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La importancia de ser fiscal de mesa

Resulta encomiable la labor de organizaciones no gubernamentales para garantizar la transparencia electoral

Sábado 07 de mayo de 2011
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El ciudadano común observa muchas veces con desgano e indiferencia los procesos electorales. Entre las razones de ese estado de ánimo, está la sospecha de que hay manipulación de los comicios mediante manejos inescrupulosos, capaces de distorsionar la verdadera intención de algunos votantes en el acto de emitir el voto, o por fraudes en el momento de los cómputos.

Por este motivo, resulta valioso destacar el trabajo conjunto de más de 17 organizaciones no gubernamentales, sin distinción de ideologías, que lanzaron una convocatoria a la ciudadanía para mejorar la transparencia y el control de los próximos comicios.

De esta forma, se da cabida al afán de participación y al compromiso cívico de un gran número de ciudadanos independientes, a los que se les propone cuidar el voto de todos y trabajar para garantizar la legitimidad de los actos eleccionarios que se avecinan. Sumando buenas voluntades y haciendo un esfuerzo común, estas organizaciones han puesto acertadamente el acento en una herramienta de control que resulta vital para la vida democrática y la igualdad en el ejercicio de los derechos: la capacitación de los fiscales de mesa.

En 2009, la Red Nacional por la Transparencia Electoral Soy Fiscal aseguró la presencia de fiscales en decenas de miles de mesas del país. Más de 25.000 argentinos sin filiación partidaria ni militancia política de ningún tipo se anotaron como fiscales electorales, movilizados por la publicidad que hicieron los partidos de la oposición y varias ONG. De aquella experiencia, muchos concluyeron que ser fiscal no era sinónimo de perder un día, sino que, por el contrario, cuidar el voto de todos fue una tarea que los hizo sentir ciudadanos útiles y comprometidos cívicamente.

También el Ojo Cívico, iniciativa que motoriza el rabino Sergio Bergman a partir de replicar lo realizado por la organización venezolana Súmate, reclutó entonces a un pequeño ejército de 5000 ciudadanos que se transformaron en auditores del acto eleccionario, reportando minuto a minuto cualquier irregularidad y protagonizando una experiencia inédita en nuestro país.

Los escasos meses que restan hasta las elecciones nacionales son un tiempo valioso para concientizar sobre la importancia de la participación cívica. Perseguir una mayor transparencia en la elección de nuestros representantes constituye una forma de respetar la voluntad de cada elector y de defender los principios constitucionales de la representatividad en nuestra castigada república.

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