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Palabras en movimiento

El gramático español Ignacio Bosque estuvo en el país para presentar el primer diccionario en castellanoque muestra la forma en que se combinan los vocablos

Viernes 20 de mayo de 2011
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Por Cristina MacjusPara LA NACION

El diccionario Redes tiene miles de palabras pero ni una sola definición. Según su autor, diccionarios que definan las palabras del castellano hay muchos, pero ninguno explica cómo se combinan y cuáles son las relaciones semánticas que caracterizan esas combinaciones. Éste pretende hacerlo.

El gramático Ignacio Bosque, miembro de número de la Real Academia Española y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, considera que para poder hablar y escribir correctamente es necesario saber qué significan las palabras y cómo combinarlas. Los diccionarios tradicionales cubren la primera de estas dos necesidades. Pero las combinaciones no siempre se deducen del significado. "A un alumno que habla otra lengua y estudia español le damos una buena definición de una palabra y no sabe bien qué hacer con ella", explica Bosque. Términos como "ecuestre", "equino" e "hípico" se definen de un modo parecido pero se usan de manera distinta: decimos "peste equina", pero no "peste hípica"; decimos "estatua ecuestre", pero no "estatua equina". Nos aburrimos soberanamente y nos divertimos horrores, pero no a la inversa. "Limpiamente" es una forma de cortar o seccionar pero, curiosamente, no de fregar o de barrer.

El diccionario que elaboró este gramático español permite buscar una palabra y consultar con qué otras y cómo se combina, y qué relación existe entre su significado y esas combinaciones.

Bosque visitó recientemente nuestro país para presentar dos de sus obras: Redes , el diccionario combinatorio que fue publicado por la editorial SM en España, en 2004, y Diccionario combinatorio práctico del español contemporáneo , que se redactó gracias a la experiencia obtenida durante los cuatro años de trabajo con Redes , y que se publicó en 2006. Ambos son los primeros diccionarios combinatorios en castellano. Otros idiomas, como el inglés, el francés y el italiano, cuentan con diccionarios de colocaciones. Bosque no considera que Redes sea un diccionario de colocaciones, pues explora y explica las relaciones semánticas que rigen las combinaciones entre palabras, mientras que los de colocaciones sólo constituyen listas de combinaciones frecuentes. "Las colocaciones y otras agrupaciones léxicas frecuentes -explica Bosques en las páginas introductorias del diccionario- se han estudiado, en español y en otras lenguas, partiendo fundamentalmente de la frecuencia que estas combinaciones muestran en comparación con otras posibles. Sin embargo, en Redes se exploran las combinaciones frecuentes tomando como punto de partida los criterios semánticos que permiten agrupar conceptualmente estas voces y, en especial, las formas en que esos predicados restringen a sus argumentos." Un diccionario de estas características no existe en ningún otro idioma.

A Bosque le interesan las palabras en movimiento. "Los diccionarios -explicó en una conferencia en la Biblioteca Nacional- no nos ponen las palabras en movimiento, las ponen en jaulas." Por ejemplo, "infinitamente" significa "de manera infinita". "Infinito" significa "que no tiene fin". "Fin" es "término, remate, consumación de algo". Todo correcto, pero ¿podríamos deducir de esta información cómo se usa el adverbio infinitamente en español? "Es imposible -contestó-. Yo sé cómo se usa, y también el resto de las personas. Esa información está en las cabezas: no se ha puesto por escrito porque es evidente. Los lingüistas analizamos lo evidente, lo que está próximo. De la definición no se deduce el uso que hacemos de ella."

-¿Por eso usted dice que los diccionarios tradicionales son unidireccionales?

-Es así. La información que nos presentan nos orientan en una sola dirección. Centenares de diccionarios nos llevan desde "rural" hasta "campo". Intente encontrar un diccionario que nos lleve de "campo" a "rural". Alguno hay, pero es muy difícil encontrarlo. La respuesta oficial de los lexicógrafos, que son los que hacen diccionarios, es: "Si ustedes quieren definir la palabra ?rural', necesitan la palabra ?campo'. Pero si quieren definir la palabra ?campo', no necesitan la palabra ?rural'". Punto. Los diccionarios se usan para definir y nada más. Pero un hablante nativo o no nativo del español necesita las dos direcciones. Yo me decía: "Hay que hacer un diccionario que muestre las palabras en movimiento".

-¿Y qué opinan sus colegas lexicógrafos? ¿Y los gramáticos?

