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Traiciones y exilios

Con Purga, la finlandesa Sofi Oskanen propone una potente novela sobre los resabios de la represión política del siglo XX

Viernes 13 de mayo de 2011
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Purga Por Sofi Oksanen EdhasaTrad.: Tuula Rissanen y Tomás González Ahola381 páginas$ 80

La escritora Sofi Oksanen (Jyväskylä, Finlandia, 1977) es hija de una exiliada estonia que llegó a Finlandia en los años 70. Graduada en literatura de la Universidad de Helsinki y egresada de la Academia de Arte Dramático de la misma ciudad, a principios de la década anterior se dio a conocer en su país, con extraordinaria repercusión crítica, a través de dos novelas y una obra de teatro que es la base de Purga . Primero la intelligentzia escandinava y luego la europea dieron la bienvenida a su literatura, que aborda el tema histórico de la inmigración estonia en Finlandia, la violencia de género, la compleja relación entre feminismo y lesbianismo, o trastornos alimentarios de la era posmoderna como la bulimia y la anorexia. Purga , que no oculta su origen teatral, es una vibrante reflexión sobre el espíritu de supervivencia, sobre la capacidad de adaptación incluso a lo más hostil y degradante, y sobre la conciencia femenina acerca de su papel en la familia y en la sociedad.

A poco del derrumbe de la Unión Soviética, Estonia recuperó su condición republicana. En esos tiempos, hacia 1992, comienza la historia de Aliide Truu, una enérgica anciana solitaria que vive en una modestísima casa cercana al bosque en la parte más deshabitada del sector rural de Estonia. Una tarde, aparece en su jardín una joven lastimada, exhausta y con signos de confusión mental. La muchacha, Zara, ha huido de la mafia rusa dedicada al tráfico de mujeres y, ya recuperada físicamente pero no de un profundo miedo, se presenta ante Aliide como una desconocida que por casualidad se ha refugiado en ese jardín, un punto cualquiera en su ruta de escape. Luego de recelos y desconfianza mutua, viene el tiempo de las confidencias, que desembocará en una sorprendente trama de traiciones y exilios que resignifica el vínculo entre las dos mujeres y que se remonta a la historia familiar y social, atravesada por el oprobio nazi y las bajezas de la inhumana represión soviética.

Uno de los grandes aciertos de Purga es su condición rítmica dada por capítulos cortos que a menudo estructuran una secuencia de narración y diálogo, en la que se nota la procedencia teatral del texto. Al sucederse los capítulos, el lector comprende que ha habido entre ellos tiempos y situaciones elididas y que debe, de algún modo, recomponerlas y hasta deducirlas. El resultado es una lectura atenta y un ritmo vertiginoso, aunque no abrumador. El tiempo, además, va y viene del pasado al presente, desmadejando una urdimbre que incluso antes de promediar el relato ya se vislumbra como el esbozo de una tragedia familiar en la que hay resonancias de los estadounidenses Eugene O'Neill y William Saroyan. En esa sórdida trama familiar se actualizan antiguas oscuridades y tensiones sostenidas por la incomprensión, la envidia, la mezquindad y la deslealtad, actitudes que, inteligentemente, el relato homologa con los intereses políticos de Estonia, Finlandia y la antigua Unión Soviética. La novela de Oksanen supera de esta manera cualquier simplismo entre democracia y totalitarismo al tematizar la adversidad: todos los regímenes evocados en esta historia tienen cuentas que saldar con el respeto por la libertad individual y por los derechos humanos.

No obstante, las atrocidades de la represión de la KGB y su trato deshumanizado y degradante de los disidentes llevan el relato a la reflexión sobre la violencia y la injusticia, a la manera del Archipiélago Gulag , de Alexandr Solzhenitsyn. Dosificada la denuncia por las problemáticas de la identidad y de la supervivencia, la historia de Aliide y de Zara abarca además el difícil vínculo entre la mujer y el poder masculino, el silenciamiento de las voces que claman por una justicia de género -que, al parecer y por mucho tiempo, fue relegada de los discursos mediáticos de la Escandinavia democrática y, más aún, de la soviética-, la convivencia cotidiana con el miedo, que ni siquiera mitiga la religión o la literatura, y los múltiples sometimientos que reducen a la mujer a un ciudadano de segunda categoría. La relación entre prostitución y mafia es vista, en principio, desde la subjetividad casi agónica de Zara, cuya victimización se proyecta luego, desde la perspectiva de Aliide, como una continuidad de la violencia histórica hacia los perseguidos por el régimen. No es sólo la humillación, es también la desautorización como persona, disminuida a la condición de objeto. Así, la trata de mujeres y las redes prostibularias, sin ambages, se perfilan como la réplica de lo peor de la represión y la deshumanización de la era soviética.

Purga es una lograda novela de imágenes seductoras y espacios dramáticos, en la que jamás decae el ritmo, ni siquiera en las constantes evocaciones del pasado que retrotrae la acción incluso hasta la época de las invasiones y ocupaciones nazis, aunque el hito histórico sea el de la época reciente de los resabios de la represión soviética. El apabullante telón de fondo del miedo palpable y la injusticia cotidiana no impide que el lector ingrese con regocijo en el estado de lucidez que propone el relato.

Armando Capalbo

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