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Brown es nacional

En Madryn, las celebraciones por el ascenso de La Banda a la B Nacional nunca terminan; tras varios años de enormes esfuerzos, se cumplió el sueño de toda una cuidad

Martes 17 de mayo de 2011
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Por Federico Cornali LA NACION

Posiblemente, en cuanto se menciona a Puerto Madryn, la asociación directa en nuestras mentes puede trasladarnos a playas lejanas, vientos endiablados y, por supuesto, las ballenas. Casualmente, el pasado fin de semana apareció el primer cetáceo de la temporada, muy cerca de la costanera. Tal vez se hizo presente de modo repentino y anticipado (la temporada de avistajes comienza a fines de mes) con ánimos de sumarse a la fiesta. Todo eso es Madryn, es cierto. Sin embargo, sólo hace falta darse una vuelta por el modestísimo barrio Pujol, el pintoresco bulevar Guillermo Brown y las impecables callejuelas del centro, para darse cuenta de que en esas tierras de la Patagonia también se respira fútbol, y a toda hora.

Pantalones, camperas y camisetas albiazules de La Banda , en grandes y chicos que pasean por la rambla, durante el año entero; las modas varían con el clima. Las mismas prendas, pero en tonos negros y amarillos para el rival de siempre, el Deportivo (hoy en el Argentino B). Las "cargadas" por la mañana, de acuerdo con el resultado de uno u otro, cada lunes, son moneda corriente. Los grafitis en los paredones, los escudos en las baldosas y las declaraciones de amor eterno también abundan. En fin, la pasión futbolera, pero a 1291 kilómetros de los estadios de Boca y River.

El nombre de Guillermo Brown, su escudo y su historia suenan a rareza, y hasta pueden haber despertado simpatías a las 18 del sábado último, cuando los medios comenzaban a anunciar el ascenso del albiazul a la B Nacional, segunda categoría del fútbol argentino. Pero detrás de todo club hay una historia. La del Club Social y Atlético Guillermo Brown comenzó un 14 de enero de 1945 y su fundador fue José Ramón Furnillo, jefe de Sub Prefectura de Puerto Madryn, que eligió ese nombre por el almirante al que idolatraba. De allí en adelante, todo fue esfuerzo. Canchas sin césped, adentro, y un puñado de espectadores, más un grupo de entusiastas periodistas, encabezados por el fallecido Daniel Gallo, que castigaban sus rostros con el polvo y el frío cada fin de semana, afuera. Varias décadas en La Liga del Valle de Chubut, la inauguración del estadio Raúl Conti y el recordado 11 de mayo de 2003, cuando logró el ascenso al torneo Argentino A (Javier Rodas es el único "sobreviviente" de aquel equipo), su máxima proeza? hasta el pasado sábado.

Es que el pitazo final del árbitro bahiense Mauro Giannini desató una fiesta que se hizo desear ocho años, con un ascenso postergado por Independiente Rivadavia, de Mendoza, cuatro años atrás. Curiosamente, aquel equipo cuyano era dirigido por Arnaldo "Cacho" Sialle, quien esta vez se encargó de llevar a Brown a la segunda categoría, luego de una campaña formidable, que habla desde sus números: 36 partidos jugados (entre fase regular y nonagonal final), 21 ganados, 13 empatados y sólo dos perdidos.

Esas cifras son producto de un equipo campeón, con todas las letras, que en la etapa final venció al poderoso Talleres, con una "paliza" inolvidable frente a los ojos de 20.000 cordobeses incrédulos de este aguerrido equipo sureño; también "guapeó" en Salta, ante Central Norte, y se llevó tres puntos que lo pusieron a tiro del ascenso. Un equipo que 17 meses atrás creyó en un objetivo y fue por él, recorriendo gran parte del país. Desde los guantes firmes del uruguayo Sebastián Pereyra, quien demostró su valía en las paradas más difíciles, con atajadas monumentales y decisivas; los guardianes del fondo, Martínez, Giovenale, el Pelado Nievas y Del Cero; Zbrun, Bottino, Aciar, Ballestero y Benítez (alternando), jamás dieron una pelota por perdida, y arriba, el tridente al cual tucumanos, porteños y bonaerenses deberán prestarle mucha atención en la próxima temporada: Diego Armando Giménez, Juan Manuel Tevez y El Rayo Fernández.

Brown está en la B Nacional y es una alegría incontenible la que se vive por estas horas en el sur del país. Con la Comisión de Actividades Infantiles (la CAI), de Comodoro Rivadavia, casi descendida al Torneo Argentino A, La Banda tendrá en sus manos la inmensa responsabilidad de representar a la Patagonia futbolera (también a los del Deportivo, aunque les pueda pesar), en la segunda división.

Un sueño cumplido, que comenzó en las aspiraciones de Furnillo, se hizo grande desde las esperanzas y los inconmensurables esfuerzos de los pobladores del Madryn de antaño y los optimistas de hoy. Se cristalizó desde el cabezazo a la red del mendocino Adrián Benito y la precisión de Giménez, quienes le dieron la victoria por 2-0 ante Huracán, de Tres Arroyos, el pasado sábado, esa que hasta hoy se festeja. La que despertó la euforia de La Banda del Sandía y toda su gente. Tanta algarabía desparramada por las calles? ¡ya a nadie le importa el frío! Hay un campeón que vive su hora de gloria. Se lo merece.

28 los partidos que Guillermo Brown lleva sin perder en su estadio, el Raúl Conti, donde acumula 22 encuentros ganados y 6 empatados. La última derrota de los madrynenses en el reducto de Juan B. Justo y Mariano Moreno fue en noviembre de 2009, justamente, ante su último rival, Huracán de Tres Arroyos.

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