-Lo que ocurre es que los gramáticos con los que yo hablo piensan que Redes es sólo lexicografía, y los lexicógrafos piensan que es sólo gramática. Y yo creo que es las dos cosas. A la mayor parte no le interesa mucho porque como diccionario es un poco heterodoxo. ¡Un diccionario sin definiciones es como un jardín sin flores! Te preguntan: "¿Y dónde está la definición?" Yo les digo: "No hay definición, usted ya la sabe". Y esa respuesta les puede parecer sorprendente...

-¿Cómo fue el trabajo de construir dos diccionarios?

-Empezamos con el más difícil. Tardamos cuatro años, que no es mucho. Se publicó en 2004. Yo había estado pensando muchos años antes cómo hacerlo. Redes es reflexivo, porque da explicaciones de cada combinación y hay ejemplos. Pasar a Práctico fue más sencillo porque no contiene explicaciones, sino listas muy largas de palabras con todas sus combinaciones. El interés de los usuarios es distinto. El que quiere ponerse a pensar por qué son estas palabras y no otras consulta Redes . El hablante del español como segunda lengua quiere respuestas rápidas.

-Los diccionarios que presentó en la Argentina ¿son los mismos que se comercializan en España o han sido adaptados?

-Son los mismos. Hay muy poca variación entre países. Si hay alguna, aparece en el diccionario.

-¿Quiénes consultan un diccionario combinatorio?

-Cuando fui a la editorial SM para explicar cómo quería hacer este proyecto estaban un poco desconcertados, pues claro, Redes es un diccionario muy raro. Se portaron maravillosamente, entendieron por qué era interesante hacer un diccionario al revés de como se había hecho siempre. Me apoyaron con un equipo. Yo conseguí otro equipo en la universidad. Los diccionarios son caros, cuestan mucho dinero, trabajan muchas personas. Y luego resulta que ha tenido muy buena acogida, sobre todo en español como segunda lengua, que es una industria muy pujante en España. Hay universidades españolas que dan cursos de español como segunda lengua, no sólo para alumnos europeos, sino también para norteamericanos y japoneses. Este diccionario es especialmente útil para eso, aunque yo no lo diseñé pensando en ellos. Está concebido para entender mejor las palabras y lo que hacemos con ellas. Y después me dijeron que una de las salidas más naturales es precisamente el aprendizaje del español como segunda lengua. ¡Y estoy encantado!

-¿Ha visitado escuelas para hablar con los docentes y los alumnos?

-He ido a hablar sobre la enseñanza de la gramática. Yo creo que lo que hay que enseñar ante todo es a hablar, a expresarse, a dominar el léxico. Eso es lo primero. Pero después hay que hacer la gramática de una manera simplificada, sin tanto énfasis en la terminología, en la nomenclatura. Hay que transmitir la idea de que la lengua nos pertenece. El estudiante piensa que es algo externo, que no tiene nada que ver con él. ¡Es un error terrible! La lengua es una parte del individuo, es uno de los patrimonios más importantes que tenemos. Hay que transmitir esa idea, que ellos vean que la lengua la llevan puesta. Cuando he dado charlas en liceos he intentado compartir esa idea, que hay que luchar contra el exceso de nomenclatura, de terminología y de nominalismo en la enseñanza de la gramática. A los estudiantes les encanta usar el idioma, hablar, reconocer juegos de palabras, comunicarse. Escriben todo el tiempo en el chat. ¡Todo el tiempo!

EL MISTERIO DE LAS COMBINACIONES

De las definiciones del diccionario no siempre se deducen los usos que los hablantes hacemos de las palabras.

Se abre el apetito y se cierra el estómago, pero curiosamente no se cierra el apetito ni se abre el estómago.

La música es pegadiza, pero no pegajosa.

Aunque una de las definiciones que la Real Academia proporciona para el verbo "traspapelar" sea "perder o colocar en un sitio equivocado cualquier cosa", no traspapelamos los paraguas por el hecho de perderlos.

De la definición del verbo "derrumbarse" se pueden deducir combinaciones con las palabras "rascacielos", "casa", "pared", "muralla", "castillo", "cielo". La traducción literal de "derrumbarse" a otro idioma proporciona prácticamente la misma lista. Pero en español, y no necesariamente en otras lenguas, se derrumban los sueños, las esperanzas, las expectativas, los planes y las ilusiones. Las dudas, en cambio, no se suelen derrumbar, sino más bien disipar, dispersar o desvanecer. Por lo que se colocan, según afirma Bosque, más cerca de las nubes que de los rascacielos.

No solo palpita el corazón, sino también la pasión, el miedo, la poesía, un país o la vida misma.

No se relaciona el adverbio "olímpicamente" con verbos que se refieren al juego o al deporte (jugar olímpicamente, competir olímpicamente, correr olímpicamente). Se relaciona con verbos que denotan falta de interés, atención o conocimiento, como "ignorar olímpicamente".

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