", asegura Esther Parietti, directora de Responsabilidad Social Corporativa de Adecco Argentina, compañía que tiene como uno de sus ejes centrales que el trabajo resulte accesible para todos los grupos vulnerables, entre los que ellos identifican a las personas con discapacidad, las mayores de 45 años y los jóvenes de 18 a 24 años en riesgo de exclusión.

"Se está generando un cambio profundo, pero que lógicamente lleva su tiempo. Cuesta concientizar a las empresas y la población en general sobre la importancia de favorecer la integración. Es lento el proceso porque la gente le tiene miedo a lo que desconoce, pero se está logrando", concluye Parietti, y refleja la profunda convicción que todos los días hacen realidad las empresas comprometidas con la diversidad.

Por Micaela UrdinezFundación LA NACION

VENTAJAS DE ADOPTAR UNA POLÍTICA DE DIVERSIDAD

1- Aumenta la competitividad

2-Permite adaptarse a los diferentes perfiles de los clientes

3-Fortalece el desempeño financiero y puede ser un factor diferencial para la atracción de nuevos inversores

4-Reduce la rotación de personal

5-Contribuye a obtener un clima laboral positivo

6-Mejora la satisfacción del trabajo

7-Valoriza la imagen corporativa

8-Genera una mayor flexibilidad

9-Reconoce competencias de los empleados al promover el reconocimiento de los talentos y las potencialidades individuales de cada persona

Fuente: Ethos

CONTRATAR A EX PRESOS, UNA CUENTA PENDIENTE

Las ONG que se dedican a acompañar a los liberados en su reinserción social se encuentran ante la cruel realidad de que ninguna empresa está dispuesta a vencer sus miedos y tomar a un ex preso. "Hay escasez de trabajo para los que tienen los mejores antecedentes, imaginate para los que cumplieron una pena de cárcel. Por eso lo que estamos haciendo es crear microemprendimientos para que puedan trabajar desde sus casas. Así les damos la posibilidad de que se mantengan y de que además pasen tiempo con sus familias", dice Emilia Bouzón de Terzano, responsable del Secretariado Ayuda Cristiana a las Cárceles.

Con esta nueva estrategia, la contribución que pueden hacer las empresas son donaciones de elementos mecánicos y técnicos que permitan instalar talleres de costura o de computación en los domicilios y también encargarles pedidos a los que ya estén en funcionamiento. "Actualmente son nueve familias las que se mantienen de esta forma. Estoy convencida de que la mejor estrategia para la prevención del delito es la protección y el fortalecimiento de la familia, darles posibilidades económicas no con subsidios, sino con trabajo", agrega Bouzón de Terzano.

En esta misma línea está trabajando la Asociación María de las Cárceles desde 1998 en su programa Segunda Posibilidad, que consiste en capacitar a los internos en la reparación de computadoras, que luego son donadas a escuelas necesitadas.

"El arreglo de computadoras es un servicio independiente, que pueden realizarlo, una vez en libertad, en espacios reducidos dentro de sus casas, porque en todos los barrios hay computadoras que necesitan reparación. A partir de ahí todos pueden crecer y hacer desde estos ámbitos tareas para incluirse en la sociedad, sin marginación ni necesidad de dar explicaciones de dónde recibieron esa capacitación", señala Adriana von Kaull, presidenta de la entidad.

PARA SABER MÁS

Fundación Forge

www.fondationforge.org

LFOC

www.fundacionfoc.org.ar

Diagonal

www.diagonal.org.ar

María de las Cárceles

www.mariadelascarceles.org.ar

Secretariado de Ayuda Cristiana a las Cárceles

www.saccargentina.org.ar

Hogar de Cristo

www.sinpaco.org

Discar

www.fundaciondiscar.org.ar

La Usina

www.lausina.org

Club de empresas comprometidas

www.empresascomprometidas.org

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